Ray
La música estaba fuerte, muy fuerte. Solo se podían escuchar los gritos de algunos chicos borrachos y perversos. Entre todo ese caos, la vi. Ella. Ella era tan linda como una rosa, pero como todos sabemos, las rosas tiene espinas.
Me acerque a ella cuando estaba con sus amigas, tenía una copa en la mano, pintalabios rojo, uñas de color rojo, y su cabello. Su cabello era negro como la noche, con mechones rojos, tan rojos como la sangre. Corto. Ondulado. Con flequillo hasta las mejillas. -Hola, eres nueva en el instituto?- pregunté directamente, como siempre. Ella me sonrió, estaba claramente borracha. -Si, se nota mucho?- Su aliento olía a alcohol. Mucho alcohol. -un poco, si- Hablamos un rato. Paso a mayores. Nos acostamos. Nos desnudamos. Gemidos.
-Al día siguiente-
Tenía migraña. Migraña de alcohol. Desperté solo. En un departamento. Sin más, conduci a mi casa. Sabía lo que había pasado, recordaba cada jodido detalle de su cuerpo esculpido por los malditos dioses.
-en la escuela-
Entre a al escuela. Aproximadamente 6:30 AM. Fui con mi mejor amigo, Mike. Acabábamos de comenzar el siglo, así que la mayoría eran nuevos -Dios, odio levantarme temprano- Mike se quejaba, como siempre -aguanta, nos vamos en aproximadamente...6 horas- Dije, sin mucho ánimo. Para unos chicos de 16 años, era mucho tiempo. Caminamos por los pasillos buscando nuestra Aula, habían movido todos los grados para meter a algunos estudiantes en otras aulas, asi que, como era de esperarse, estábamos perdidos, en la escuela la cual hemos asistido durante tres años.
Estuvimos merodeando como locos por 10 minutos, hasta que encontramos el aula. Al entrar note que estaba casi vacía, la entrada era a las ocho y eran las 6:50 AM, era lógico que no hubiera casi nadie. Me fui a sentar a mi asiento, junto a Mike. Hasta que entró ella, cabello negro con mechones rojos. El mismo. La misma. El mismo jodido cuerpo que me volvió loco ayer. Ella.
Maia
Entre al aula, era nueva, entonces casi no tenía amigos, pero los hice muy rapido, cuando entre, me rodearon un grupo de chicas -En encanta tu cabello! Es tan lindo!- chillo una -es natural!? Quisiera tener el cabello asi- chillo otra, hcaienod un puchero -muevanse- dije secamente -Ahora- las empuje con el hombro, abriéndome paso. Recorri el aula con la mirada, hasta que me detuve en el asiento de la segunda fila, con la vista perfecta a la pizarra y a la ventana. Pero había un problema, había un imbécil sentado ahí. Camine y me detuve frente a el -quitate- dije con voz cortante -No- respondió el chico, con el mismo tono cortante -Entonces te quitare- respondí, y sin previo aviso, tire su silla hacia atrás, haciendo que se caiga de espaldas con un golpe seco. Me rei. Tome otra silla, y me senté en su lugar. Sentí su mirada de odio en la nuca, pero no me moví.