Solo se oía el llanto de una niña en todo el bosque. Sus ojos eran negros, completamente negros. Su piel apenas se apreciaba al estar llena de tierra. Abrazaba a un peluche, mientras a unos metros sus padres la ignoraban, hablando con otra pareja de su edad. Mantenían una discusión acalorada que hacía que la niña abrazase más fuerte a su pequeño peluche con forma de conejito que estaba igual de sucio que ella.
Los árboles ocultaban a ambas parejas del resto de personas que se encontraban en el bosque rastreándolas. Poco a poco se comenzaron a acercar atraídos por los llantos de la niña. El tiempo se les acababa y decidieron dejar a la niña con la otra pareja para desaparecer entre las sombras. Los llantos de la niña pararon en el segundo en el que sus padres desaparecieron y con ello, la única forma que tenían los rastreadores de encontrarles.
Pocos minutos después la pareja que quedaba, abandonaron el bosque con la niña en brazos, intentando desaparecer del radar para siempre.
Editado: 03.03.2026