Aurora
Por suerte logramos convencer al licenciado Smith de que nos diera la oportunidad de trabajar como equipo para el proyecto final de nuestra carrera profesional, tolerando nuestras súplicas que a mi parecer fueron todo menos convencedoras, pero lo logramos.
A mi lado está Sofía tomando apuntes de las indicaciones que nos está dando el catedrático, mientras que yo no paro de pensar en todas las posibilidades que puedan ocurrir en nuestra graduación, empezando con la idea de ir de la mano de Matías con las togas puestas, recibiendo nuestro título como abogados, agregándole de como dentro de mi cabeza suena una y otra y otra vez las porras de mis más cercanos, como quien recibe un trofeo después de ganar el partido. al tirar el birrete al cielo.
Sonrío inconscientemente y veo como todos van en puños a la salida, me sorprende que el tiempo haya pasado tan rápido cuando antes sentía que recibir derecho internacional, era una eternidad.
Sofía me mira fijamente sin parpadear, sus ojos azules son tan intensos, que dan miedo. Tiene la mandíbula sosteniéndola en una de sus manos, mostrando su hermosa pulsera de mariposas brillantes que pablo le dio para su segundo aniversario de novios, recuerdo que ese día fue tan especial porque brindamos con helados de cono en el patio trasero de la casa de ella, sudando por el inmenso calor, pero felices.
—Se puede saber en quien piensas — dice manteniendo la misma postura — andas sonriendo de la nada — levanta una ceja.
—No es nada.
—Hum.
—Es la verdad — sonrío para que me crea.
—Te conozco tan bien, que estás haciendo lo posible para que te crea.
Resoplo como niña chiquita por haberme rendido tan fácil sin haberme esforzado un poquito, ella se encarga de sacarme la verdad, y por eso creo que será una gran abogada litigante. Así que le digo lo mucho que sueño con ese día, en donde no solo me veo a mí, sino que a cada uno de ellos también, que siento como una chispa dentro de mi corazón empieza a darle energía a todo mi cuerpo, tanto así que la sola idea me motiva al cien.
—Es hora de salir, Lucas puso casa hoy para la reunión ¿Recuerdas?
—Si claro, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
—Ay cállate, Rory.
Me río como loca mientras recojo mis cosas, Sofía se dedica a hacerme caras y se acomoda su cabello lacio por detrás de sus orejas esperando a que termine ya que ella se alistaba al mismo tiempo que yo me iba más allá de mi realidad.
Bajamos las gradas hasta llegar a la puerta principal y ser las últimas en salir del salón de clases, afuera todo es un caos como siempre, unos charlas en tal esquina, otros medio interactúan y luego cada quien por su camino, y hay otros que al salir de clases se ponen los audífonos para no conectar con nadie y seguir en sus propio mundo, lo digo porque me ha pasado.
Los demás chicos de mi grupo nos esperan con los brazos cruzados, excepto Lucas y Valeria que se tienen abrazados. El primero en saludarme es Matías que se tarda más de lo normal en darme el abrazo, luego de soportar las locuras que dicen Lucas y Erick del patio de la Universidad para el parqueo donde cada uno tiene su carro, entramos a nuestros coches y vamos saliendo a carretera uno por uno.
La verdad es que me parece precioso que cada uno ande por sí solo, no es de que no quiera subir a nadie conmigo, pero de alguna u otra forma eso da a entender lo independiente que es cada quien con sus propias cosas, en el sentido de que hasta hoy en día estamos cómodos a pesar de los problemas que hemos pasado por sí solos.
El sobre de los integrantes lo tiene Valeria, y me parece interesante que nuestro catedrático nos lo haya dado como si no supiéramos ya con quienes vamos a trabajar, no espero ninguna sorpresa, así que me con centro en la carretera yendo detrás del carro de Pablo, atrás de mi viene Erick y por último viene manejando Matías.
En menos de media hora estamos ya en la sala de Lucas acomodándonos para escuchar la información que él nos tiene, me siento lo más cerca de Matías que se quita sus lentes para limpiarlos y volvérselos a poner, eso me distrae de los demás y se da cuenta, me sonríe de lado y yo hago lo mismo. Desde esa noche no hemos conversado absolutamente nada del tema por la razón de que hemos estado ocupados con lo de la Universidad, pero aun así no me siento incomoda.
—Giovanny Smith le dio a Valeria el sobre de los integrantes que se sabe que somos nosotros — dice Lucas y nos señala — y también las indicaciones en un folder que me fue imposible no ver, más porque a mí me otorgó algo súper valioso — deja de hablar para salir de la sala.
—No coman ansias — sonríe Valeria
—Como siempre dejando todo a medias — murmura Pablo.
—No todo — Valeria se soba el estómago,
Todos nos reímos y está vez somos nosotros quienes dejamos la risa a medias al ver la caja enorme que trae Lucas en una silla con ruedas,
—Es demasiado pesada, y no les iba a pedir ayuda.
—¿Qué es eso? — pregunto.
—Nuestro mayor tesoro.
—Si no logramos resolver esto compañeros, no seremos abogados — ahora es Valeria quien toma el mando.
Nadie dice nada, esperamos a que sigan hablando pero no lo hacen, pero eso no los detiene en abrir la caja. Valeria saca un folder y dentro de él viene el sobre. Lo rompe y saca una que contiene nuestros nombres y posiciones.
—La entrega de este documento es para dar a conocer el nombre de los ocho integrantes del expediente 1414–202127 realizado por el Doctor Giovanny Smith especializado en la rama de Derecho civil y mercantil — hace una pausa, estoy atenta a sus gestos y conociéndola, hay algo que no le cuadra — en primer lugar está Lucas Belmont como juez de Primera Instancia.
—Que guay, no me lo esperaba.
—En segundo lugar está Sofía Tucker como la demandante, en tercero está Pablo Brown como el demandado, los abogados de la parte demandante son Aurora Müller y Erick Slider y del demandado Emma Turner y Matías Richardson.