El Regreso

9

Ian

 

Después de que nos vino haber Emma junto a Michael nos dirigimos a la playa más cercana que era Coney Island en Brooklyn. Ella iba conduciendo rápido, dijo que era porque quería que lleguemos temprano y así disfrutar del sitio.

Así fue, llegamos a las ocho de la mañana. No había muchas personas, era tranquilo el lugar.

–Vale chicos llegamos –anuncio – Vamos a desayunar –dijo Michael después de que bajáramos todo lo que habíamos traído. Todos se pusieron su traje de baño que no era más que una pantaloneta. Emma se quitó el vestido que cargaba puesto ya que tenía su bañador a debajo de este. Cuando se lo quito, las pocas personas que había se la quedaron mirando. Nosotros tres, Josué, Michel y yo los fulminamos con la mirada, pero no sirvió de nada ya que lo seguían mirando.

Emma fruncido el ceño y los miro. Todos viraron la cara y no la volvieron a ver. Era como si le tuvieran miedo.

Llegamos a un changuito de comida y nos dispusimos a desayunar.

– ¿Emma estas seguras que no van a robarnos el carro? –Pregunto Josué nuevamente. Habíamos dejado un poco apartado el coche.

–Robarle a Emma es lo último que harían –dijo seguro Michael mientras reía.

Fruncí el ceño.

– ¿Por qué dices eso? –pregunte confundido.

–Porque es mío, Ian –hablo Emma como si fuera obvio –Miren ya hay más gente –dijo desviando el tema ¿Qué pasaba? La quede mirando y lo deje pasar. Pero joder aquí pasa algo raro y no sabía que.

Terminamos de comer y nos fuimos al mar. Pero en eso Emma se quedó con la mirada perdida.

 

 

 

 

 

Peyton

 

No podía creer todo lo que estaba sucediendo, esto parecía mentira. Era como si estuviera en un mundo paralelo. Una situación que me parece surrealista. No podía creer que me encontraba ahora enfrentando una parte de mi pasado. Los malos sueños poco a poco se habían ido. Podía dormir sin levantarme a la madrugada gritando como si me estuvieran quitando la vida. Lo único que no puedo dejar de pensar es en mi familia, mi verdadera familia. Que, aunque no sean de sangre, son una familia real. Y aunque me hayan hecho daño eran mi familia.

No dejaba de pensar en ellos ni un día. Aun recordaba el último día que hable con Dominic. Mi padre

 

–Flash black –

 

Lágrimas salían desesperadamente por mis ojos, odiaba llorar. Lo detestaba demasiado. No quería dejarlos, pero era por su felicidad. Los amaba demasiado que haría cualquier cosa por ellos. Aunque eso me llevara a mi propia perdición.

Después de pensar mucho llame a Dominic. No fue que después del tercer timbre me contesto.

–Papá, ya es hora –dije en un hilo de voz.

–Peyton –dijo – ¿Que pasa cariño? –pregunto alterado al escuchar mi voz. Solloce.

–Cuídalos mucho, por favor. –pedí –Lleva a vivir a tu casa a Bruno y Scott. Protégelos y llénalos de amor, así como yo lo hago –dije con la voz quebrada. Mis lágrimas aumentaron con estas últimas palabras.

– Cariño ¿A qué te refieres? –Pregunto sin entenderme– Que es lo que ha pasado princesa –hablo preocupado al no encontrar respuesta mía.

–Llego hora de enfrentar mi pasado –susurre.

–Cariño... –comenzó a decir. No lo deje terminar de hablar.

–Sepan que los amo a todos –con el corazón en el alma – Cuídalos mucho, papa. Te amo –susurre con la vista borrosa mientras colgaba el móvil

 

Esa noche llore hasta quedarme sin lágrimas.

 

–Fin flash back –

 

Demonios, cuanto los echo de menos. Sin darme cuenta, ya tenía los ojos cristalizados. Cerré los ojos y respiré hondo.

–Ya regreso –avise a Ian que estaba a lado mío mirándome. El asintió sin decir ninguna palabra.




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