Matías
Además de disfrutar de la compañía de la música casi todo el tiempo de mi vida, cocinar es uno de esos pasatiempos que más me gustan, porque me relajan haciéndome estar en paz, en armonía, sobre todo en esta ocasión ya que lo haré por y para Aurora.
Estos últimos tres días que han pasado casi no he tenido el tiempo suficiente para platicar con ella, a pesar de que hemos estado juntos con nuestro equipo, no hemos ido más allá que hablar sobre las clínicas de derecho y compartir material en la biblioteca.
Se que está pasando por un proceso duro, porque no es fácil hacer como que no está sucediendo nada cuando en realidad es lo contrario, se le dificulta ir de un lado a otro por lo de su mamá en el hospital, sé que ha tratado las maneras de concentrarse en clase pero se ha frustrado, enojado e intentado reprimir sus emociones.
Ahora quiero abrazarla, de verdad hacerle entender que tiene mi apoyo y que estaré cuando me necesite… me pesa saber que no he hecho lo suficiente pero no quiero presionarla tampoco, quiero que ella tenga la mayor confianza posible para acercarse y contarme todo lo que piensa o siente, así que no solo debo decírselo, sino que también demostrarle mi total interés por ella.
en una olla pongo a cocer pasta mientras que en otra hago la salsa que le voy a echar encima, así como a ella le gusta, busco un mantel blanco entre las cosas de mamá, sigo cocinando y moviendo la cabeza al ritmo de la canción belong together de mar ambor.
Los minutos pasan y estoy entre emocionado y un tanto nervioso, quizá porque nunca había planeado hacer algo como lo que estoy haciendo ahora, ósea si más de alguna ocasión cocine para ella, pero eran platillos que me inventaba para tener su aprobación, la de mama y de los que estaban cerca de la cocina. En cambio ahora es diferente, porque le estoy preparando su comida favorita, mi plan no es de traerla a casa, sino llevarla al parque central y disfrutar juntos de una plática, vinito y del paisaje.
Pruebo la textura del fideo y sabe delicioso, termino de empacar unas servilletas y en un traste echo el pollo al ajo que he cocinado, la música de fondo es tan suave que me hace concentrarme en lo que estoy haciendo. Afuera el mundo es ruido y laberinto, aquí en el mío todo es delicia con melodías que llenan cada latido de mi corazón y cada rincón de mi cerebro.
Ya por ultimo echo la ensalada y me voy a mi habitación con la música sonando en mi celular, adentro me desvisto, marco el número de Rory pero no contesta al primer tono, cuelgo y vuelvo a llamarla, no responde y aun así me meto a la regadera.
El agua cae sobre mi cabello y mi piel, me quedo unos segundos quieto tan solo sintiendo paz, alejando toda tormenta que pueda impedirme verla un día más, de disfrutar un día más con rory así como tantos de los que ya he tenido con ella.
Escucho por sobre el ruido de las gotas de agua la canción de slide, muevo mis hombros y termino de bañarme, entonces empiezo a reírme como tonto, salgo lo más antes posible del baño con la toalla alrededor de mi cadera, se trata de una llamada entrante de Aurora.
—Disculpa no había escuchado tu llamada, estaba…
—Tranquila, solo era para decirte que te alistes porque he preparado algo para ti.
Silencio.
––¿Para mí? — pregunta con cierto asombro.
—Claro, espero que no estés ocupada Rory.
—No, solo estaba tomando algunas fotos a la bebe de mi hermana, es una hermosura — se ríe y yo la sigo escuchando con atención — dicen que se parece a mí.
—Pues con razón es una hermosura.
Otra vez silencio, pero no de ese incómodo, es más bien de ese que te permites dar para dar un respiro con calma.
—Estoy lista Matías.
—Pasaré por ti en unos veinte minutos.
—Aquí te espero.
Respiro hondo antes de seguir en lo que estaba.
Llevo las cosas al carro tan rápido como puedo, en casa no está nadie y eso me permite esquivar preguntas de mi hermana que todo lo quiere saber, dice que ese es su don, enterarse de las cosas de los demás, averiguar tanto como quiera porque quiere ser periodista y está empezando a practicar según ella.
Bajo la ventanilla del carro permitiendo que el aire me dé en la cara para refrescarme mientras voy conduciendo hacia la casa de los Müller.
Casi siempre he preferido caminar para poder reflexionar con calma o de simplemente disfrutar de todo lo que me rodea, ya que estando adentro del carro uno tiene que estar al pendiente si el que va adelante se le ocurre irse por otra calle metida entre los edificios o por si alguien se cruza u otras acciones que salen con imprevistos.
Gracias a que no hay tráfico, logro llegar a tiempo por Rory. Justo cuando empiezo a asomarme a su grandiosa casa, ella es lo que veo antes que cualquier cosa, lleva unos jeans negros con botas altas, chaqueta verde y bufanda alrededor de su cuello que ya me acostumbré a ver siempre, ya que le encanta llevar una puesta como accesorio favorito, fuera de eso, no puede faltar su cámara, no importa si es un lugar que ya conoce o no, ella lleva una para capturar momentos especiales, paisajes o algo que no tiene que olvidar.
Le bocino y Rory sobresalta, me causa gracia porque arruga la frente y luego le da una patada al puño de hojas que ni siquiera tienen la culpa.
—¿Quieres que me dé un paro? — abre la puerta del carro y sigue hablando — mejores sustos me han dado.
Se sienta como copiloto y se abrocha el cinturón.
—Estoy seguro de que nadie lo ha hecho mejor que yo — le digo.
—Si, si, si como digas Richardson, ya llévame a donde sea que pienses llevarme.
—A la luna quizá.
—Sueñas.
—Todas las noches.
Arranco antes de que pueda decir algo más y es ella la que pone música está vez, una melodía más bien que calla cada ruido de mi cabeza, haciendo que me concentre en el camino.
Al llegar al parque colocamos una manta blanca para poner encima todo lo que he preparado para esta tarde, he de admitir que extrañaba este tipo de salidas con ella. Hace más de un año que no teníamos una salida como amigos, gracias a que le dieron la oportunidad de estudiar en España, cosa que me pareció raro porque hasta el momento no se cómo salió en sus notas, pero lo bueno es que de nuevo estamos juntos estudiando en el mismo lugar.