El Precio por Tenerla (en edición)

Capítulo 39

Entramos a una de las habitaciones que se nos asignaron en el  hotel Sandor, por favor  Soraya consigue nuestras  maletas con Augusto,  apenas las tengamos regresamos a casa — ¿Estas loca? Acabamos de volar siete horas de New York hasta aquí y ya quieres que regresemos. Respira profundo y cuenta hasta mil, luego de eso habla con Alonso — No me apatece, Soraya— Pues te aguantas y lo haces dice,  Víctor. La verdad estoy de acuerdo con él,  la mafia es un mundo peligroso y lo que acaban de presenciar es solo un ejemplo de ello, soy testigo que Alonso y Augusto se han esmerado por protegerlas,  pero ustedes siempre andan de tercas buscando lo que no se les ha perdido — ¿Tú escuchaste todo lo que Alonso me dijo, Víctor? —Claro que escuche  y estoy de acuerdo en que no lo hizo de la mejor forma, pero piensa que tal vez se asusto por ti, porque te ama y no quiere que te pase nada malo— Y entonces según tú, que debo hacer — Pues hablar con el,  como la mujer inteligente y civilizada que eres Natasha— Estoy de acuerdo dice Soraya. De hecho Augusto acaba de decirme que ya sabe donde estamos,  así que de seguro no tarda en aparecer por esa puerta, date un baño, refréscate la rabia, espera tus maletas y ponte un lindo Baby doll que le baje los sumos a tu esposo o bueno que se los suba, lo que más te convenga y te funcione mejor. Pero resuelve esto, no cruzaste el océano para venir a pelear con tu marido por estupideces, dice Soraya saliendo de mi habitación junto a Víctor. 

—Revisa las cámaras del área externa y ubica ese taxi, ya mismo— Sí Señor, contesta Damián — Cálmate,  Alonso— Como carajos quieres que me calme, si esas dos locas salieron de aquí sin protección, al meno Víctor esta con ellas, digo mientras camino de un lado a otro como león enjaulado— cinco minutos después Damián entra por la puerta de mi oficina, listo jefe ubicamos el vehículo, el taxi los llevo al Hotel Sandor, en el área céntrica de Roma. 
— Justo en ese momento, escucho sonar el celular de Augusto, quien lo contesta mientras se aleja un poco de Damián y de mí— Hola pelirroja, ¿Donde estás? — Hola amor, perdona por salir así; es solo que no podía dejar a Naty sola — Lo entiendo, no te preocupes. Pero no debieron salir de aquí sin seguridad— Sí, lo se Augusto. Pero en realidad no te llamaba para eso,  sino para pedirte que envíes nuestras maletas, Naty quiere regresar a New York enseguida, me ayudas con eso por fis — Solo si me prometes que tu no te irás, quiero pasar tiempo contigo pelirroja, necesitamos nuestro tiempo, nuestro espacio, no podemos ser toda la vida los niñeros de Natasha y Alonso — Tienes razón amor y yo también necesito estar contigo, mira si Naty decide regresar te prometo que me quedare unos días aquí, para pasar tiempo juntos. Así te doy la oportunidad de que cumplas todas esas promesas que me hiciste por teléfono y que me convencieron de venir a Italia — Suelto el aire que tengo contenido y sonrío. ¡Te amo pelirroja! — Resuelvo lo de las maletas y voy para allá a llevártelas, espero tengas tu propia habitación, porque o me quedo contigo en ese hotel o te vas conmigo a la mansión, pero esta noche tú y yo dormiremos abrazados, bueno el tiempo que durmamos— Amor, por favor no le digas a Alonso donde estamos — Lo siento pelirroja, pero ya lo sabe. Dejemos que ellos arreglen sus asuntos y tú y yo concentrémonos en disfrutar este tiempo juntos — Tienes razón, te espero Augusto. No tardes. 

 


—Dame  las llaves del auto , Damián — A donde crees que vas sin mí Alonso — Voy por mi mujer, le respondo a Augusto mientras camino hacia la salida de “La Dimora” — Tranquilo yo voy con el Augusto, dice Damián. 

 


—Llego hasta el  Maybach S680, color negro, en el que siempre me traslado, subo del lado del chofer, mientras escucho a Damián protestar— En serio que vas a manejar, si conduces como tortuga— Te callas o te bajas— Ok, ok me callo, Alonso. 

 


—Salimos rumbo al hotel Sandor, donde se encuentra Natasha. Entro a la carretera y acelero, necesito llegar cuanto antes — Cálmate jefe, no creo que quieras dejarla viuda, acuérdate que hay quienes quieren consolarla — Damián, no me hacen gracia tus comentarios, digo con la mirada puesta en la carretera.

 

 De la nada veo salir un auto que arremete contra nosotros y nos impacta, el golpe es tal que hace que nuestro vehículo de varias vueltas sobre la carretera,suno vez el vehículo termina de girar el auto queda con las llantas hacía arriba,  en ese preciso momento siento un intenso dolor en mi cabeza y en varias partes de mi cuerpo, en un instante todo se vuelve oscuro.  


—Minutos después de que Alonso salió de aquí con Damián, salgo yo en otro de los vehículos camino al hotel Sandor, acompañado de dos de nuestros hombres.  

 


—Pensé que a Alonso le había quedado claro, que no podía moverse a ningún lugar sin mí. Este muchacho ha perdido la cordura, acaso no entiende que su vida esta en peligro.

 


—Camino al Sandor y a unos cien metros sobre la carretera, logro divisar un vehículo volcado, pero lo que más llama mi atención es ver a un tipo bajarse del otro vehículo aparentemente involucrado en el accidente, con un arma en la mano — Señor Augusto, ese es el auto de jefe — Aceleraa, le grito al chofer,  veo como el hombre con el arma se acerca al auto volcado, con  la intención de disparar contra el mismo. Una vez tengo el tipo a mi alcance y aún con el auto en marcha,  saco mi arma por la ventana para dispararle al hombre, pese a la distancia  logro impactarlo; sin embargo  aún herido logra escapar.  

 


—Una vez el vehículo se detiene, mis hombres y yo bajamos del auto. Encontrándonos a Alonso y a Damián gravemente heridos dentro del auto volcado. Llamen a una ambulancia, maldita sea. Mia gritos se escuchan por todo el lugar.  Alonso hijo, por favor háblame, contéstame Alonsooo, necesito saber que estás bien. 
—Esta  respirando jefe, pero esta inconsciente escucho decir a Damián — ¿Como estas tú? — adolorido pero vivo — ya viene la ambulancia, resiste Damián. 




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