El que alguna vez vivió conmigo

Cap 8: Una noticia inesperada.

Cap 8: Una noticia inesperada.


 

Las palabras se quedan atoradas en mi garganta solo puedo mirarla fijamente… Abigail.

 

—Yo solo… vine a ver a Carolina.

 

—¿Ya se conocían?

 

Pregunta Keira detrás de mí.

 

—Si fuimos buenas amigas en la escuela. —Contesta Abigail mirándome con una sonrisa angelical.— Verdad Emma.

 

—Si.

 

—Oh… vaya no lo sabia bueno tengo que ir al baño.

 

Keira desaparece por el pasillo y Abigail cambia completamente su expresión a una fría.

 

—Vaya que disfrutas meterte en mi vida Emma.

 

Me quedo quieta, paralizada, si hay algo que no me gusta es quedarme sola con ella.

 

—Solo… vine a ver a Carolina.

 

Olvide contar esto Abigail odia, detesta que le copien el outfit y ella y  yo estábamos casi igual vestidas. Se empieza a acercar a mí y justo en ese momento sale Keira del baño, Abigail me abraza mientras me susurra al oído.

 

—Donde intentes quitarme a Keira hablaré contigo como en los viejos tiempos y aunque hayas conocido la buena versión de Keira ella puede ser incluso peor que yo.

 

Estoy tensa, quiero irme de ahí. Debo irme de ahí. Abigail se separa y me vuelve a mirar con una mirada acogedora.

 

—Oh… Keira, Emma me estaba diciendo que quiere ver a Carolina y lo mucho que se preocupa por ella.

 

—Verdad. Deja lo que compraste ahí. —Señala la mesa. — y vamos.

 

Keira me guía  hacia una habitación y cuando entramos Carolina está acostada sobre su cama con los ojos cerrados y un paño de agua tibia sobre la cabeza.

 

—Hola Caro.

 

Me acerco a ella.

 

—Hola Emma ¿cómo estás? —Comenta con pocas fuerzas y tratando de sentarse.

 

—No, debes descansar. —La ayudó a acostarse de nuevo. — ¿Esto te pasa muy seguido?

 

—No mucho. —Empieza a toser y cuando veo su mano… Sangre.

 

—Keira.

 

La llamó muy preocupada.

 

—¿Es normal que le pase eso?

 

Señaló la sangre en su mano y Keira abre los ojos como platos.

 

—No. —Se acerca rápidamente a Carolina quien se durmió.

 

Abigail entra corriendo al cuarto y se acerca a Carolina.

 

—Perdió el conocimiento.

 

Me quede helada ¿como es posible?

 

—Ya la he cuidado antes y eso nunca le pasa.

 

—Llevemosla a un hospital. —Propone Abigail.— Estudió enfermería y es la mejor opción.

 

—A Carolina nunca le ha gustado ir al hospital dice que cuando va haya siente que no va a salir. —Duda Keira.

 

—Keira… es la mejor opción. —Le dijo calmandola. — Ninguna sabe qué hacer y cada segundo qué pasa Cora podría estar empeorando.

 

Keira duda unos segundos y al final se decide.

 

—Vamos.

 

Keira la carga sobre su espalda, Abigail abre la puerta y bajamos las gradas mientras busca las llaves de su carro un Compacto Chevrolet y yo estaba detrás de Keira vigilando que Carolina no se caiga.

 

Llegamos al carro de Abigail, ella se sube en el puesto del conductor yo de copiloto y Keira con Cora atrás hablándole para que despierte. Abigail arranca y conduce rápido mientras Keira atrás está casi llorando hablando desesperadamente a Caro.

 

—Vamos Caro despierta por favor.

 

Luego me acuerdo de las palabras de Abigail y no puedo creer que Keira sea igual o peor que ella. Llegamos rápido al hospital y se llevan a Carolina en camilla y Keira, Abigail y yo nos quedamos en la sala de espera.

 

Keira está llorando silenciosamente sentada en el piso y Abigail la abraza. Pasan aproximadamente unos 40 minutos hasta que llega un doctor y dice.

 

—Familiares de Carolina Jones.

 

—Nosotras. —Pronuncia Abigail parándose con Keira y yo también me acerco.

 

—Carolina sufre de Coágulo de sangre en el pulmón. Según los exámenes lleva unos meses con está enfermedad y es por genética. Carolina podrá salir del hospital el viernes hasta entonces les daremos la receta para su mejoramiento. Buenas noches.

 

El doctor desaparece por donde vino y yo miro la hora: 7:05.

 

—¿Lo sabías Keira? 

 

—No, no me dijo nada.

 

—Tengo que ir a casa, adiós Keira. —Me despido consolándola.

 

Antes de irme le hago una seña a Abigail para que esté pendiente de Keira. 

 

Cuando llego a casa me recargo sobre la puerta y caigo al piso donde empiezo a llorar puede que no llevará mucho tiempo con Carolina, pero ella no me dejó sola.

 

—Oye… ¿que paso? —Me pregunta Liam con una mirada de intriga la cual casi no descifro por mi vista borrosa.

 

—Carolina está… está  muy mal y… yo no…sé qué hacer.

 

Mis palabras se vuelven confusas y ya no se ni que estoy diciendo solo quiero que sea un sueño y al día siguiente en la universidad Carolina se aparezca de la nada en mi puesto con una persona nueva.

 

—Tranquila. 

 

Me dice Liam con una voz acogedora y me calmo un poco sintiéndome segura cuando de la nada me carga y me sorprende por que no lo traspasó… Lo estoy sintiendo… como si estuviera vivo.

 

—Gracias, pero no tienes que consolarme siempre.

 

—No me molesta hacerlo y te consolare y estaré ahí para escuchar tus problemas, para ayudarte a enfrentarlos y  grabate esto no importa lo que pase siempre tendrás mi tiempo para escucharte y mis hombros para llorar. Si te hacen algo tú pon la otra mejilla que yo siempre estaré ahí para tí.

 

Lo dijo de una forma tan bonita que mis mejillas ardieron. Pase de estar llorando a decir poder decir esto siento algo por él tal vez aún no sepa si es amor o un gusto pasajero, pero lo siento y es más importante sentirlo que buscarle significado.




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