El regreso de los dioses

gritos del alma

 

Lucia jamás se imaginó que terminaría sintiéndose como una espía o una acosadora, seguía a Tzilacatzin en plena oscuridad y una vez que él entró al río para lavarse, se quedó sin palabras al ver aquel hermoso hombre el cual era iluminado por la luz de la luna, Tzilacatzin tenía un cuerpo definido y tonificado, fuerte y atlético lleno de músculos y testosterona, su piel bronceada combinaba muy bien con sus marcas de guerra, aquellas cicatrices que adornaban su ancha espalda y sus muslos grandes, su cabello largo y oscuro lo hacia ver tan varonil y que decir de su voz gruesa, todos esos atributos ya lo había notado su prometida, quizás por tanta belleza era dificil dejarlo ir,  no importaba que tan hermosos fueran los dioses, ninguno la dejaba son palabras como aquel tosco he irritable gurrero.

Tzilacatzin tenía medio cuerpo en el río, su semblante era serio y tenía el ceño fruncido, pasaba sus grandes manos sobre su pecho, era un alivio para él asearse después de un día tan ajetreado, el corazón de Lucia brincaba como un caballo joven suelto en la llanura, estaba hipnotizada, hasta que la voz de su prometido la trajo de vuelta a la tierra.

—¿A qué hora piensas salir de entre los arbustos? Puedo escuchar tu respiración agitada como un molesto mosquito. —le dijo el gurrero con molestia.

—Ay ¿Cómo supiste que estaba aquí? —lo interrogó Lucia avergonzada, estaba segura de que Tzilacatzin pensaba que era una pervertida.

—Soy un guerrero, puedo escucharlo todo a kilómetros, estaba esperando haber a que hora salías de ahí, te puede salir una serpiente, es común que se refugien en ese tipo de lugares, pero no creo que te moleste, deben gustarte mucho los reptiles. —exclamó con enojo.

—¿Qué? De hecho, me dan un poco de miedo.

Tzilacatzin volteó los ojos y siguió lavándose el cuerpo.

—¿Qué quieres? ¿piensas observarme toda la noche? voy a bañarme.

—No, es solo que…te estaba buscando, quería hablar contigo de algo importante… —Lucia comenzó a sentirse intimidada y por un momento pensó en huir, pero sabía que jamás sabría que estaba sintiendo si no lo enfrentaba.

—Estoy ocupado, regresa al campamento. —le dijo tajantemente.

—¿Qué? ¿no me estas escuchando? Te dije que quiero hablar contigo.

—Y yo te dije que estoy ocupado, a no ser que quieras bañarte también.

Lucia se tragó el enojo y se acercó al río cuando Tzilacatzin escuchó que entraba al agua se alteró.

—¿Qué haces? —le preguntó incrédulo al verla decidida.

—Ya te dije que quiero hablar contigo, no me iré hasta que me escuches. —le dijo Lucia con el ceño fruncido.

—¿Por qué siempre haces cosas cuestionables? Eres una mujer ¿te parece bien entrar al agua conmigo cuando me estoy bañando? ¡soy un hombre!

—¡Ya lo sé! Pero tu eres un terco insoportable que nunca quiere escucharme, tú eres quien me hace hacer cosas como estas, si hicieras lo que te digo me ahorraría muchos problemas.

—¿Y por que tengo que hacer lo que me dices mujer? No puedes obligarme a escucharte, ahora mismo quiero estar solo, Tzilacatzin le dio la espalda y empezó a salir del agua, pero lucia lo agarró del brazo y lo detuvo.

—¿A dónde crees que vas? No te iras sin escucharme ¿no entiendes que esto es importante para mí?

—No tengo porque obedecerte, así que suéltame el brazo, no se te olvide que soy tu superior, yo estoy al mando. —le dijo Tzilacatzin mirándola fijamente.

El guerrero se zafó de ella y salió del río, pero las palabras de Lucia lo hicieron regresar al agua furiosos.

—¡Tu eres un comandante! ¡pero yo soy una diosa! ¡te ordeno que te quedes aquí! —exclamó Lucia furiosa.

Así que Tzilacatzin regresó al agua enardecido y agarró a Lucia de los brazos con fuerza.

—¿A caso quieres que me arrodille ante ti diosa? —le preguntó Tzilacatzin con una mirada retadora, sus ojos parecían antorchas encendidas y agregó. — ¿quieres que sea sumiso? ¿quieres que te venere solo a ti? Te has ido con esa serpiente y has desaparecido todo el día y regresas como si nada ¿Qué quieres que haga contigo diosa? ¿Qué hizo el contigo?

—Me estas lastimando… suéltame. —Lucia no entendía por que Tzilacatzin estaba actuando de esa manera, se veía muy enojado, no, se veía realmente furioso.

—Dejaste tus responsabilidades aun lado y te marchaste con él, no era el momento de entregarte a los brazos de tu amante. —Lucia calló a Tzilacatzin dándole una fuerte bofetada, este abrió los ojos de golpe y la soltó.

—¿A caso crees que somos iguales? ¿a que te refieres con eso de amante? No se si estas molesto por que me fui de golpe o por que abandoné mis labores, yo ni siquiera me fui por voluntad propia, además, no hice nada malo… solo… lo besé…

—¿Solo lo besaste? —le preguntó Tzilacatzin furioso.

—¿Qué? ¿no me estas escuchando? ¡no me entregue a él como dices! A pesar de haber sido mi gran amor, no lo hice… a diferencia de ti que desfilas con esa prostituta como si nada importara, yo me mantuve al margen.

—¿Qué tiene que ver Quetzalli en esto?  

—¡Tiene todo que ver idiota! ¡porque a pesar del dolor que me causas la sigues viendo! —En este momento, Lucia ya no pudo contener las lagrimas y Tzilacatzin al verla llorar enmudeció. —No importa cuanto hubiese amado a Quetzalcóatl ni lo mucho que me haya latido el corazón cuando lo tuve frente afrente, a pesar de sus besos no podía continuar por que yo estaba pensando en ti ¡Quetzalcóatl me ofreció las estrellas y yo las rechace por ti!

—No te estoy entendiendo.

—Yo no soy como tú, no he estado con ningún hombre, llevo presente nuestro compromiso a pesar de que tú quieres romperlo.

—Tu también intentaste anularlo, fuiste muchas veces con el tlatoani para que esto se cancelara, no me vengas con eso.

—¡Es por que tu quieres estar con ella! —Lucia hablaba de lo profundo de su corazón, ya era tarde para arrepentirse, esta era su oportunidad de decirle todo lo que sentía y añadió. —justo antes de este viaje, se abalanzaba contra ti, delante de todos como un pavorreal orgulloso, nunca les importó lo que yo pensaba, el cómo me hacían sentir con sus caricias, se perfectamente que para ustedes esto es normal ¡pero para mí es imperdonable! Yo he respetado nuestro compromiso, pero tú….




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.