El Precio de Volver

CAPÍTULO 3

Lo Que el Dinero No Cuenta

Sofía no durmió esa noche.

Se quedó sentada en el borde de la cama, con el teléfono en la mano y el cursor parpadeando sobre un mensaje que borró tres veces antes de rendirse. No había nadie a quien llamar. Su padre llevaba dos años muerto y se había llevado con él la mitad de las respuestas que ella necesitaba.

Sé exactamente cuánto debía y a quién.

Las palabras de Adrián le daban vueltas como un disco rayado. Ella sabía que su padre había pedido dinero prestado —eso nunca fue un secreto entre ellos—, pero jamás imaginó que la deuda tuviera un apellido como Cross detrás. En su cabeza, aquello había sido un préstamo cualquiera, uno de tantos errores financieros de un hombre que nunca supo decir que no a un buen negocio.

A las seis de la mañana, cansada de fingir que dormiría, Sofía abrió la caja de cartón que había traído desde la casa de su padre y que llevaba meses sin tocar. Ahí, entre recibos viejos y fotografías, encontró lo que estaba buscando sin saber que lo buscaba: una carpeta con el logo de Grupo Ferrante Holdings, la misma empresa donde ahora trabajaba.

Dentro, un contrato de préstamo con una cifra que la hizo sentarse en el suelo. Y una firma, al final de la última página, que no era la de su padre.

Era la de Adrián.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.