El precio de mi destino_ Saga Lazos Malditos

Capítulo 1. Sentimientos encontrados (terminado)

Hola a todos y todas. 

Gracias por venir a leer la continuación de Herencia de Sangre. Para serles franco apenas estoy comenzando a escribir en tiempo real esta parte. Al prinicipio me frusté un poco, debido a que no sabía como comenzar y de qué manera hacerlo. Encedí mi pc en varias ocasiones y la página en blanco seguía marcando el panorama. Temi no poder continuar la saga por miedo o por perder la cronología de la historia. Sin embargo, aquí estoy más que listo para presentarles una obra con buena calidad y que seguira dejandolos en suspenso. 

Muchas gracias nuavemente. 

 

 

Capítulo 1

La muerte de Adriane marcó el principio hacia lo desconocido. La verdadera razón de su inesperada partida se mantuvo en secreto, no sin antes causar gran revuelo dentro de los miembros más recientes de Centro de Investigaciones.

            Para Raúl, Diana y Allen se convirtió en una completa pesadilla haber tenido que dar explicaciones, algunas más absurdas que otras y sobretodo tener que haber mentido tan descaradamente a sus demás compañeros cuando ellos conocían la verdad. No fue sencillo para ninguno de los tres, mantener a raya el estado de conmoción que causo haberla visto morir de esa forma, tan ruin y miserable. Por más traidora que hubiese sido, ella no necesitaba pagar sus crímenes de tal manera.

            Raúl quien se mostraba visiblemente afectado, después de ese día, se vio obligado a luchar con sus propios instintos para no hablar más de la cuenta. Diana y Allen hacían prácticamente lo mismo, aunque por más que quisieron contener el recuerdo y el olor a sangre de sus mentes, aun les costaba hacerlo.  Fue difícil y confuso al mismo tiempo, y por más que quisieran olvidar el hecho de caminar por los lugares en los que ella pasó aquel trágico día, fue más que suficiente para hacerles caer en cuenta que ellos también tenían algo de culpa en su muerte.

            A parte de callar a la fuerza mis emociones, nos vimos obligados actuar como si nada hubiese pasado y lo peor de todo, fue que tuve que mantener oculto tal acto inhumano lejos de él. A Jack, hoy exactamente un mes que no lo veo. No sé porque me mantuve alejado, será que la que repuesta es tan simple y el miedo que me embarga tan fuerte, supera la culpa que presiona mi corazón diariamente quizás tratando de llevarlo al límite.

            Me siento tan miserable a estas alturas. Es la hora y me pregunto cómo afrontar el hecho de verle y ocultarle de manera absurda y cruel, una realidad que sabrá tarde o temprano. Aquella zozobra me hacía daño, lo supe desde el mismo día en el que acepté ser parte de esta locura. Debí hacer algo, en cambio mírame ahora Jack, recrimino contra el tiempo por haberme quedado callado, qué estúpido y ridículo soy. Me miro al espejo y me doy cuenta que he hecho lo contrario a protegerte. Creo que he roto los lazos de amistad que nos unían con esta vil traición de mi parte. Me duele tener que callar cuando, tú más que nadie merece conocer lo que sucedió.

            Me detuve a ese punto, ya era hora de tomar control. No podía quedarme de brazos cruzados para toda la vida y pese a todos los pronósticos debía o más bien era mi obligación actuar. Tuve miedo ante cualquier tipo de sospecha que pudiera levantar, sin embargo, me dejó sin aliento lo siguiente.  Mi teléfono sonó, me levanté un poco aturdido pues me encontraba inmenso en mis propios pensamientos tal vez.

            —Convierte en mi aliado y sabrás toda la verdad.

            Fue lo primero y lo único que escuché en el otro lado de la línea. Rayos me dije muchas veces, tratando de encontrarle lógica alguna, primero al significado de aquel extraño mensaje y segundo de identificar a la persona detrás de esas palabras, la cuales cumplieron su objetivo, puesto que después de unos días seguía divagando sin sentido. Estaba solo en esto y no podía permitirme incluir a nadie más en este nuevo y tal vez peligroso asunto. Me daba tanta incredulidad que de la nada llegara a una llamada cuando, yo estaba hecho un laberinto de dudas, sin poder creerlo aún, decidí darle una oportunidad, a quién me pregunté yo mismo, cuando de repente. Me encuentro nuevamente contestando un número desconocido y hablando con aquella voz que muy cortésmente me pidió verse conmigo.

            Sentí miedo ante mi hambre de información. Miedo por haber caído absurdamente en una trampa que posiblemente quería eliminar los cabos sueltos luego de la muerte de una de mis compañeras. No lo pensé así, sino hasta haberme arrastrado al punto de encuentro. Mis pies temblaban de pánico mientras que respiraba lentamente con el objetivo de ocultar cualquier tipo de duda en mi rostro. Qué estaba haciendo me pregunté una y otra vez sin darme otra opción más válida para aceptar lo que ya tenía frente a mis ojos. Verle desde la distancia, hizo que diera un suspiro profundo. Trampa o no, pasé bruscamente una de mis manos por mis ojos y al verlo, no tuve otra opción que darme un pellizco para terminar de creer lo que en ese preciso instante no dejaban de ver con asombro mi mirada. Pretendí no haberlo visto hasta que llegué a mi destino.



Santiago Ríos

Editado: 02.07.2019

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