El PrÍncipe Y La Prostituta

El rey Jacob

Mientras tanto, en el reino de El Jardín de las Flores, la noche había cubierto por completo los jardines y las torres del castillo. Edmund solicitó ver al rey Jacob con carácter urgente. El monarca se encontraba en su alcoba, vestido con una bata y dispuesto a descansar, cuando el mayordomo real llamó suavemente a su puerta. Jacob abrió y, al encontrarse con la expresión grave del hombre, comprendió que no se trataba de una visita común. Sin hacer preguntas, se dirigió al gran salón, donde Edmund lo esperaba. Al verlo, el detective inclinó la cabeza con respeto y mantuvo el semblante serio.

—Majestad, disculpe que haya venido a estas horas, pero me temo que no le traigo buenas noticias —dijo Edmund con cautela.

El corazón del rey comenzó a latir con fuerza. Desde que Alejandro había partido, una inquietud permanecía dentro de él, pero ahora sentía que aquel temor podía haberse convertido en realidad. Su hijo era lo único que le quedaba de su familia y la idea de perderlo resultaba insoportable.

—Dígame, señor Edmund. ¿Qué ha sucedido? —preguntó Jacob, intentando mantener la serenidad.

Edmund tomó aire antes de responder.

—El hombre que envié para vigilar y proteger al príncipe desde el Palacio Molina me informó que Alejandro desapareció esta mañana. Salió hacia el mercado junto a otro criado y nunca regresó. Después de investigar discretamente, comenzaron a surgir indicios que me hacen sospechar del duque Armando Molina.

El rostro del rey perdió el poco color que conservaba.

—Entonces... ¿me está diciendo que mi hijo se encuentra en peligro?

—Me temo que sí, Majestad.

Jacob permaneció unos segundos en silencio, intentando asimilar aquellas palabras. Después levantó la mirada y su expresión cambió por completo. El miedo seguía allí, pero ahora estaba acompañado por la determinación de un padre dispuesto a encontrar a su hijo sin importar el precio.

—¿Qué necesitamos para traerlo de regreso?

Edmund dio un paso al frente.

—Sus instrucciones, Majestad. Estoy dispuesto a movilizar a nuestros hombres y buscar al príncipe hasta por debajo de las piedras, pero necesito saber hasta dónde desea que lleguemos.

Jacob apretó los puños.

—No quiero que escatimen esfuerzos. Encuentren a mi hijo y tráiganlo de regreso con vida. Si el duque Molina está detrás de su desaparición, quiero saberlo todo. Y si Alejandro está retenido en algún lugar de esas tierras, no descansaremos hasta encontrarlo.




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