El Primer Hombre Que Me Rompió El Corazón

Dolor

MARIAM

Desde que regresamos del viaje, no me sentía bien.
No porque estuviera enferma, sino porque caí en depresión por el comentario que me hizo mi papá.

Dejé de comer.
Estaba en un agujero negro del que sentía que no había salida.
Mi familia me quería ayudar, pero yo no los dejaba.
Cada día estaba peor. Cada vez más débil. Dormía mucho porque, como no comía, no tenía energía ni fuerzas.

El recuerdo más triste que tengo fue cuando mi mamá me vio acostada, como de costumbre, y me dijo con lágrimas en los ojos:

"NO VOY A DEJAR QUE TE HUNDAS MÁS. VOY A SACARTE DE AHÍ, ASÍ SEA LO ÚLTIMO QUE HAGA."

Recuerdo que después de decirme eso, se fue llorando desconsoladamente.
Yo me quedé pensando en sus palabras... lloré hasta quedarme dormida.
Mi mamá tenía miedo de que yo intentara hacerme daño.

Hasta que un día, mi abuelito se sentó en mi cama y me dijo:

"Hija, no vale la pena que estés así. Te estás lastimando tú misma por un cabrón que no estuvo cuando lo necesitaste. A mí me duele verte así, porque yo te quiero como si fueras mi hija. Recuerda que es más padre el que cría que el que engendra. Así que piénsalo: no vale la pena llorar por alguien que nunca estuvo en tu vida y que nunca te quiso."

Después de eso, me levanté, me vi en el espejo y me dije a mí misma:

"¡Basta! Ya no te lastimes más. Él no vale la pena. Porque quien de verdad te quiere, te va a querer tal y como eres, y te va a ayudar a sacar la mejor versión de ti."

Me vi en el espejo...
y no me gustó la adolescente en la que me estaba convirtiendo.




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