Pasó el tiempo...
Catherine y yo empezamos a crecer...
Nuestra vida iba tomando forma...
como la de cualquier niña que vive entre dos casas...
Pero un día...
mi papá nos sentó...
nos miró con seriedad...
y nos dijo que tenía una nueva pareja...
Su nombre... era Morgana...
Catherine y yo nos miramos...
sin saber qué decir...
sin saber cómo sentirnos...
No lo tomamos bien...
¿Cómo hacerlo...?
Éramos solo unas niñas...
y en el fondo...
aún soñábamos con que nuestros papás regresaran algún día...
Pero ese día...
esa ilusión...
se rompió un poco más...
Pasaron los meses...
y cumplí once años...
A esa edad...
una empieza a hacerse más preguntas...
a notar más cosas...
a sentir más intensamente...
Mi relación con mi papá...
empezó a volverse difícil...
muy difícil...
Él insistía en algo que para nosotras era imposible...
quería que llamáramos "mamá" a Morgana...
"Mamá"...
Esa palabra...
no era suya...
no le pertenecía...
Con firmeza...
le dijimos que no...
—Ya tenemos una mamá... —dijimos—
y la queremos con todo nuestro corazón...
No la vamos a cambiar...
por nada ni por nadie...
Desde ese momento...
algo se rompió aún más entre él y yo...
Una distancia...
un silencio...
una herida que no se cerró...
Así fue como...
la relación con mi papá se fracturó...
más de lo que ya estaba...
#1503 en Otros
#19 en No ficción
#278 en Joven Adulto
crecimiento personal, sanación emocional, resiliencia familiar
Editado: 15.06.2026