El Reencarnado

Capitulo 7 El eco de la Traición y el choque entre los dioses

El dolor no disminuía; se arrastraba por mis venas como metal derretido. Tras la brutal confrontación en los linderos de la montaña, mi cuerpo parecía un mapa de quemaduras y cortes profundos. Apoyado en el hombro de Jack, arrastraba mis botas tácticas por el hormigón pulido del búnker principal, dejando un rastro intermitente de fluido carmesí. Ferry caminaba al otro lado, emitiendo un jadeo bajo y constante, con el pelaje aún erizado por la adrenalina del combate anterior.

—Resiste, Jian. Ya casi llegamos a la sala médica —murmuró Jack, con la voz quebrada por la tensión, apretando el agarre sobre mi torso. Él se mantenía como el pilar emocional de nuestro grupo, el único rostro humano que me recordaba el mundo antes de la caída del cielo.

[Alerta: El anfitrión se encuentra en estado crítico.]

[Suministrando recompensa del sistema: 100 núcleos de zombi de Nivel 1.]

Una serie de cristales opacos de color rojizo se materializaron directamente en el suelo de la sala. Con los ojos nublados por la fiebre, observé la pila de gemas. Guiado por una intuición puramente de supervivencia, estiré mis dedos temblorosos y apreté el primer núcleo. Al concentrar mi mente, la piedra se desintegró en un polvo brillante que penetró a través de los poros de mi mano.

Una calidez súbita golpeó mi pecho. El dolor agudo disminuyó un ápice, pero la recuperación no fue instantánea. Mis heridas más profundas en los costados apenas comenzaron a supurar un tejido nuevo y fibroso; la carne se regeneraba con lentitud, obligándome a jadear ante el quemazón del proceso. Sintiendo cómo la energía de las sombras regresaba a cuentagotas, continué absorbiendo los núcleos uno tras otro, estabilizando mis funciones vitales mientras retenía una parte sustancial de la pila como reserva estratégica de emergencia.

Con cada cristal consumido, el contador interno de mi mente se llenaba.

[Progreso de nivel completado.]

[¡Nivel 3 alcanzado!]

[Desbloqueando estado avanzado: Guerrero de la Sombra.]

Las sombras de las esquinas del búnker se estiraron de golpe, respondiendo al llamado del sistema. La negrura líquida trepó por mis botas, solidificándose a gran velocidad. El tejido oscuro modeló una armadura pesada de placas de azabache que absorbían la luz de los fluorescentes. Entre las comisuras del metal místico, comenzaron a parpadear líneas de un carmesí brillante, latiendo al ritmo de mi corazón como venas expuestas. Finalmente, la masa oscura cubrió mi cabeza, sellándose en un casco completo con viseras angulares que destellaban en rojo. Al respirar, el aire dentro del búnker vibró; mi fuerza y velocidad internas se multiplicaron, y mi voz adquirió un eco distorsionado, puramente inhumano.

Miré mis manos blindadas y luego desvié la vista hacia Ferry. El can permanecía sentado, observándome con una determinación salvaje en sus ojos inteligentes.

—Es tu turno, compañero —le dije, con mi voz alterada por el casco.

Tomé la mitad de los núcleos restantes y los empujé hacia el pastor alemán. Ferry no dudó. Abrió las fauces y absorbió la esencia de las gemas en un solo parparo continuo.

[Compañero Ferry ha acumulado energía suficiente.]

[Evolución de Linaje detectada: Nivel 3.]

[Desbloqueando nueva transformación: Lobo de Obsidiana.]

El cuerpo de mi compañero se expandió de inmediato, rompiendo los límites de su anatomía ordinaria hasta duplicar su tamaño. Su pelaje se transformó en una coraza rígida de placas negras que reflejaban la luz con destellos afilados, idénticos a los cristales volcánicos de la obsidiana. Sus garras crecieron como dagas oscuras y sus ojos se tiñeron de un rojo escarlata profundo. Ferry exhaló una brizna de humo oscuro por el hocico y, con un leve movimiento de cabeza, demostró que podía revertir y controlar esa monstruosa apariencia de combate de manera totalmente voluntaria, regresando a su forma canina regular con un simple pensamiento. Jack contempló la escena con los ojos abiertos de par en par, retrocediendo un paso ante la magnificencia del nuevo poder de nuestro bando.

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A kilómetros de distancia, en un complejo residencial fortificado a las afueras de la ciudad, la realidad era muy diferente. Jun Wei y Yue Xue se encontraban en el centro de un patio cubierto de barricadas de alambre de espino. Ambos permanecían estancados en el Nivel 2 de sus respectivas habilidades, conscientes de que los monstruos del exterior evolucionaban a un ritmo alarmante.

Detrás de ellos, atada a una silla de metal, se encontraba una joven pálida, temblando de miedo. Su habilidad del sistema era pasiva y extremadamente rara: "Sacrificio de Ascensión", una técnica capaz de transferir un torrente de energía pura para elevar el nivel de otra persona de forma permanente, pero con una restricción absoluta: solo podía aplicarse una vez por individuo en toda su vida.

—Hazlo ya —ordenó Jun Wei, mientras los destellos eléctricos del Rey del Trueno chisporroteaban en sus nudillos.

Yue Xue sonrió con frialdad, cruzándose de brazos mientras sus plantas parásitas se retorcían bajo sus pies. La joven cautiva, forzada por la presión del ambiente, activó su poder. Dos haces de luz dorada y distorsionada salieron de su pecho, impactando directamente en los cuerpos de los villanos. La chica cayó desmayada de inmediato, con el sistema notificando el vaciado de su reserva.

[Jun Wei: Nivel 3 alcanzado.]

[Yue Xue: Nivel 3 alcanzado.]

El cuerpo de Yue Xue se tensó mientras unas enredaderas espinosas de color verde oscuro brotaban de su piel, integrándose a su sistema nervioso. Con un movimiento de sus manos, el suelo del patio se agrietó y tres vainas gigantescas se abrieron, revelando a los Guerreros de Plantas Carnívoras: humanoides de Nivel 2 cubiertos de corteza espinosa y mandíbulas llenas de ácido capaces de disolver el acero.

Por su parte, Jun Wei soltó una carcajada sádica cuando los truenos a su alrededor se volvieron azules y densos. El cielo sobre el patio se oscureció y una descarga masiva golpeó el suelo, materializando a su carta de emergencia más letal: el Zorro de Nueve Colas del Trueno, una bestia mística de Nivel 4 hecha de electricidad pura que rugió con la fuerza de un huracán. Sin embargo, la interfaz del sistema de Jun Wei parpadeó con una advertencia severa en letras rojas:




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