El Peso De Las Palabras

-Capitulo 5- Reflejo distorsionado

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Con la oscuridad llenando la habitación... Me desperté de repente sin saber el por que...

No había tenido ninguna pesadilla, ni tampoco tenía frio...

Bajé mi mirada y me vi completamente arropado casi hasta la cabeza.

<Bueno, es imposible que haya sido el frio, estoy más calentito que galletas recién salidas del horno> Pensé mientras veía a mi alrededor tratando de acostumbrar los ojos.

Lo que me despertó fue ese tipo de ruido que no se oye con los oídos, un sonido casi inexistente.

Prendi una pequeña lampara al lado de la mesa.

Miré el reloj de pared.
03:02 a.m.

<Dios que temprano...>

Apagué la lamparita.

Todo estaba en completo silencio, parecía que todos seguían dormidos.. yo que hacia despierto..?

Me senté despacio. La habitación estaba oscura. Miré hacia la ventana.. La luna estaba casi oculta por nubes, parecía que había llovido o estaba a punto de llover.

Miré hacia la puerta...

No estaba cerrada del todo..

Y noté una silueta oscura salir al pasillo...

Sin pensarlo ni dudarlo, me levante con cuidado y le seguí.

Caminé descalzo, conteniendo la respiración, con el corazón palpitando con fuerza. Al principio casi me tropiezo pero recuperé algo de compostura.

En la luz de los faroles colgados en el techo, noté un pelo azul incomparable, era Elías...

El no caminaba normal, temblaba al dar cada paso... Cruzó por los pasillos y bajó por las escaleras. Yo lo seguí tratando de ser sigiloso, me daba curiosidad..

<a donde iría..?> Pensé antes de casi resbalarme por los escalones...<Auh!, debo tener cuidado..>

Elías no pareció oírme. No giró la cabeza. Senti calma, así que continue tras el. El se quedó quieto a mitad del pasillo y me escondí tras una pared..

El no hacia ningún tipo de ruido..

<Estará sonámbulo?> Pensé mientras lo observaba con curiosidad.

De un momento a otro siguió caminando, bajó el primer piso y yo lo seguí. Abrió con cuidado la puerta del patio trasero y salió...

<A donde irá a estas horas...?> Pensé mientras continuaba siguiéndolo.

El aire de la noche me golpeo en el rostro, hacia mucho frio...

Olía a tierra húmeda, a hojas mojadas, y a que quería llover con mas fuerza.

<Parece que si había llovido.. debí ponerme los zapatos...>

El patio trasero era grande, rodeado de árboles altos que crujían suavemente con el viento. Las luces estaban todas apagadas. Solo la luna, escondiéndose y apareciendo entre nubes grises, iluminaba el lugar.

Elías se detuvo en medio del patio.

Yo también me detuve..

Por un segundo pensé en volver. Fingir que nunca lo vi salir. Que nunca supe nada e ir a seguir durmiendo..

Pero entonces el habló..

—Por cuanto tiempo más pretendes seguir siguiéndome? —dijo el fríamente, sin girarse.

Mi estómago se cerró.

<Ay ahora que hago...> pensé.

—Elías... yo—

Se dio la vuelta de golpe.

Su rostro estaba tenso. Sus ojos grises más apagados... cansados. No enojados... No sabia que tenia...

—Qué quieres, Noah? —preguntó el—. No puedes dormir?. O ahora también me sigues de noche?

—No te seguí por molestarte —respondí acercándome a el—. Te vi salir... y me preocupé..

Soltó una leve risa.

—Te pagan por eso?

—No necesito que me paguen para preocuparme por ti..

Hubo silencio unos minutos.

El viento movió las hojas. Un trueno lejano retumbó, suave, pero notorio.

Lo que me hizo temblar levemente por el frio...

Elías apretó los puños.

—Vuelve a la habitación. Y duermete.

—No hasta que me digas qué te pasa.. has estado raro últimamente... Se que no te conozco mucho pero tu no eres así...

—Exacto. No me conoces, no conoces nada de mi.. Nos conocemos apenas cuatro días...

—Nos conocemos hace poco pero tu fuiste el único que me hablo cuando llegue! —Continué— Nadie aparte de Kenneth se me ha acercado a hablarme.. Y además dijiste que éramos amigos...

—Yo no tengo amigos...

Sus palabras eran como estacas en el alma...

—Yo te considero como amigo... Recuerdas la vez en la que después de clase no supe que hacer...? Me sentí mal, solo.. Pero apareciste tu.. Como diciéndome que no estoy solo.. Y ahora no pienso eso.. Te tengo a ti y a Kenneth...

—Kenneth y yo no somos amigos...

—Pero hablas con el..

—Que hable con el no significa que seamos amigos... El y yo antes éramos enemigos... No se porque finge ser el niño bueno frente a ti...

—Es por eso que estas así? —Pregunté.

—Déjame en paz... que haces despierto en primer lugar.

—Por que estoy preocupado por ti. Y se que no estas bien... Solo dime que te pasa...

Otro trueno sonó, más fuerte que el anterior...

Elías no gritó, ni levanto la voz.. pero parecía que estaba estresándose...

—Qué me pasa? —repitió, acercándose—. En serio quieres saberlo? Porque te interesa saberlo? A nadie en este lugar le interesa la vida de los demás, Noah. Y si les llega a interesar cuando lo saben... se largan.. O lo usan en tu contra!

Cayeron más hojas de los arboles y empezó a hacer más viento.

—No tienes idea de lo cansado que es fingir que todo esta de maravillas.. —continuó— De sentarte derecho, responder bien, no fallar. Sonreír. Ser "el perfecto porque eres hijo de la directora". Sabes lo fácil que es romperse cuando nadie espera que lo hagas?

—Elías... —susurré.

—No me mires así —dijo seriamente a punto de quebrarse— No me mires como si te diera lástima. No necesito tu compasión.

—No es lástima —sentí la garganta cerrarse—. Es... preocupación.

Se rió nuevamente.. Se notaba como intentaba no darle importancia..

—Eres demasiado blando para este lugar, sabes?. Ni siquiera se que haces aquí en primer lugar. Un becado que logró entrar al infierno.

Eso me dolió más de lo que esperaba...




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