El rastro de la maldad

Cap. 10.- Recuerdos fragmentados

—Tatsu no lo hizo por ser una buena persona.

Sachi, Sekai y Subaru observaron a Reijiro con sorpresa mientras él mantenía la mirada fija en una pared. Luego de oír la inesperada petición de Subaru, Reijiro se negó a decir nada hasta encontrarse en un lugar privado y el grupo se dirigió a la casa de la pareja.

—¿Entonces por qué? —preguntó Subaru, luego de haberse presentado—. Si, según tú, no fue por simple bondad…
—Él salvó a Akane por el poder que poseía— dijo Reijiro.
—Dijiste que no tenía importancia —intervino Sachi.
—Creí que no la tenía —replicó Reijiro—. Ni siquiera recordaba su existencia hasta hace poco tiempo… y tampoco recuerdo mucho sobre él.
—Me lo temía —terció Subaru con gesto serio para después sonreír—. Bueno, ¿quién quiere té? Esta sesión va a ser larga…
—Subaru, no es momento —dijo Sekai saliendo de su mutismo.
—Vamos, siempre es momento para un té.
—De ninguna manera —dijo Sachi—. ¿Qué quisiste decir?

Subaru volteó a ver a Sekai, que negó con la cabeza, y suspiró con pesadez.

—De acuerdo —cedió cruzándose de brazos—. A ver, es obvio que Tatsu puede… eh… podía controlar las mentes de aquellos a quienes sacaba del mundo de los muertos, fue así como revivió a la señorita aquí presente sin que ella fuera capaz de recordar ni siquiera su nombre. Del mismo modo, al tener a su merced al último descendiente de la familia que odiaba, podía manipular su memoria para que olvidara ciertas cosas.
—Pero… eso no tiene sentido —dijo Sekai—. ¿Por qué Tatsu borraría los recuerdos de Reijiro sobre Akane si se los iba a devolver después?
—Tal vez se vio obligado a ello —especuló Subaru—. O tal vez esos recuerdos no fueron borrados, sino que permanecieron latentes esperando un detonante para resurgir.

Fue en este punto que Subaru intentó valientemente cambiar el tema de conversación e insistió:

—¿Seguros que nadie quiere té? Esto va a ser un poco difícil y…

Sachi, Reijiro y Sekai lo miraron con fastidio en un claro mensaje: “habla de una buena vez”, y él rodó los ojos.

—Cómo quieran, yo lo intenté —dijo, y añadió dirigiéndose a Reijiro—. Tengo entendido que, antes de morir, Tatsu te cedió su alma.
—¿Qué has dicho? —se escandalizó Sachi mirando a ambos hombres—. ¿Qué hizo qué?

Reijiro parecía arrepentido de no aceptar el té, pero aún así encaró a Sachi y dijo:

—En Primeval, mientras te enfrentabas a Ritsu, él me advirtió de que algo como esto pasaría… y me dio su alma, la cual estuvo ahí latente durante un año; hasta que las pesadillas comenzaron.

Sachi lo miró sin decir nada y después le dio una cachetada.

—¿Por qué no me dijiste nada? —le reclamó—. ¿Acaso no confías en mí?
—Creo que ahora sí quiero el té —susurró Sekai, visiblemente incómodo. Subaru, en cambio, parecía disfrutar de lo lindo.
—Muy tarde —susurró.
—Claro que confío en ti —replicó Reijiro—. Es solo…
—¿Qué? —increpó Sachi al ver que no continuaba—. ¡Dímelo!
—¡Tenía miedo de que quisieras dejarme!

La sala se quedó en silencio. Sachi alzó el brazo para golpear de nuevo a Reijiro, pero él la sujetó por la muñeca impidiéndolo, ambos se miraron fijamente unos minutos y Sachi cerró los ojos recargando la cabeza en el hombro de Reijiro; él la soltó y ambos se dieron un abrazo.

—Eres un idiota —dijo ella—. ¿En serio creíste que te dejaría luego de lo que pasamos?
—Lo lamento —dijo él.
—Lamento interrumpirlos, tórtolos, pero no tenemos tiempo —intervino Subaru—. ¿Qué tanto recuerdas sobre Akane?
—Lo único que tengo claro es que podía enloquecer a la gente —dijo Reijiro encogiéndose de hombros—. Esa fue una de las razones por las que Tatsu lo mantuvo a su lado.
—Pero Tatsu podía hacer enloquecer a las personas sin necesidad de usar a nadie —dijo Sachi—. Debe haber algo más.
—Sí, es una pena que la única persona que lo sabe a ciencia cierta no pueda recordarlo —replicó Subaru—. Pero hay una forma de obtener esos recuerdos.
—La cual es…
—Yo puedo ayudarte a recuperarlos. Puedo ver una sopa de memorias inconexas en tu mente, solo hay que unificarlas y ya está.
—No creí que un sirviente tuviera ese poder —intervino Sekai, mirando con sospecha a Subaru.
—Angelas es un amo muy considerado —replicó Subaru con amargura—. Me dio el poder de meterme a las cabezas de otros en caso de ser necesario.
—¡De ninguna manera! —exclamó Reijiro—. Ya tuve a alguien en mi cabeza antes y no es algo que quiera repetir.
—No sería lo mismo… —dijo Sekai tratando de ser mediador.
—Lo que acabas de insinuar es ofensivo —dijo Subaru—. Mira, tienes dos opciones: o me dejas reconectar todos tus recuerdos, o tomaré solo lo que necesito y te dejaré navegando en tus pesadillas por el resto de tu vida.

Hubo un tenso silencio y, finalmente, Reijiro asintió.

—Bien, de acuerdo —dijo—. Haz lo que tengas que hacer.
—¿A qué no ha sido tan difícil? —inquirió Subaru con una sonrisa y luego se puso serio—. Te explicaré: no veré tus recuerdos, solo les indicaré el camino a seguir para conectarse entre sí. Mientras eso pase estarás estancado en un solo recuerdo que únicamente tú verás.

Subaru colocó las manos en las sienes de Reijiro y añadió:

—Puedes sujetarte de mí si lo que ves te resulta demasiado insoportable.

Los ojos de Subaru se volvieron de una tonalidad turquesa al conectarse con la mente de Reijiro, y éste se sumergió de lleno en una escena que, poco a poco, volvía a resurgir.




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