El Precio de Volver

CAPÍTULO 24

Nos Vemos Pronto

Sofía sintió que el teléfono se le resbalaba de las manos por un instante, el mensaje todavía brillando en la pantalla como una amenaza fresca.

—Adrián —dijo, mostrándoselo con la voz apenas firme.

Él leyó el mensaje dos veces, su rostro endureciéndose con cada palabra.

—Esto no es solo Daniel actuando por miedo a que lo atrapen —dijo, marcando el número de su hermana de inmediato—. Esto es alguien que se siente seguro. Alguien que cree que todavía tiene control sobre la situación.

Valentina contestó al segundo timbre, todavía con el ruido de la operación de arresto de fondo.

—Acabamos de recibir otra amenaza —dijo Adrián, sin preámbulos—. De un número distinto al anterior. Necesito que rastrees esto ahora mismo.

—Mándamelo —dijo Valentina—. Voy a ponerlo con el equipo técnico de inmediato.

Sofía reenvió el mensaje mientras Adrián seguía hablando con su hermana, explicándole cada detalle: la firma extraña de Daniel diciendo que "solo obedecía órdenes", la posibilidad de que hubiera alguien más por encima de todos ellos que ninguno había considerado.

—Tengo algo que decirte —dijo Valentina, después de escuchar todo—. Encontramos a Daniel Reyes hace veinte minutos. Está muerto.

El silencio que siguió se sintió como un vacío repentino en la habitación.

—¿Qué? —preguntó Adrián.

—Un disparo, en su propio auto, a tres cuadras de la casa del padre de Sofía —dijo Valentina—. Según la hora estimada de la muerte, ocurrió poco después de que ustedes escaparan de ahí.

Sofía sintió que las piernas le fallaban, y se sentó lentamente en el borde del sofá.

—Entonces el mensaje que acabo de recibir—

—No fue de Daniel —completó Valentina—. Alguien más está usando la situación, o alguien lo mató para asegurarse de que no hablara más de la cuenta.

—¿Silenciándolo antes de que pudiera decir quién daba las órdenes reales? —preguntó Adrián.

—Exactamente eso es lo que estoy pensando —dijo Valentina—. Sofía, necesito que pienses con cuidado: ¿hay alguien más, además de Daniel, que tuviera acceso directo a tu contratación, a tu traslado a la oficina de Adrián, a información tan específica sobre tu vida?

Sofía cerró los ojos, repasando mentalmente cada conversación de las últimas semanas, cada persona que había cruzado su camino desde que había vuelto a Miami.

Y entonces lo recordó: una llamada de bienvenida, apenas su primer día en la empresa, de alguien que se había presentado como una simple formalidad de recursos humanos antes de que Daniel tomara oficialmente su caso.

—Hubo alguien más —dijo Sofía, con la voz temblando por la certeza repentina—. Antes de Daniel. Alguien que hizo mi primera entrevista, que revisó mi currículum antes que nadie.

—¿Quién? —preguntaron Adrián y Valentina casi al mismo tiempo.

Sofía abrió los ojos, con el nombre formándose en su mente con una claridad que la aterraba.

—Necesito revisar mis correos —dijo—. No recuerdo el nombre completo, pero sé que puedo encontrarlo.

Se quedó mirando su teléfono, con las manos temblando, sabiendo que la respuesta estaba a solo unos clics de distancia, y sin saber si estaba lista para descubrir cuánto más profunda era realmente esta conspiración.




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