Cuando la reunión llegó a su fin, los sirvientes comenzaron a retirar la vajilla mientras el joven noble se levantaba con toda cortesía. Armando Molina sonrió satisfecho con el desarrollo del encuentro y dirigió la mirada hacia su sobrina.
—Elisa, ¿serías tan amable de mostrarle al joven nuestras propiedades? Estoy seguro de que disfrutará de los jardines, los viñedos y el lago.
Ella vaciló apenas un instante, pero terminó asintiendo con educación.
—Con gusto, tío.
Aunque obedeció por respeto, una ligera tensión cruzó su rostro. Su corazón deseaba buscar a Alejandro, estar cerca de él, y no pasear con un hombre al que apenas conocía. Sin embargo, no quiso despertar sospechas y acompañó al joven noble por los senderos del palacio, conversando con la cordialidad que exigía su posición.
En cuanto ambos desaparecieron de su vista, la expresión amable del duque se desvaneció por completo. Su semblante se endureció y llamó a uno de los sirvientes.
—Traigan a Leonardo. Ahora mismo.
No pasó mucho tiempo antes de que el hombre de confianza ingresara al despacho e inclinara la cabeza con respeto.
—¿Qué averiguaste?
Leonardo relató con precisión todo cuanto había observado durante la noche. No omitió ningún detalle: cómo Alejandro había permanecido en la alcoba de Elisa hasta el amanecer y la cercanía que existía entre ellos. Mientras escuchaba el informe, el rostro de Armando se volvió cada vez más sombrío.
—Ese campesino no va a arruinar mis planes —dijo con una frialdad que helaba el ambiente—. Ve inmediatamente a hablar con el mayordomo. Quiero que envíe a Alejandro y a otro criado a comprar víveres al mercado. Allí será mucho más sencillo actuar sin despertar sospechas.
Leonardo comprendió la verdadera intención oculta detrás de aquella orden y asintió sin hacer preguntas.
—Así se hará, señor.
El hombre abandonó el despacho con paso firme, mientras Armando permanecía de pie junto a la ventana observando los jardines. En la distancia, Elisa caminaba junto al joven noble, completamente ajena a que, en ese mismo instante, el destino de Alejandro acababa de quedar sellado por una nueva conspiración.