El Reflejo Del Cristal

22

Capítulo 22

​El marcador electrónico sobre el estadio emitió un zumbido agudo antes de iluminarse con los números definitivos.

​—Puntuación final: 84.50.

​El estadio estalló en vítores, pero mi rostro permaneció inalterable, cubierto por esa máscara de porcelana que las pastillas se encargaban de sostener a la perfección. Me senté en el banquillo del Kiss & Cry, con la espalda recta y las manos apoyadas sobre mis rodillas. Maddie se inclinó ligeramente hacia mí, con una expresión de triunfo silencioso reflejada en sus ojos duros.

​—Primera posición indiscutible —murmuró la entrenadora, asegurándose de que las cámaras de televisión no captaran sus palabras—. La federación no tiene margen de maniobra. El título nacional del próximo año ya tiene dueña.

​A mi lado, Fleur balanceaba las piernas con discreción, manteniendo el rostro iluminado por una sonrisa cómplice. Nadie en el recinto, ni los jueces, ni los comentaristas deportivos que gritaban entusiasmados desde las cabinas, sabían lo que había ocurrido minutos antes en el camerino. El secreto de las pastillas estaba a salvo bajo la promesa inocente de una niña que me miraba con absoluta devoción.

​—Lo hiciste excelente, Élodie —susurró Fleur con la voz apenas audible, inclinándose hacia mí mientras la gente seguía aplaudiendo en las gradas.

​—Lo sé, Fleur —respondí en el mismo tono, devolviéndole una mirada firme—. Y tú harás lo mismo en tu categoría la próxima semana. Recuerda mantener la postura.

​Antes de que Maddie pudiera agregar algo más sobre la conferencia de prensa obligatoria con los medios, un movimiento en la zona de acceso restringido llamó nuestra atención. Dos hombres de seguridad privada abrían paso entre los reporteros, y tras ellos caminaba Maximilian Gauthier.

​Llevaba el abrigo oscuro desabrochado, con las manos metidas en los bolsillos y una expresión indescifrable que combinaba el triunfo absoluto con una intensidad oscura. No se detuvo a hablar con los periodistas que intentaban interceptarlo a los lados de la valla; caminó directamente hacia el área del Kiss & Cry con pasos firmes y calculados.

​Maddie se puso de pie de inmediato, adoptando una postura defensiva y profesional, consciente del peso que Gauthier representaba en la estructura del torneo. Yo me mantuve sentada, levantando ligeramente la barbilla para recibirlo sin mostrar un solo atisbo de sorpresa.

​Gauthier se detuvo justo frente a mí, a menos de un metro de distancia. Su mirada recorrió mis facciones con una posesividad absoluta, deteniéndose por una fracción de segundo en mis ojos antes de esbozar una sonrisa fría y calculada.

​—Parece que la Reina del Hielo ha recuperado su trono con demasiada facilidad, Élodie —habló Gauthier con voz baja, lo suficientemente cerca para que solo nosotras tres lo escucháramos—. Aunque supongo que esto era exactamente lo que esperabas.

​—No espero nada que no me pertenezca por derecho, Gauthier —le respondí con la voz plana, manteniendo el pulso perfectamente nivelado gracias a la barrera química de la sangre.

​Gauthier dejó escapar un suspiro sordo, con un brillo peligroso cruzando su mirada.

​—La conferencia de prensa de los ganadores empieza en diez minutos, y la prensa va a querer declaraciones sobre tu regreso definitivo a la cima —dijo, inclinándose apenas un milímetro hacia mí, con una cercanía que desafiaba el protocolo del evento—. Asegúrate de estar lista. No pienso dejar que nadie acapare tu atención hoy.

​Sin esperar una respuesta, dio media vuelta y se alejó con la misma elegancia imponente con la que había llegado, dejando tras de sí un rastro sutil de sándalo y la certeza absoluta de que el juego entre ambos apenas estaba entrando en su fase más peligrosa.




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