El Poder De Tu Aura

EPÍLOGO AHORA COMIENZA TU CAMINO

Hay libros que terminan cuando llegas a la última página.

Y hay otros que terminan en el papel, pero continúan viviendo dentro de quien los leyó.

Quiero pensar que El Poder de Tu Aura pertenece a estos últimos.

Porque estas páginas nunca tuvieron la intención de decirte quién debes ser.

No fueron escritas para darte una fórmula.

Tampoco para convencerte de que la vida será fácil si piensas de determinada manera.

La vida es mucho más profunda que cualquier fórmula.

Tiene días luminosos y días difíciles.

Tiene encuentros y despedidas.

Tiene comienzos y finales.

Tiene respuestas y preguntas que quizá nunca serán respondidas.

Y, sobre todo, tiene algo maravilloso:

la posibilidad de seguir transformándonos.

Durante este viaje hablamos de heridas.

De esas que nadie puede ver.

Hablamos de pérdidas.

De sueños que tuvieron que cambiar.

De personas que se fueron.

De relaciones que necesitaron límites.

De errores que tuvieron que ser perdonados.

De caminos que tuvieron que modificarse.

De momentos en los que fue necesario detenerse.

De volver a confiar.

De volver a amar.

De volver a empezar.

Pero, sobre todo, hablamos de algo que puede parecer pequeño y, sin embargo, tiene una fuerza inmensa:

seguir.

Seguir cuando no tienes todas las respuestas.

Seguir cuando todavía estás sanando.

Seguir cuando el futuro no está claro.

Seguir cuando tienes miedo.

Seguir cuando una parte de ti dice que ya no puedes.

Y descubrir, quizá lentamente, que sí puedes dar un paso más.

TAL VEZ ESTE LIBRO HAYA LLEGADO A TI EN EL MOMENTO PRECISO

Quizá lo comenzaste porque estabas atravesando una etapa difícil.

Quizá porque necesitabas encontrar esperanza.

Quizá porque sentías que habías perdido algo.

Quizá porque estabas cansado.

Quizá porque necesitabas comprenderte.

O quizá simplemente porque una palabra, una historia o un título llamó tu atención.

No sé cuál fue tu motivo.

Pero si llegaste hasta aquí, quiero decirte algo:

gracias.

Gracias por haber permitido que estas palabras caminaran contigo.

Gracias por haber abierto un espacio para reflexionar.

Gracias por haber mirado hacia dentro.

Y gracias, sobre todo, por no abandonar tu propia historia.

AHORA DEBES VOLVER A TU VIDA

Cuando cierres este libro, volverás a encontrar tus responsabilidades.

Las mismas preocupaciones quizá continúen.

Algunas circunstancias no habrán cambiado.

Las personas seguirán teniendo sus propios problemas.

El mundo seguirá siendo imperfecto.

Y eso está bien.

No necesitas salir de este libro convertido en una persona completamente diferente.

Quizá basta con salir un poco más consciente.

Más dispuesto a escucharte.

Más dispuesto a cuidarte.

Más dispuesto a poner límites.

Más dispuesto a pedir ayuda.

Más dispuesto a agradecer.

Más dispuesto a amar.

Más dispuesto a comenzar.

Porque las grandes transformaciones no siempre llegan acompañadas de acontecimientos extraordinarios.

A veces comienzan con una decisión diminuta:

“Hoy voy a tratarme un poco mejor.”

NO OLVIDES TU PROPIA VOZ

Después de cerrar estas páginas, volverás a escuchar muchas voces.

Personas que tendrán opiniones.

Personas que te dirán qué deberías hacer.

Personas que te explicarán qué es mejor para ti.

Algunas tendrán buenas intenciones.

Otras no.

Escucha.

Aprende.

Pregunta.

Pero no abandones tu propia conciencia.

Tu vida tiene una historia que nadie más conoce completamente.

Solo tú sabes dónde te dolió.

Solo tú sabes cuánto has recorrido.

Solo tú sabes cuántas veces tuviste que empezar nuevamente.

Por eso, aprende a escuchar a los demás sin dejar de escucharte.

Y aprende también a escuchar a tu propia voz sin convertirla en una excusa para dejar de aprender.

La sabiduría está muchas veces en ese equilibrio.

CUANDO VUELVA LA OSCURIDAD

Porque volverá.

No quiero engañarte diciéndote que después de este libro nunca volverás a sentir miedo.

Volverás.

Habrá días difíciles.

Habrá decepciones.

Habrá pérdidas.

Habrá momentos de cansancio.

Quizá vuelvas a sentir que retrocedes.

Cuando ocurra, recuerda algo:

no estás comenzando desde cero.

Todo lo que aprendiste sigue formando parte de ti.

La persona que eres después de haber atravesado una dificultad no es exactamente la misma que eras antes.

Has aprendido.

Has resistido.

Has comprendido.

Has cambiado.

Aunque no siempre puedas verlo.

RECUERDA LA PEQUEÑA LUZ

Cuando la noche sea demasiado grande, no busques iluminar toda la habitación.

Busca una pequeña luz.

Una llamada.

Una oración.

Una conversación.

Una caminata.

Un descanso.

Una persona de confianza.

Un pequeño objetivo.

Un gesto de amor.

Un nuevo día.

Un paso.

No necesitas saber cómo resolverás toda tu vida.

Pregunta solamente:

“¿Cuál es el próximo paso que puedo dar?”

Y después dalo.

Mañana habrá otro.

TU AURA NO NECESITA SER PERFECTA

Quizá ahora comprendas que el verdadero sentido de esta palabra no estaba en algo misterioso.

Tu aura fue una metáfora.

Una manera de hablar de aquello que llevas contigo.

Tus emociones.

Tus pensamientos.

Tus experiencias.

Tus heridas.

Tus valores.

Tus sueños.

Tu manera de mirar.

Tu manera de tratar a otros.




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