El Peso De Las Palabras

Capitulo 1= El inicio de algo nuevo

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—Que...? Donde estoy..? —Dije mientras habria los ojos... Todo estaba totalmente oscuro... Como una cueva...

—Elías..?? Donde estas Elías... —Pregunté para mi mismo con lagrimas en los ojos y me levanté del suelo húmedo..

Caminé un poco dentro de la cueva, todo estaba tan oscuro que a penas podía ver.

Mi cabeza no paraba de dar vueltas... Habián goteras de agua, parecía que estaba lloviznando.

—Mmm.. debe de estar por llover fuerte... Como resulté en este lugar..? Donde esta la academia...

Cuanto más caminaba, más se intensificaba el sonido de la lluvia.

El sueño que hacia que me pesaran más los parpados.. De tanto caminar llegue a un lugar con piedras grandes y algo de luz.. Me senté en una piedra grande y miré a mi alrededor...

—Aún no entiendo como llegué aquí... Esta no es la academia... Quiero saber donde esta Elías..

Sin notarlo comenzaron a salir lagrimas y despues de un tiempo me quede dormido..

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Al despertar el lugar estaba inundandose, sin pensar me levante y vi a mi alrededor.. Entraba agua por grietas..

—No, no, no... —murmuré sin darme cuenta.

El suelo tiembla y una piedra me roza el hombro... Dolió. El dolor me desperto del todo. El agua empieza a entrar de golpe... No parecia normal estaba mas bajo antes...

—Muevete —me ordené—. Muevete ya!

Corri y casi caigo.. mis pies descalsos resbalaban. El corazón me latía tan fuerte que me faltaba el aire.
—No mires atrás...! No pienses en nada... Y NO PARES!!

Las paredes se rompen, el techo se cae, y el ruido me persigue como si estuviera vivo. El agua ya me llega a las rodillas, me empuja y me desiquilibra mientras yo corria lo más rapido que podía.

Trague saliva y me dieron ganas de vomitar.

<No quiero morir aqui...> Pensé mientras intentaba con todas mis fuerzas encontrar equilibrio.

Despúes de tanto correr y esquivar piedras y agua.. Vi una luz adelante...

<Una salida..?> Pregunte para mi mismo...

O era una salida, o estaba volviendome loco... Sentia que no iba a llegar...

El agua me golpeó por la espalda y me lanzó contra el suelo con fuerza brutal haciendo que quedara completamente inconsiente.

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(Tiempo antes)

El aire paseaba por la cafetería cada vez que alguien entraba en ella, el olor a café en el lugar, pan horneado y galletas inundaba todo de un aroma inigualable.

—Pásame el frasco del azúcar, cariño —dijo mi mamá con una voz suave y delicada.

No le respondí. Solo asintí y lo puse frente a ella en la mesa con cuidado.

Se sentía una paz enorme en el silencio de la cafeteria.

La cafetería aunque pequeña era linda y acogedora, tenia faroles colgando en la entrada junto a una puerta de madera, y una ventana de cristal junto con plantas y materas decorándola, dándole un toque de naturaleza al lugar.

Mi mamá, victoria, una persona demasiado asombrosa y cariñosa, era muy comprensible conmigo, manteníamos juntos la cafetería.

Las personas entraban con frio, ya que era de los últimos días de la época de invierno, el frio andaba en el ambiente por las calles, la brisa era helada afuera pero cuando entraban en la cafetería se llanaban del calor de la chimenea.

En la cocina estaba victoria quien tenía el cabello recogido en un moño con una flor de Eléboro blanca en el pelo, que le había dado Noah recolectando flores de distintos tipos en un jardín de esa pequeña ciudad, la camisa color café claro y en las manos usaba unos guantes de polietileno mientras amasaba pan con ambas manos, presionando la masa y doblándola con ritmo constante para que la masa quedara perfecta.

—Hoy no tienes clase en la tarde, ¿cierto? —preguntó su madre mientras dejaba la masa a un lado, se quitaba los guantes y se lavaba las manos.

—No mamá, hoy es domingo. —Respondí algo divertido mientras acomodaba las sillas junto a las mesas.

Estudiaba por la tarde, ya que por las mañanas siempre ayudaba a mi madre con lo que necesitaba, o dejar galletas o pan hecho para por la tarde.

Las desventajas de ir por la tarde eran bastantes.. Por la mañana como trabajaba con mi madre en la tarde no me quedaban suficientes energias y las ganas de dormirme en plena clase eran costantes, aparte que para hacer las tareas que dejaban, me quedaba sin suficiente tiempo para dormir correctamente. Por lo que todos los días se repetía y siempre estaba cansado.

Aunque estudiaba siempre cansado, trataba de esforzarme lo más que podía, no prestaba mucha atención en clase, pero tenía unas muy buenas notas, ya que en los examenes siempre me sacaba la puntuación más alta. A pesar de eso nunca estuve tan seguro de si realmente era bueno con las tareas..

En la mañana atendimos clientes, limpiamos las mesas y sillas, y preparamos galletas y panes.

Me encantaban las galletas que mi madre preparaba.

A medio día, la campanita sonó y como costumbre miramos hacia la puerta. Entró un hombre que no pertenecía a ese barrio. Sus zapatos estaban tan limpios que parecían nuevos, y llevaba un abrigo largo azul oscuro llegándole casi hasta los pies. Tenía el cabello peinado hacia atrás y una expresión seria.

Victoria lo miró con algo de incomodidad, pero con una sonrisa abierta y cálida, mientras se secaba las manos en el delantal.

—Desea algo en especial? —preguntó, con una voz tranquila.

El hombre no respondió de inmediato. Observó el lugar, tan organizado y limpió, y luego fijó su vista en Noah, quien se quedó quieto con el trapo en la mano.

—Busco a Noah Clynford—dijo el hombre después de unos cuantos segundos, con una voz profunda pero cortés.

Victoria frunció el ceño, algo sorprendida.

—Él es mi hijo..Sucede algo con el?

El hombre sacó de su bolsillo un sobre sellado con cera roja y un emblema dorado en el centro: una corona y una figura de ramas entrelazadas. Lo colocó sobre el mostrador como si fuera algo muy valioso.




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