El Peso De Las Palabras

-Capitulo 6- Entre gestos y confianza

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Apenas amanecía, el sol estaba saliendo muy lentamente.

Caen gotas de agua de los arboles mojados por la lluvia..

Hacia un frio, de esos que se mete bajo la piel y te despierta inmediatamente.

Abrí los ojos con dificultad. Sentía el cuerpo pesado, en especial mis parpados.

La ropa seguía húmeda, pegajosa e incómoda. Me dolía la espalda y me dolían los hombros.

Elías estaba ahí. Sentado cerca de mí, con la cabeza apoyada contra el tronco del árbol. Tenía los ojos cerrados, el cabello revuelto y con gotas de agua cayéndole por la mejilla. Me quedé mirándolo unos segundos y noté su expresión cansada.

Me relajé un poco recostándome e intentando adivinar que horas podrían Me tensé al instante.

<Tiene pinta de que son las 6 am...>Pensé mientras notaba las gotas de agua caer lentamente.

Estaba todo tranquilamente, con sonido de los pajaritos revolotear por el aire. Hasta que oí a lo lejos unos pasos...

—Buenos días, jóvenes.

Levanté la vista despacio. Un guardia de la academia estaba a unos metros, con una expresión tan calmada que no sentí miedo. Más bien vergüenza revuelta con algo de alivio.

—Todo bien por aquí? —preguntó el— Están bastante mojados.

Me senté mejor, frotándome las manos.

—Eh... sí... Bueno... —mi voz salió ronca—. Más o menos...

El hombre asintió, como si esa respuesta fuera suficiente.

—Son como las seis y media —dijo, mirando el cielo que empezaba a aclararse—. Y que hacen aquí tan temprano?

Miró a Elías con una expresión suave. Al cabo de unos segundos Elías abrió los ojos lentamente y se encontró con esa mirada. No dijo nada pero bajó la mirada de nuevo. Se incorporó un poco y se miró las manos.

—Bueno.. Es que nos quedamos dormidos aquí...

—Esta bien, no pasa nada.. Mejor entremos de una vez para que no se enfermen.

El guardia le ofreció la mano a Elías.. El la acepto y se levantó.

El camino de regreso a la academia fue lento. Caminábamos por el camino de tierra aún mojado, el bosque oliendo a tierra húmeda y hojas aplastadas. El guardia iba a nuestro lado.

—Los viernes siempre empiezan tranquilos —comentó—. A esta hora, el lugar todavía está medio dormido.

Yo escuchaba, aunque la cabeza me pesaba. Elías caminaba con los hombros encogidos. En un momento tropezó un poco, y el guardia se acercó instintivamente, atento.

—Despacio —dijo—. No hay prisa..

Cuando cruzamos las puertas traseras de la Academia Eleonor, el cambio fue inmediato. El aire era más cálido. El suelo seco. Y el olor casual de madera.

—Vayan a organizarse —nos dijo—. Una ducha caliente ayuda más de lo que uno cree.

—Muchas gracias.. —murmuré.

Subimos las escaleras casi en modo automático.

Al abrir la puerta de la habitación, la voz de Kenneth nos golpeó de frente.

—Dónde rayos estaban ustedes?

Estaba sentado en su cama, ya vestido, con el cabello todavía húmedo. Nos miró de arriba abajo, frunciendo el ceño.

—Parecen... —hizo una pausa—. Oh dios... Ustedes parecen náufragos jaja

—Nos quedamos hablando —dije rápido—. Afuera... Y eh.. llovió.

—Claro, y en ves de entrar se quedaron afuera.

No dije nada.. Kenneth nos observó unos segundos más. Sentí que podía ver más de lo que decía. Luego suspiró.

—Está bien. Cambiense eso antes de que alguien con menos paciencia que yo los vea así. —Agregó— Nos vemos después.

No dijo nada más y salió de la habitación.

Cuando Kenneth salió, Elías fue directo al baño. Yo me senté en el piso..

<Es obvio que si me acuesto en la cama la mojare.. y luego no tendré donde descansar> Pensé mientras miraba mis manos. El sonido de la ducha llenó el cuarto. Cerré los ojos un momento y respiré hondo.

<Anoche... Vi una parte de Elías que nunca antes había visto...> Dije para mi mismo mirando hacia la puerta del baño.

<Me hace sentir mal por el.. No creo que tenga alguien con quien hablarlo..

Elías minutos después salió con una toalla alrededor de la cintura y esquivo su mirada hacía mí.

<Genial. El descarado ahora me evita jum.> Pensé mientras me levantaba del suelo y me dirigía al baño. Tomé una ducha con agua tibia y salí a cambiarme. Pero cuando veo a mi alrededor no hay rastro de Elías.

<El grosero se fue sin mí.> Pienso después de ponerme el uniforme.

Cuando salí al pasillo, ya presentable miré a mi alrededor. Elías estaba recostado en la pared del pasillo. Cuando me ví soltó una pequeña sonrisa y se incorporó.

—Ya estas listo? — Dijo el con una voz suave.

<Podría armar escandalo pensando que me evitaba ahh>Pensé mientras volvia al mundo real.

—Emm listo para que exactamente?

Elías se acerco a mi y se recostó sobre mi hombro y levanto su brazo izquierdo dramáticamente.

—Para explorar este gran mundo.

Inmediatamente lo miré con una leve mueca.

—Disculpa, que?

—Jajaja era jugando. —respondió, se aparto y empezó a caminar por el pasillo.

Yo lo seguí rascándome la nuca con nervios.

Al caminar y caminar por el pasillo noté una chica pelirroja, con una trenza suelta y los dedos manchados de tinta. Desde que llegué no la había visto.

Iba pegando anuncios en las paredes mientras tarareaba una canción.

Yo me detuve y Elías al notarlo también se detuvo.

—Mmm? Pasa algo?

Me acerqué a la chica y leí lo que pegaba en la pared.

"AVISO IMPORTANTE — VIAJE ESCOLAR"

Elías leyó sobre mi hombro.

—Viaje? —murmuró.

—Claro! es en dos días —dijo la chica, sonriendo cuando notó que mirábamos—. Bosque del norte. Salimos la próxima semana.

—Uh.. Que interesante—Respondí con una sonrisa.

—Sí lo es

Miré a Elías e inmediatamente pensé en que esa seria una actividad que le distraería de todo lo que pasa por su cabeza.

—Te gusta el campo? —Pregunté con una sonrisa.




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