El Portal A Apricon.

06.2

Estaba a punto de preguntar si en este mundo vendían protector solar para humanos, cuando de repente, una explosión morada nos encegueció. Fue un estallido de humo morado nos cegó por un segundo

Por un momento, el pánico me hizo retroceder, aferrarme a krohonan para no gritar . Antes de que el humo se disipara, Krohonan ya tenía a alguien sujeto por el cuello.

—Te dije que no nos siguieras, zorro.

Otra nube de humo, esta vez gris y sucia, me hizo cerrar los ojos y toser. Cuando los abrí, Nerón se había zafado y estaba escondido detrás de mí, usándome como escudo humano.

—¡Estaba aburrido! —se quejó Nerón, asomando la cabeza por encima de mi hombro.

—¡Anda a cazar liebres! —Krohonan se aproximó, y hasta ahora me doy cuenta de los colmillos que le han crecido.

—N-no tengo problemas con que venga con nosotros.

Prefería intervenir antes que ocurriera algo más. La verdad es que la dinámica de "perro y gato" (o hada y zorro) se me hacía extrañamente familiar. Me recordaba a mis amigos en casa, si mis amigos tuvieran poderes sobrenaturales y tendencias homicidas.

—¿Crees que esto es por ti? —Riñó Krohonan—. No tolero estar ni un minuto con este estúpido.

Auch.

—Y si quieres vivir lo suficiente para tener una minúscula oportunidad con Annalis —continuó Krohonan, mirando a Nerón con desprecio—, más te vale no colmarme la paciencia. ¿Entendiste?

¿Annalis?

Mis cejas se dispararon hacia arriba. Miré de reojo a Nerón. El zorro asintió súper rápido, con las orejas gachas y la cara roja.

—Si.

El hada (sigo sin creer que sea un hada) rodó los ojos dándonos la espalda y retomó el paso. Por la seguridad de ambos, nos mantuvimos callados, siguiéndolo como patitos obedientes hasta salir del bullicio del bazar.

Caminamos hasta las afueras del pueblo, donde los árboles se volvían retorcidos y el aire se sentía pesado y húmedo. Nos detuvimos frente a una cabaña que parecía inspirada en las pesadillas de un arquitecto depresivo. Estaba cubierta de musgo negro, la madera parecía podrida y las ventanas estaban tapiadas.

—¿Ragna? —cuestionó Nerón, arrugando la nariz—. ¿En serio?

—¿Tienes otra idea? —espetó Krohonan.

Krohonan prosiguió, toco la puerta 2 vecen sin obtener respuesta alguna.

—Tal vez no haya nadie —opiné erróneamente, con la esperanza de dar media vuelta e irnos a un lugar con luz solar.

La puerta emitió un rechinido agónico al abrirse lentamente, sola. El corazón empezó a acelerárseme al ver el interior oscuro. Olía a pantano y a hierbas quemadas. Se veían lianas colgando del techo como serpientes muertas y el suelo estaba empapado, brillando con un líquido que esperaba que fuera agua.

—¿Dónde estamos? —susurré.

Por un momento, de verdad temí por mí. Dudé de las intenciones de ambos. A fin de cuentas, mi especie asesinó a la suya, es comprensible que ellos hagan lo mismo conmigo. ¿Y si esto era una trampa? ¿Un lugar para deshacerse del cuerpo?

Krohonan no respondió. Me hizo una señal con la cabeza para que siguiera, pero negué, clavando mis pies en la tierra.

—Es extraña, pero no te hará nada.

—¿Quien?

O más bien ¿qué?

—Ragna es un draconiano, es un metamorfo que cambia de apariencia.

—Cállense y entren —ordenó Krohonan, empujándome levemente.

La mano dejo de temblarme con el calor de Nerón. sonrió con calma llevándome al interior de la cabaña.

Todo era silencio, tanto, que lo único que se oía eran las gotas de agua cayendo por una, con un patrón que memorice en seguida.

—¿Ragna? —llamo Krohonan y lo que obtuvo como respuesta fue un tenebroso susurro.

—Mirada felina, fuerza de dragón y una serpiente saliéndole del culo… no puede ser otro que mi queridísimo Krohonan.

Escuchaba la voz, pero el eco me impedía saber de dónde provenía, donde estaba ella.

—Ya no visitas a tu hermana.

—Tú y yo no somos familia—zanjó Krohonan, buscándola en la oscuridad al igual que Nerón.

—Oooh… pero somos las especies más cercanas después de la extinción, eso nos hace lo único que tenemos en Apricon. por eso viniste ¿No? por mi ayuda.

Krohonan no respondió, lo vi apretar a manos sin mover un musculo.

—Ah y con tu novio el zorro, que sorpresa.

De repente, sentí algo frío y húmedo agarrar mi cintura.

Grité y salté hacia Krohonan. Él ni dudó; me agarró del brazo y me puso detrás de él con la aparición de la sombra frente a nosotras.

—¿Dónde dejaste al otro? ¿Al caníbal redimido? —preguntó la sombra, refiriéndose claramente a Valian.

—¡No me toques! —chillo Nerón corriendo detrás de Krohonan cuando la tal Ragna acarició una de sus colas.

—Vinimos por asuntos del Cuartel.

La sombra se asomó a la luz. sentí como la La sombra se asomó a la poca luz que entraba por las grietas. Sentí cómo la tensión se me bajaba al ver una figura humanoide, pero subió de golpe al ver su rostro.

Era como una pesadilla.

Me estaba viendo a mí misma.

Frente a mí había una mujer idéntica a mí, sonriéndome con mis propios labios, mirándome con mis propios ojos.

Pero estaba completamente desnuda.

—¿Y esos asuntos involucran a una humana? —habló mi doble, con mi voz, pero con una entonación maliciosa que yo jamás usaría.

El rostro, las expresiones, cada lunar de mi cuerpo lo tenía ella. Incluso la cicatriz de mi cirugía en el pecho, esa marca rosada que tanto odiaba, estaba ahí, expuesta sin pudor. Sentí una violación a mi intimidad tan grande que me dieron ganas de vomitar.

—¿Sabes lo que le harán los gnomos y los trolls cuando la vean? —preguntó la falsa Milenka, pasando una mano por su propio brazo—. La destrozarán.

—Por eso vinimos —habló Krohonan, sin inmutarse ante la desnudez de la criatura (o al menos, fingiendo muy bien)—. Para que nos ayudes a que pase desapercibida.

Mi reflejo frunció los labios. De repente, su piel comenzó a ondularse.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.