El precio de un capricho - mini serie

Capítulo 9

Los días en la planta de maternidad del Hospital Presbiteriano se convirtieron en un bucle lento de paredes color crema, olor a desinfectante con esencia de lavanda y el chasquido rítmico del monitor de frecuencia cardíaca.
Kate cumplía el reposo a rajatabla. Para hacerle el encierro más llevadero, transformé esa habitación fría en un pequeño santuario: le llevaba flores frescas cada dos mañanas, revistas de arte que sabía que le gustaban y un enorme peluche de oso que acomodamos al pie de la cama para sostenerle los pies cuando se le hinchaban. Verla sonreír entre las sábanas, escuchando los latidos dobles de sus bebés, era la única recompensa que necesitaba para seguir en pie.
Sin embargo, en cuanto cruzaba la puerta de la habitación 402, el ambiente se volvía irrespirable.
Kyle no se había ido de Nueva York. Aunque prometió dar espacio y mantenerse al margen, su idea de "dar espacio" era una forma de acoso elegante y constante. Rosas enviadas por mensajería que yo terminaba tirando a los contenedores de basura del pasillo, platillos de restaurantes de lujo que Kate ni siquiera miraba y, sobre todo, su presencia intermitente. Aparecía a distintas horas del día, vestido con ropa deportiva oscura y una gorra calada, parado al final del corredor como un centinela no deseado.
No entraba a la habitación porque los médicos se lo tenían prohibido para evitar crisis de ansiedad en Kate, pero se aseguraba de que todos supiéramos que estaba allí. Esperando. Acechando.
La tarde del jueves, Elena llegó temprano. Como de costumbre, lucía un impecable traje sastre, su maletín de cuero cargado de documentos y esa mirada de estratega militar lista para la batalla. Visitaba a Kate constantemente, no solo para gestionar los contratos que seguían llegando a pesar del paro laboral, sino para ser el muro de contención legal entre Kyle y el futuro de los niños.
Mientras Kate dormitaba plácidamente tras el almuerzo, Elena y yo salimos al pasillo para hablar en voz baja sobre la cobertura mediática.

-la prensa está empezando a especular sobre la verdadera razón del retiro temporal de Kyle

Murmuró Elena, ajustándose los lentes de marco negro.

-algunos dicen que se está rehabilitando, otros que tuvo un colapso nervioso. Nadie en la F1 puede creer que la estrella de la temporada haya tirado la esponja por un "asunto personal"
-que especulen lo que quieran

Respondí en un murmullo furioso, cruzándome de brazos.

-mientras no pongan un telescopio en esta ventana, me da igual si el mundo cree que se volvió loco
-el problema es que él está usando esa "renuncia" como su mejor baza

Advirtió Elena, bajando la voz.

-sus abogados enviaron una carta esta mañana. Sugieren que el gesto de Kyle al sacrificar su carrera demuestra un compromiso paterno intachable. Están preparando el terreno para exigir la custodia compartida desde el día uno

Sentí una punzada de bilis en la garganta. Antes de que pudiera articular una respuesta, el sonido de unos pasos firmes sobre el linóleo del pasillo hizo que ambos giráramos la cabeza.
Era Kyle.
Avanzaba desde el área de ascensores con esa prestancia odiosa y erguida de deportista de élite. No llevaba gorra. Lucía una chaqueta de diseño y caminaba con la cabeza alta, proyectando la falsa imagen de un héroe trágico que acababa de renunciar a la gloria por amor.
Elena se interpuso de inmediato en su camino, cruzando los brazos sobre el pecho. Yo me coloqué a su lado, sintiendo cómo cada músculo de mi cuerpo se tensaba como una cuerda a punto de romperse.

-Woods

Dijo Elena con una frialdad ejecutiva que habría congelado el infierno.

-fuiste muy claro con tu abogado sobre respetar las horas de descanso de Katherina. No tienes nada que hacer aquí a esta hora

Kyle se detuvo a un metro de nosotros. Soltó una risita corta, condescendiente, ajustándose el reloj de lujo en la muñeca antes de mirarnos de arriba abajo.

-por favor, Elena. No me vengas con formalidades de oficina

Respondió, y su voz destilaba un tono de superioridad que me revolvió las entrañas.

-esos dos niños que están en esa habitación llevan mi sangre. Y la mujer que está acostada en esa cama es el amor de mi vida. No necesito el permiso de nadie para estar cerca de mi familia
-exnovia, Kyle

Corregí de inmediato, dando un paso al frente, sintiendo la sangre arder en mis sienes.

-y te dejó muy claro que no quiere verte

Kyle giró la cara hacia mí. Sus ojos azules, helados y llenos de una confianza rancia, me escudriñaron con una lástima mal disimulada.

-¿Otra vez tú, Mateo?

Sonrió con amargura, inclinando levemente la cabeza.

-de verdad admiro tu perseverancia, pero esto ya supera tu nivel de competencia. Dejé mi temporada de Fórmula 1. Dejé de ganar millones de dólares y arriesgué mi carrera entera solo para estar en esta ciudad, ¿Creen que hice semejante sacrificio para que dos empleados de confianza me gestionen el paso a la vida de mis hijos?
-¡No eres ningún héroe por hacer lo que debiste hacer desde el primer día!

Estalló Elena, con la voz vibrando de indignación.

-eres un egoísta que abandonó a una mujer embarazada de siete meses y ahora pretendes comprar tu redención con un titular de prensa

Kyle no se inmutó. La arrogancia que lo envolvía parecía un escudo impenetrable. Se acercó un centímetro más, hablando con una seguridad que rayaba en la megalomanía.

-piensen lo que quieran. La prensa me respalda, la biología me respalda y la historia que tengo con Kate destruye cualquier obstáculo

Dijo, mirándome fijamente a los ojos para clavarme el dardo directo al pecho.

-Kate me ama. Lo que está haciendo ahora es solo castigarme porque está herida, y lo entiendo, me lo merezco. Pero cuando se le pase la rabia, cuando vea a nuestros hijos en mis brazos, va a volver al lugar que le corresponde: a mi lado. Ustedes dos solo están ocupando un lugar vacío mientras yo ordeno el desastre. Disfruten sus minutos de protagonismo, porque cuando esto termine, volverán a ser lo que siempre fueron: espectadores.



#1275 en Novela romántica

En el texto hay: comedia, romance

Editado: 05.10.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.