La muchacha abrió lentamente los ojos.
Sus pestañas se movieron suavemente mientras despertaba por completo.
Dio un respiro.
Luego dos
-Mmm... sigo aquí...
Lo dijo con decepción.
Con agotamiento.
Su teléfono marcaba las 5:30 de la madrugada.
Solo había dormido dos horas.
La habitación estaba desordenada.
La cama sin tender.
La ropa acumulada en una silla.
Su cabello oscuro era un desastre lleno de nudos.
Marie se incorporó lentamente y observó la ventana con la mirada perdida.
El amanecer comenzaba a filtrarse entre las cortinas.
Bip.
Bip.
Bip.
Su teléfono sonó.
-No quiero levantarme...
Murmuró mientras volvía a caer sobre la cama.
Sí.
Detestaba despertar allí.
Dicen que hay personas que nacen para brillar.
Yo nací para ocupar un espacio más en mi repetitivo mundo.
-¡Marieee! ¡Levántate ya! ¡El desayuno está listo!
-¡Ya oí! ¡Ya oí! ¡Voy!
Y entonces caí en cuenta de algo.
Aquel sería otro patético y miserable día.
Como todos los anteriores.
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5:40 a.m.
Comedor principal.
-Buenos días.
-¡Oh, hija! Buenos días. Siéntate, siéntate. ¿Adivina qué?
Marie tomó asiento.
-¿Qué? ¿Mi padre recibió un ascenso y por lo tanto esta a un solo paso de ser director ejecutivo?
Hubo unos segundos de silencio.
-...
-...
-Jajajaja, sabía que dirías eso.
Su hermano mayor levantó el vaso de jugo entre risas.
-Marie, al menos finge sorpresa.
Su hermana menor ni siquiera levantó la vista del espejo que sostenía.
-Oh, claro. ¡Guau! ¡Qué inesperado! ¡Muchas felicidades! ¿Quién lo hubiera imaginado?
Tomó una tostada.
-Digo... no es como si fueras el hijo mayor del director ejecutivo y heredero natural del puesto.
Levantó su vaso.
-Un brindis por eso querido padre, nunca dude de ti.
Su padre suspiró.
Su madre negó con la cabeza.
Y el desayuno continuó. Okey fue algo tenso, bueno ¿Que esperaban? Todos sabían que pasaría; es el hijo mayor, sucesor directo, mmm ¿no es bastante obvio?
Era tan predecible como la salida del sol por el este.
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Después del desayuno fui a prepararme para la universidad.
¿Mi carrera?
A que no adivinan.
Administración de Empresas.
Ja.
Maravilloso.
Como si hubiera podido elegir otra cosa.
La vestimenta de Marie era sencilla, ni se había pasado bien el cepillo por el cabello, lo mismo de siempre. ¿Que importancia tenía?
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-Marie, buenos díass. ¿Hiciste el proyecto de Finanzas?
Leslie Borusia apareció junto a mí apenas entré al aula.
Hija de un magnate.
Amiga de la familia.
Demasiado energética para existir tan temprano.
-Sí.
-¡No sabes de lo que me enteré!
-¿De qué?
Intenté sonar interesada.
Intenté.
-¡Henry terminó con Yelena!
Marie parpadeó.
-¿Y?
-¡¿Y?! ¡Amiga, fue un escándalo! Dicen que en la fiesta de Patrick tuvieron una pelea horrible.
Leslie acercó su silla.
-Mis fuentes me contaron que ella empezo la discusión, le gritó a Henry que siempre la ignoraba, justo en el climax de la discusión ¡PUM! Henry solto una bomba pero la realll, él le respondió que la había visto besándose con Gabriel, ¡El de la facultad de DERECHOOO! Ese churro con pestañas largass, eseee.
-Ajá.
-¡Fue la pelea del año!
Marie asintió lentamente.
En realidad estaba pensando qué cenaría esa noche.
Déjenme explicar algo.
Henry era mi ex.
Estuvimos juntos en preparatoria.
¿Por qué salí con él?
Porque me lo pidió.
Porque nuestros padres se conocían.
Porque todos esperaban que dijera que sí.
Porque era más fácil.
-Marie, llevo años enamorado de ti. Por favor, sé mi novia, juro atesorarte.
Recuerdo que todos nos observaban.
Así que respondí con toda la sinceridad y sentimiento que pude.
-Claro.
Fin de la historia.
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-Yo sigo pensando que está enamorado de ti.
Leslie me dio un codazo cómplice.
-No era un mal partido, ¿sabes? Recuerdas cuando el bla bla bla bla
Y siguió hablando.
Y hablando.
Y hablando.
Yo asentía de vez en cuando.
Intentando parecer presente.
Porque Leslie era una buena amiga.
Quizá la única persona que realmente intentaba animarme.
Aun así...
-Lo siento, Leslie.
La frase nunca salió de mis labios.
-Supongo que, aunque lo intentes, nunca lograré sentirme plena aquí.
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De regreso a casa observé el cielo desde la ventana del automóvil.
Me gusta dormir.
Porque cuando dormía escuchaba una voz.
Una voz cálida.
Hermosa.
Familiar.
Nunca podía verla.
Nunca recordaba su rostro.
Solo escuchaba sus palabras.
Y, por extraño que pareciera, era el único momento del día en que podía sentir algo.
Algo real.
Algo vivo.
Por eso esperaba con ansias cada noche.
Porque tal vez, solo tal vez al cerrar los ojos otra vez...
Volvería a escucharla...
¿Lograria ver ese rostro que nunca puedo visualizar?
Posiblemente no, ¿Y si lo vi y no lo recuerdo?....
Mi corazón se siente mas ligero... debo tener algún problema ¿no?
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Editado: 04.08.2026