Lo Que Guardan los Muertos
Sofía se quedó mirando la puerta por la que Robert Cross acababa de salir, como si esperara que volviera a abrirse y le entregara todas las respuestas que le debía.
No volvió a abrirse.
—Tengo que revisar las cosas de mi padre —dijo finalmente, rompiendo el silencio—. Sus papeles, sus cuentas, todo lo que dejó. Si hay un secreto lo suficientemente grande como para que tu padre montara todo esto, tiene que haber algo, en algún lado.
—Voy contigo —dijo Adrián.
Sofía lo miró, sorprendida.
—Adrián, tu padre acaba de admitir que orquestó mi salida de tu vida. No creo que quieras estar del lado equivocado de esto.
—No estoy del lado de mi padre —dijo él, con una firmeza que no dejaba espacio para dudas—. Llevo cinco años odiándote por algo que nunca hiciste. Lo mínimo que puedo hacer es ayudarte a encontrar la verdad, aunque me cueste el apellido.
Algo en el pecho de Sofía se ablandó, aunque se negó a que se le notara en la cara.
—Está bien —dijo—. Pero si encontramos algo que involucra a tu familia de una forma que no puedes soportar, necesito que me lo digas ahí mismo. No después.
—Trato hecho.
Editado: 08.08.2026