El Poder de una Carta...

El Dolor de un Amigo

 

ADAM

 

 Camino por los pasillos del hospital, tratando de encontrar la habitación de mi hermano del Alma. Finalmente, lo encuentro y entro en la habitación, encontrándolo tumbado en la cama con la mirada perdida en la pared, y conectado a máquinas, ya me imagino lo que estará sufriendo, pues veo las consecuencias de la guerra en su cuerpo, y quisiera evitarle este dolor y perdida, pero hay veces que no se puede y uno tienen que aprender a lidiar con los hechos o como te guste llamar, los ataques en una guerra te quitan prácticamente todo.

 

----¿Cómo estás, hermano? -----pregunto acercándome a su cama.

 

----Hola amigo, no me puedo quejar. Aunque ya sabes cómo es esto, te hacen sentir como una pieza de repuesto y luego te dan de baja sin pensarlo dos veces ----habla con  con una voz triste y un pco entrecortada.

 

-----No digas eso, hermano, todavía tienes mucho por delante. ¿Qué planes tienes para el futuro? ----pregunto tratando de animarlo y desviarlo de la depresión que poco a poco voy viendo en sus ojos.

 

-----No lo sé, amigo. ¿Quién me va a querer contratar con una sola pierna?---- Comenta con resignación.

 

-----Yo te contrataré ----digo con determinación---- Cuando vuelva a la ciudad, te daré trabajo en una de mis empresas. No te preocupes, todo saldrá bien----.

 

----No intentes hermano, darme falsas ilusiones y sobre todo no quiero tu lástima, ya veré como me las arreglo más adelante---

 

----No es ninguna caridad lo que hago y haré. Te amo y aprecio como a un soldado, estuviste y estás conmigo desde el principio. Sabes bien, que sin ti, desde el principio y año, ya estaría muerto, y todo lo que hiciste es más estás haciendo, no me alcanzaría la vida para poder pagarte todo lo que me ayudaste----.

 

---No tienes que agradecerme nada, todo lo hice y lo hago de cariño, ya que yo estuve en tu lugar alguna vez, cuando llegue y nadie me ayudo. Además, conozco el dolor de haber perdido alguien, y a penas te vi lo supe----.

 

----Tienes razón, pero prométeme que cuando salgas de acá y te vayas a tu casa, me buscaras sea cual sea el motivo. Y si llegas a necesitar dinero, trabajo o tan solo un hombro para desahogarte, búscame o a mis padres, diles quien te mando y ellos sabrán qué hacer si yo todavía no vuelvo---. 

 

----Espero no tener que recurrí a eso todavía, veré como me las arreglo con mi familia cuando regrese, además tengo algunos ahorros en el banco de lo que estaba trabajando cuando trabajaba ahí. Pero gracias, igual por la oferta, y promete que volverás sea como sea a los EE,UU, eres como el hermano que tuve y perdí, pero la vida y él desde arriba te puso en mi camino por alguna razón----.

 

---Te lo prometo, hermano, sea como sea voy a los EE.UU Y no sé qué haré, pero te vendrás conmigo, sino que te arrastraré como un niño a mi lado, pero de que estarás conmigo en las buenas lo harás, como en este infierno estás ahora---.

 

----Te tomo la palabra, y gracias hermano, por no mirar a otro lado con lo que tengo que afrontar ahora que estoy discapacitado.  Pero cambiemos de tema antes de que te vayas y me pierda en mis pensamientos----.

 

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16 de junio del 2018

Mi querida Sam,

Perdón por la demora en mandarte una carta, pero sabes como son estos tiempos en la guerra, te cuento que hoy ha sido un día difícil para mí, he estado en el hospital visitando a un amigo y hermano del alma, el cual hace poco sufrió un atentado y por poco nuestro pelotón no sale vivo, de ese lugar. Pero bueno, me dijeron que lo darán de baja porque perdió una pierna y ya no es apto para el servicio. Me duele el corazón ver cómo el ejército trata a sus soldados. Parece que una vez que nos necesitan, nos usan y luego nos descartan como a una basura.

 

Me siento tan solo aquí y más solo será cuando él vuelva a los EE.UU, a veces quiero volver a casa y dejar atrás este infierno y otras no, pero desde que empecé a recibir tus cartas, me dieron la fuerza y la esperanza de que no todo es malo allá afuera. Extraño todo, el sonido de la lluvia en mi ventana, las risas de la gente en la calle, a mi familia y algunos amigos verdaderos, incluso el ajetreo y el bullicio de la ciudad. Pero más que nada, quisiera un día conocerte a ti. Y por fin. Me pregunto cómo estás y qué estás haciendo en este momento.

 

Quiero que sepas que sigo pensando en ti cada día. Tus cartas son lo que me mantienen en pie, tus palabras son las que me dan esperanza. Espero que estés bien, quiero que sepas que cuando llegue, iré directamente a buscarte para probar uno de tus deliciosos pasteles, que de seguro los harás riquísimos. Quiero estar contigo, tomarte en mis brazos y no dejarte ir nunca más, puedo parecer alguien inmaduro, loco o lo quieras que sea, pero en este tiempo te tome mucho cariño, no sé si es amor, solo sé que eres una de las mujeres más importantes hasta ahora.




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