Los ojos de Tianmo continuaban cambiando mientras la sangre descendía por las comisuras de sus labios.
—Debe ser lo suficientemente fuerte para controlar su alma… incluso si su consagración fue distinta a cualquier cosa que haya existido.
Pero el dolor no disminuyó.Al contrario.La presión aumentó hasta el límite.Las venas del niño comenzaron a resquebrajarse y otra bocanada de sangre salió de su boca antes de que levantara la cabeza bruscamente.
Entonces…Gritó.AAAAAAAAHHHHH—!!!Aquel rugido atravesó el escenario blanco y rompió las barreras entre mundos.El eco descendió hasta los dominios inferiores como un presagio ancestral.Las montañas temblaron.Los mares se agitaron.
Y por un instante, innumerables expertos sintieron un miedo inexplicable nacer desde lo más profundo de sus almas.Cuando todo finalmente se calmó…El silencio fue absoluto.
Zhuo Tianmo flotaba en el aire.Sus ojos plateados brillaban débilmente, los triángulos en sus pupilas giraban con una profundidad fría e insondable, pero su mirada permanecía firme.
Decidida.Sin miedo.Observó lentamente a sus hermanos… y luego a sus padres.Y así terminó la consagración más inesperada que los cielos habían presenciado desde tiempos inmemoriales.
—¡No lo puedo creer… esto es increíble! La voz de Chu Qingcheng tembló de emoción mientras observaba a su hijo flotando bajo el resplandor plateado del firmamento.—Zhuo Fan, en toda mi vida jamás había visto un alma tan extraña. Parece salida de un antiguo cuento de hadas… no, incluso esas leyendas serían incapaces de describir algo así.
Sus ojos se fijaron en las pupilas triangulares de Tianmo y en aquella alma etérea detrás de él, cuya presión hacía fluctuar las leyes cercanas.—Hijo… eres una gema entre incontables minerales. Estoy orgullosa de ti.Su voz resonó llena de orgullo maternal.
Los hermanos y hermanas menores comenzaron a aplaudir emocionados al ver la aterradora transformación de Zhuo Tianmo, cuyos ojos plateados parecían contener un vacío infinito.
Sin embargo, antes de que el ambiente pudiera estabilizarse…—¡Ahora me toca a mí! ¡Debo ser igual de fuerte que mi hermano!Un niño de unos siete años irrumpió corriendo hacia la sala celestial con una sonrisa brillante y los ojos llenos de emoción.Era Zhuo Bingyan, el segundo hijo.Su energía desbordante contrastaba completamente con la calma pesada que había dejado la consagración anterior.
La hermana mayor Yuyu soltó una pequeña risa.—Bueno, Bingyan, ahora es tu turno de recibir la consagración.—¡Sí, hermana mayor Yuyu! —levantó el puño con entusiasmo antes de señalar a Tianmo—. ¡Estoy seguro de que tendré un alma incluso mejor que la de mi hermano!—¡Ey! ¿Qué acabas de decir, mocoso?
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fantasia de cultivación, acción y artes marciales, aventura y viaje de crecimiento
Editado: 28.05.2026