El regreso del mayordomo del Mundo

La Consagración de Zhuo Qingran

—Con ese cuerpo… incluso podrías enfrentarte al Omnipotente Qilin cuando alcances la madurez.El silencio cayó sobre todos.Porque esas palabras tenían un peso aterrador.Chu Qingcheng, sin embargo, simplemente sonrió con ternura antes de acercarse rápidamente y abrazar con fuerza a su hijo.

—No importa cuán fuerte te vuelvas… siempre seguirás siendo mi pequeño Bingyan.El niño soltó una carcajada mientras se aferraba al abrazo de su madre.Pero nadie notó que, en lo más profundo del firmamento, algunas estrellas comenzaban a apagarse lentamente… como si algo hubiera despertado tras contemplar las dos consagraciones.Entonces, una pequeña figura avanzó lentamente hacia el frente.Era una niña de belleza extraordinaria.A pesar de estar rodeada por hermanos cuya apariencia ya podía considerarse impecable, ella destacaba de una manera difícil de explicar.

Su presencia era distinta.Fría… pero cálida.Serena… pero imposible de ignorar.Era como contemplar nieve cayendo sobre un lago en calma bajo la luz de la luna.Incluso las fluctuaciones del firmamento parecían suavizarse a su alrededor.

La niña levantó la cabeza y observó a sus padres con sus claros ojos brillando tenuemente.—¿Mamá… ya voy a empezar mi consagración?Chu Qingcheng sonrió con ternura mientras acomodaba suavemente el cabello de la pequeña.—Sí, Qingran. Ve al círculo dorado y deja que el Cielo decida tu destino.—¡Sí!La niña asintió con decisión.Entonces, ambos padres la impulsaron suavemente hacia adelante mientras ella caminaba hasta el centro del altar celestial.Sin embargo…A diferencia de las consagraciones anteriores, no hubo caos.No hubo rugidos.No hubo estruendos que destruyeran los cielos.

Cuando Zhuo Qingran entró al círculo dorado, el mundo entero cayó en una tranquilidad extraña.

El viento se detuvo.Las estrellas dejaron de fluctuar.Incluso las leyes del espacio parecieron aquietarse.Y lentamente…Una luz blanca descendió desde lo alto.Era pura.Silenciosa.Pero contenía una presión mucho más aterradora que los fenómenos anteriores.Porque aquella presión no provenía de fuerza bruta.Provenía de orden.

El Camino Celestial descendió suavemente sobre la niña y se fusionó con su alma sin resistencia alguna.Entonces, detrás de Qingran comenzó a aparecer una silueta ilusoria.Un alma.Pero esta vez…

Era distinta a todo lo anterior.No tenía forma concreta.No era una bestia divina ni una entidad espiritual.Era un dominio.Un espacio etéreo y sereno apareció detrás de la niña, pero dentro de aquella calma existía un caos indescriptible.Montañas flotaban invertidas.Ríos avanzaban hacia el cielo.Las estrellas nacían y morían en un mismo instante.

Y dentro de ese dominio…Apareció un concepto.Ley.No una ley ordinaria.Era el origen conceptual de las leyes mismas.Las pupilas de Zhuo Fan se contrajeron ligeramente.Incluso Chu Qingcheng quedó en silencio.Porque ambos entendían perfectamente lo absurdo de aquella escena.Las leyes verdaderas solo comenzaban a comprenderse en la Etapa Santa.




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