Matias
—¿Por qué vas a hablar con ella a solas? — pregunta Lucas.
Al lado de él, Valeria empieza a toser permitiendo que analice por poco tiempo mi respuesta.
—No es cosa tuya.
—Todos somos amigos aquí, todo nos contamos.
Chasqueo la lengua pensando que es un sinvergüenza porque él le ocultó a los demás su relación con Valeria.
—Eres el menos indicado para decir eso — le hago saber.
No dice nada más, solo me sostiene la mirada por unos cuantos segundos para luego después desviarla y centrarse en seguir bebiendo y mover la cabeza al ritmo de la música.
Coloco mis manos por encima de la mesa y observo como todos se divierten, excepto nosotros que seguimos en el mismo rincón de siempre y bebiendo con tranquilidad, las luces se apagan y se encienden al instante.
Erick permanece a mi lado un poco desubicado por la manera en que menea el hielo dentro del líquido de su vaso con la pajilla, lucas saca a bailar a Valeria y pablo hace lo mismo con su pareja, dejándonos solos.
—No es por nada Matías, pero me inquieta que Aurora no haya venido del sanitario, ya lleva más de cinco minutos.
—¿Le tomas el tiempo?
—Solo me preocupa — entrecierra los ojos a mi dirección con mucha seriedad — ¿Hay algún problema con eso?
Trago saliva porque no hay nada de malo en eso.
—Nada, solo…
Volteo hacia atrás por instinto y me percato de como un hombre tiene a rory de la muñeca, sin dudarlo me levanto y corro hacia su dirección, abro espacio entre la gente para agarrarlo de los hombros y tirarlo al suelo. Un puñetazo en la cara lo deja quieto por un momento, luego otros tres más por la rabia que siento, el moreno me agarra de la sudadera e intenta pegarme.
Todo se vuelve un caos y la música deja de sonar, ahora lo que se escucha son los gritos de las chicas y de los vasos cayendo al piso hasta hacerse pedazos de cristal.
Dos más me toman de la espalda permitiendo que al que he golpeado se pare, es entonces cuando me doy cuenta de que no soy el único metido en la pelea, sino que mis tres amigos también.
La linterna de varios celulares me dan en la cara, me ciegan y no me percato de cómo alguien me da un puñetazo en el estómago, después otro en el ojo izquierdo, la rabia incrementa y como puedo me zafo del agarre de esos dos para lanzarles patadas y puñetazos, a estas alturas del enojo, las consecuencias son las que menos me importan.
Lucas agarra al que tenía retenida a aurora y Erick pelea junto a mí, pablo se ha quedado solo y lo tiran al piso para patearlo, el presentimiento de saber que esto va a acabar pronto me eriza la piel, porque conozco a Sofia, a pesar de ser alguien tranquila, cuando se enoja no hay quien pueda controlarla.
Un vaso de cristal le pone fin a todo junto al grito aterrador de Sofia quien le hace el amago de tirarle una copa al tipo que está cerca de pablo, los otros chavos se largan del lugar lo antes posible.
Las manos me tiemblan, así que decido meterlas en mis bolsas del pantalón, viendo como Erick se limpia la mancha de sangre en sus labios, hace una mueca de dolor y luego me sonríe de lado, le devuelvo el gesto con sinceridad sin decirle nada. Se que me han ayudado a pesar de la incómoda conversación que tuvimos minutos atrás.
Me lamo los labios para saber si también tengo sangre, pero nada. La música vuelve a sonar esta vez a bajo volumen, entonces me armo de valor para verla, sabiendo que he estado evitándola, y cuando mis ojos ven los suyos todo mi cuerpo tiembla, me duele el pecho al respirar.
Los ojos de Aurora se humedecen con cada paso que da hacia mí, yo no me muevo para nada, solo permito sentirla cuando me abraza, los dos lo hacemos, nos fundimos en un abrazo que era tan necesario para mí como el poder respirar.
Dejo que todos mis sentidos vuelvan a la normalidad para poder salir junto a ella del bar, porque las probabilidades de que me estalle la cabeza están por los cielos. Así que lo que más quiero es el aire fresco de la noche.
—descansen, nos vemos mañana — dice Valeria siendo la última en despedirse de nosotros cuando ya estamos afuera.
Entonces le digo lo que tanto he contenido desde que estuvimos a punto de besarnos, no porque yo no haya querido sino porque me puse a analizar de que ella se merece que le pasen cosas maravillosas, y no podía permitir que un beso a escondidas fuera uno de los recuerdos que tuviera en su memoria porque si era de llevarla a parís yo con mucho gusto lo hago. Por eso le propongo empezar a salir no como amigos, sino con la posibilidad de ser más que eso.
Pronunciarle aquellas palabras me ha despertado el corazón mas de lo que podría haber imaginado, no porque no haya sentido nada antes por aurora, sino por la razón de sentirme conectado a ella de una forma que por el momento no puedo describir ya que no hay como, no cuando incluso con su silencio puedo observarle la cara bonita que tiene y halagarla dentro de mi cabeza esperando a que me de alguna respuesta.
No insisto, no lo hago porque quiero que se tome el tiempo necesario para dar el siguiente paso si se siente segura, si cree que es conveniente, porque yo ya lo pensé mucho y de igual modo deje que pasara mucho para demostrarle que me gusta, por eso no tengo prisa de que quiera salir conmigo porque yo ya estoy decidido, y si no es el momento… esperaré, esperaré y esperaré.
—¿Qué te parece el plan de tomarle fotos a la gente enamorada? — propone con una media sonrisa.
Le coloco un mechón de pelo detrás de la oreja y asiento cuando nos vemos a los ojos por bastante tiempo.
—¿Quién nos tomará fotos a nosotros si tu eres la profesional?
Nos reímos juntos y luego de un segundo a otro pasa su dedo en mis labios, una electricidad me recorre por todo el cuerpo que me paraliza, y ella lo nota porque luego se aleja como si le hubiera dicho que lo hiciera cuando yo quiero todo lo contrario. Esta vez me paso el dedo en el mismo lugar que rory y veo sangre, me lamo los labios y ella agacha la mirada. Hay calidez dentro de mi pecho, como si hubiese logrado algo, dándome paz.