Después de unos minutos ambos llegaron a la escuela, Isaías aparco el coche en el estacionamiento de alumnos y poco después, ambos salieron del coche. Mientras caminaban hacia sus respectivas aulas Caleb fue interceptado por 2 amigos suyos con los cuales se quedo platicando, probablemente así ganando su segundo retardo. Antes de esto Caleb se despidió de Isaias y este continuo su camino hacia sus clases.
Isaias el día de hoy tenia 5 clases, una de estas era Matemáticas Financieras, a la que llego con 2 minutos de antelación, en cuanto se sentó en su lugar, un chico de cabello castaño, y una sonrisa bastante cálida se sentó detrás suyo e intento sacarle platica a Isaias, aun así a pesar de que el chico le hablaba con genuinas ganas de socializar, Isaias respondía con cierta sequedad queriendo terminar la conversación rápido, no por falta de educación, si no porque sentía un gran dolor de cabeza el cual al parecer no había desaparecido desde la mañana, a lo largo de su clase permaneció distraído la mayoría de esta, Isaias era inteligente y solía entender con cierta facilidad, pero debido a la terrible jaqueca que tenia hoy se le hacia muy pesada la clase como para entenderla.
En cuanto acabo esa larga y estresante clase para Isaias, aprovecho su descanso de 20 minutos entre clases para ir al salón de una amiga suya llamada Zoe, llego a su salón donde la vio sentada en una mesa frente a tres amigas suyas, Isaias suspiro obvio queriendo evitar la charla que incluía el meterse al salón, por lo que pensó. —«¿Para que entro si es mucho mas simple si le mando mensaje?»— luego de este pensamiento suspiro y se quedo afuera del salón, cerca de la puerta, sacando el teléfono y abriendo su contacto. Zoe Universidad, al abrirlo empezó a escribir un mensaje.
»—Ey, ¿Tienes algún Advil? la cabeza me esta matando desde la mañana, Jaja.
El mensaje era algo seco y directo, con ese “Jaja” característico que usa la gente cuando no quiere sonar muy serio, frio u exigente.
Dentro del salón, Zoe que platicaba con sus amigas, reviso su teléfono al sentir la vibración de la notificación, al ver el mensaje sonrió levemente de manera un poco maliciosa y juguetona, le comento a sus amigas que volvía en un momento y salió del salón con su bolso pequeño de color crema al hombro, en cuanto salió volteo a la derecha y soltó una risita burlona al verlo. —Buenos días a ti también Isa… —Le dijo Zoé a Isaías mientras buscaba en su bolso. —…tienes suerte de que tu grandiosa amiga Zoé siempre trae drogas curativas en su bolso —bromeo obviamente mientras sacaba un blíster de Advil el cual extendió y se lo dio. —Si gustas, quédatelo, yo no necesito hoy —Menciono Zoé mientras se recargaba en la pared de afuera de su salón, Isaias tomo la tira de pastillas sacando una y tragándola. —Gracias, si gustas puedo darte… 2 dólares por las pastillas —ofreció Isaías con un rostro y tono algo inexpresivos mientras revisaba su cartera y veía cuanto tenia, que bueno, no era para nada lo que alguien consideraría mucho, nisiquíera lo normal. Isaias tenia 3 monedas de 25 centavos, 5 dólares y una tarjeta que usaba para el metro y el camión. —Espera, no ocupo que me pagues tonto, no te estoy cobrando —Hablo Zoe con una risita agitando la mano para que guardase la cartera. —Por cierto, te gusto algunas de mis amigas ¿cierto? O ¿Por qué te dio vergüenza entrar al salón? —pregunto Zoe con una risita mientras lo miraba levemente con una sonrisa. —No, solo que entrar a tu salón significaba una leve charlas con tus amigas y bueno… me duele la cabeza ¿no? —Dijo señalándose la cabeza mientras guardaba la tira de pastillas en los bolsillos de su pantalón. —Tienes razón, no tome en cuenta lo asocial que eres… además ese corazón tan complicado ya tiene dueña ¿no? —Pregunto de manera burlona y algo persuasiva a Isaias, este la miro por unos segundos antes de hablar. —Gracias por las pastillas… nos vemos luego —Dijo secamente Isaias despidiéndose con la mano agitándola levemente alejándose del salón y la incomoda pregunta que hizo Zoe.
Ahora, ¿Cómo lucia Zoe? Bueno, era una chica de 19 años de nacionalidad asiática con una piel morena clara, parecía no tener maquillaje en el rostro excepto un delineado de ojos algo corto. Su pelo era de un color castaño oscuro, era de una longitud media. Sus ojos eran cafés y claros, no era grande, parecía medir poco mas de 162 centímetros, tenia una figura de triangulo algo delgada y vestía con una falda escolar color gris, medias hasta los muslos y una sudadera color gris de cierre que le quedaba ligeramente holgada, tenis blancos y limpios, y para finalizar un broche plateado en su pelo.
Isaias llego a su siguiente clase con un poco de antelación a la hora de inicio, se sentó en un escritorio algo esquinado y se recostó tratando de relajarse para que su cabeza dejara de molestarle tanto aunque lastimosamente no le funciono del todo. No sabia cómo funcionaban las pastillas, pero al ver que el efecto de la primera que tomo era mínimo o inexistente, se decidió por tomar otra.
La clase la tomo con cierta molestia, a mitad de la misma dejo de tratar de concentrarse en la clase cambiando su concentración a un debate interno. ¿Debería salir temprano del campus hoy? El debate interno continuo el resto de la clase hasta que al final de la misma tomo su deciscion. En cuanto termino la clase salió del plantel y se dirigió a la estación del metro debido a que había tomado la decisión de aprovechar, para llegar temprano a su trabajo y así descansar un poco antes de su turno.
Mientras Isaias bajaba las escaleras del metro, pensaba todavía con el dolor de cabeza. —«Quizá pueda usar un par de horas la sala de descanso… además el olor del café es agradable en esa parte del local»— cuando bajo, paso su tarjeta por el sensor para poder pasar a donde el metro se detenía. No había mucha gente debido a que eran las 11:37 am y la mayoría de personas probablemente estaban en su trabajo u en la escuela.