El Precio por Tenerla (en edición)

Capítulo 25

—Hola Víctor— Hola pelirroja—Naty acaba de llamarme, no tengo detalles pero algo malo paso, me dio una dirección para que la veamos allá— Listo, llamo a su guarda espaldas para cerciorarme que este con ella y nos vemos allí, envíame la dirección. 

 


—Cierro la llamada con Víctor y decido marcarle a Augusto— Hola, preciosa— Hola, guapo— me pediste que te mantuviera al tanto de cualquier novedad, así que te llamo para avisarte que algo paso con Naty, aún no se los detalles pero es algo serio. Debió haber pasado algo cuando hablo con su papá, ese viejo es un desgraciado, estoy segura que intentará obligar a Naty a regresar con Andrés— Acabas de herir mi corazón y mi ego, pensé que solo me llamabas para decirme que me extrañabas pelirroja, pero bueno ya lo superare. En cuanto al tema de Natasha me parece que ella es una mujer decidida y vertical, será un poco difícil obligarla a hacer algo en contra de au voluntad — Si Augusto, pero ese viejo sabe de mañas y trampas, en cuanto a lo otro, por supuesto que te extraño guapo — Que bien sonó eso, nena. Voy a hablar con Alonso, porque si le pasa algo a la rubia y se entera que no lo puse al tanto, me degolla vivo. 

 


— Esa amiga tuya lo trae marcando el paso— En serio, jamás lo hubiera creído de hombres como ustedes, tan rudos y fuertes, poder verlos rendidos ante los encantos de una mujer — Oye nena, uno puede ser todo un macho alfa, pero tiene su corazoncito y  cuando a uno  le llega  la mujer de su vida, manda todo al diablo— Me alegro, mi Naty se merece un amor bonito — tú tambièn te mereces un amor bonito pelirroja,  y yo estoy más que dispuesto a dártelo— porque me dices esas cosas estando tan lejos, no es justo, me dan ganas de comerte a besos y no te tengo cerca— Estoy trabajando para resolver eso nena, mi sobrino y yo queremos viajar cuanto antes— perfecto, te informo que te  quedaras conmigo en mi apartamento—  Ummm quieres  pasar la noche conmigo,  sin  siquiera llevarme a una primera cita, nena —No cariño, solo quiero que mi novio, duerma en mi cama, conmigo y amanecer abrazada a él. ¿Hay algún problema con eso? — No,  pelirroja. Pero no te garantizo que solo vayamos a dormir, estoy segura que por culpa mía vas a desvelarte—  Una rica desvelada, me sentaría muy bien.  Bueno debo irme ya, chao hermoso y delicioso novio— Chao loca y hermosa pelirroja.



—La reunión con los jefes de las familias de la organización acaba de iniciar. 

 


—Alonso Ferrara, no podemos negar que has liderado con valentía la organización y que le has dado  seguimiento a los cambios  que implementó tu padre, sin embargo la muerte de Massino, es algo que ha puesto en peligro todo este avance, no puedes actuar de manera tan impulsiva e irracional, dice el viejo Amaretti,  un hombre de 70 años temido y respetado por todos los presentes, tiene un puro en su mano izquierda y un trago de Whisky en la mano derecha, no puedes manejar esta organización como si fuera tu finca privada Ferrara, dice el viejo dando un fuerte golpe sobre la mesa junto a la cuál esta sentado. 

 


—Estoy de pie al fondo del salón y mi tío Augusto como siempre esta a parado a mi lado. Observo con una mirada inquisidora al hombre que acaba de terminar su patético discurso, sino se tratara de un hombre importante  y respetado en la organización  ya le hubiese volado los sesos. Como se atreve  a cuestionarme delante de todos, se le olvida quien es el jefe aquí. 

 


—Augusto fija su mirada en mí y logro descifrar lo que sus ojos quieren decirme, por lo que respiro profundo y cuento hasta mil antes de hablar. 


—Con la elegancia que me caracteriza,  arreglo mi saco, llevo un sorbo de mi trago de vodka a mi boca y doy un par de pasos en dirección a Moretti, que me mira con una sonrisa cínica en sus labios, el resto de los presentes esta en silencio y a la expectativa de mi reacción, saben que soy perfectamente capaz de ordenar que los maten a todos ahora mismo, así que en sus miradas hay una mezcla de expectación y miedo. 

 


—Voy a pasar por alto su atrevimiento e insolencia señor Moretti, por el respeto que sus años me merecen. Pero permítame recordarle si es que por razón de su avanzada edad pudo olvidarlo, que el jefe aquí soy yo, por lo que le voy a agradecer que se dirija a mí con el respeto que me merezco. En cuanto a las decisiones y acciones que suelo tomar para garantizar el bienestar de la organización y la gente que protejo ni usted ni nadie, tiene el derecho de cuestionarme porque tengo toda la autoridad para decidir  como me deshago de los estorbos, así que mientras que su familia siga teniendo el privilegio de andar por nuestras calles sin sufrir ningún tipo de ataque y mientras los números de su cuenta sigan incrementándose cada mes,  producto de los excelentes negocios que logro concretar, no encuentro motivo o razón para sus reclamos, a menos claro que su principal motivación sea ganarse una bala en medio de los ojos, termino diciendo parado exactamente enfrente de Moretti, con una actitud intimidante y una mirada amenazante. 

 


—¿Alguien más, tiene alguna queja sobre mis métodos o pone en duda mis capacidades de liderar la organización?. 

 


—Por mi parte, estoy satisfecho  con tus actuaciones Ferrara, contesta primero Pascuali, Andratti, Dometti y así sucesivamente cada uno de los presentes. Dejando solo a Moretti con su postura de reclamo. 

 


—Lo que no deben  olvidar,  es que no me temblara la mano en desaparecer a quien intente interponerse en los cambios que estamos  haciendo.  

 


—Estamos completamente de acuerdo contigo, Ferrara. Contestan al unísono— Entonces brindemos por la lealtad porque la deslealtad aquí se paga con la vida, digo mirando fijamente a Moretti quien solo traga grueso al escuchar mis palabras.  




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