El Poeta del Tercer Mundo

Capítulo 4: En camino

-Tengo que estar decente para el festival.

-Estoy cien por ciento seguro de que conseguiré más material para mis poemas.

-Je... ya puedo oler esos deliciosos versos.

-Y huelen a VIRTUD, ILUMINOSIDAD, DRAMA, DAMASS y un BAILEEE. Sí, un baile. Además percibo la fragancia de la brisa bajo una luna que contempla con vehemencia mis oraciones inconclusas.

Expresó Elías mientras acomodaba su saco. La suave brisa nocturna parecía responder a sus palabras. Porque pequeñas notas luminosas y colores fugaces revoloteaban alrededor de él.

Las hojas corrian por la habitación en el aire, cansadas y perseguidas por una ansiosa pluma que continuaba escribiendo nuevos versos con mucho afán.

-Ahora que lo pienso... sería bueno explorar ciertos conceptos de la luna...

Tomó la pluma y la hoja sin darles tiempo de reaccionar

Y justo cuando estaba a punto de escribir...

Toc, toc.

-¡ELÍAS! ¡YA VAMOS A SALIR! ¡NO TE QUEJES SI TE DEJAMOS!

La voz de Alba resonó detrás de la puerta.

-Voy ahora.

-Después de terminar unas cuantas líneas...

Murmuró mientras bajaba la pluma.

-Ni se te ocurra querer escribir ahora.

-....¿¡QUÉ!? ¿ME ESTÁS ESPIANDO? ¿PUSISTE UNA CÁMARA ESCONDIDA EN MI CUARTO? ¿VERDADDD?

-...

-...

-Elías, te conozco desde hace veintiún años.

-Eso no responde mi pregunta.

-¿Vienes o no?

-Ya vooooy.

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Minutos después los tres viajaban en taxi rumbo a Dualidad.

La entrada era extraña.

Una simple puerta blanca en medio de la nada.

A un lado se extendía un lago inmenso cuyos reflejos brillaban como cristales líquidos.

Elías se quedó observándolo fascinado.

-Se parece mucho a las puertas que hago yo...

-Pases.

Hablo uno de los guardianes que resguardaban la puerta.

Los Centinelas o tambien conocidos como Anomalías.

Seres que no pertenecían a ninguno de los tres mundos.

Edwin entregó las entradas

Los guardianes las revisaron.

-Pueden pasar.

Les colocaron unos brazaletes plateados.

-Su regreso está programado para mañana a la una de la tarde.

-Gracias.

Y entonces atravesaron la puerta.

El mundo cambió.

Hace unos instantes observaban un atardecer rojizo.

Al siguiente...

Solo existía la noche.

-Vaya...

Elías escribió algo apresuradamente.

-Del rojo crepuscular del atardecer a la inmensidad de la noche bajo una celosa luna...

-¿Ya estás escribiendo?

-Estoy trabajando.

-Llevamos tres segundos aquí.

-La inspiración no espera.

Alba suspiró.

-Bueno el tiempo transcurre diferente, sigamos el camino, Elías no te vayas a alejar tanto.

Dijo Edwin volteando para ver a Elías....

......

-¿Dónde está?

-!¿Que?! ¡Hace un momento estaba aquí!

Grito Alba buscando con la mirada

-¿ELÍAS?

-¡MUCHACHOOOOS!

La voz llegó desde muy adelante.

-¡APÚRENSEEE! ¡LOS VOY A DEJAAAR!

Ambos se quedaron inmóviles.

Luego se miraron.

-Este chico me va a provocar un paro.

Dijeron exactamente al mismo tiempo.

Se quedaron observándose unos segundos.

Y estallaron en risas.

-¿Me estás remedando?

-Creo que te falta originalidad.

-Oh vamos, estoy seguro de que lo dije un microsegundo antes que tú.

Soltó Edwin con una sonrisa

-Por un microsegundo, ¿eh?

Entonces el rubio realizó una pequeña reverencia exagerada.

-¿Me permite guiarla hasta el festival, bella dama?

Alba alzó una ceja.

-Vaya, qué caballero.

Tomó su brazo.

-Le concederé el honor de acompañarme, sir Edwin.

-Es un privilegio.

Caminaron juntos entre risas.

A unos metros, Elías observó la escena de reojo.

Y sonrió.

Una sonrisa pequeña.. pero genuina.

-¡OIGAN!

Los dos voltearon.

-¿QUÉ?

-¿VAN A SEGUIR COQUETEANDO O PIENSAN CAMINAR? ¡VAMOS A LLEGAR TARDE!

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-¡NGHH! Jac... Jacqueline...

Marie se aferró a la mesa de noche.

-¿Es necesario apretar tanto ese corset?

-Es solo una fiesta normal.

-¡No una pasarela de modelaje!

-Shu, shu.

Jacqueline continuó ajustando las cintas.

- Padre me pidió que te dejara deslumbrante.

-La apariencia es lo más importante en nuestra sociedad, Marie.

-Qué inspirador.

-Lo sé.

-Eso fue sarcasmo.

-También lo sé.

Marie soltó un largo suspiro.

Mientras tanto Jacqueline terminaba de acomodar el vestido de noche.

-Por cierto.

-Escuché que Henry terminó con su novia.

-Cómo vuelan las noticias.

-Parece que quiere volver contigo.

-Me pidió ayuda para conquistarte.

-Le di tu número.

Marie giró lentamente la cabeza.

-¿Perdón?

-De nada.

-Gracias por darle mi número a un desconocido.

-Sería bueno que lo reconsideraras.

-El padre de Henry acaba de cerrar un trato multimillonario.

-Oh, eso suena tan aburrido y superficial.

-No creo que esté interesado en volver conmigo.

-Creo que está interesado en las relaciones comerciales que hará nuestro padre con los distribuidores de Dualidad.

Jacqueline soltó una risita.

-Con que Dualidad ¿eh?

-¿Qué piensas sobre eso?

-Todo lo que ves te resulta aburrido y absurdo.

-Dualidad es diferente

-Seh, Ojalá encuentre algo interesante y no me quede atrapada con un grupo de burócratas superficiales.

-Ja, nunca cambias.

-Ey, ¡no te excedas con el ruborr!

-¡Quédate quieta!

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-Padre, Marie esta lista

El señor estaba con su habitual traje y un reloj diferente.

Entro marie con ese vestido de gala azul humo.

El cabello con ondeaciones ligeras y un maquillaje elegante que resaltaba sus facciones.

Los tacones Beige...

Perfecto para la noche

-Marie estas preciosa, se nota que eres mi hija.




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