El regreso del mayordomo del Mundo

La Calma Antes de la Provocación

Era Zhuo Tianmo.

Bingyan frunció el ceño inmediatamente.

—¿No se supone que estabas con padre aprendiendo alquimia? ¿Qué haces aquí interrumpiendo mi entrenamiento con la hermana mayor?

Tianmo levantó ligeramente uno de los frascos.

—Padre me pidió traer algunos ingredientes del Pabellón de la Luna Negra.

Luego miró alrededor antes de preguntar con calma:

—Hablando de eso… ¿saben dónde está Qingran?

—Está con madre y Shuanger meditando cerca del Lago Astral —respondió Yuyu mientras guardaba lentamente su espada—. Aunque, si no me equivoco, Qingran está a punto de alcanzar el pico de la Etapa Génesis.

Tianmo asintió levemente.

Pero Bingyan soltó un bufido.

—A comparación de Shuanger todavía le falta bastante. La hermana mayor ya está en la Etapa Rey Espíritu medio desde hace años.

Yuyu pensó unos segundos.

—Probablemente Qingran necesite otro medio siglo para estabilizar su dominio antes de avanzar.

Tianmo permaneció en silencio por un momento.

Luego, las extrañas pupilas triangulares en sus ojos giraron lentamente.

—Ya veo…

El viento sopló suavemente entre los tres hermanos.

A lo lejos, incontables estrellas brillaban sobre el firmamento eterno.

Finalmente, Tianmo se dio la vuelta.

—Me iré primero. Padre sigue esperando los ingredientes.

Bingyan agitó la mano sin mucho interés.

—Sí, sí… vete antes de que vuelva a golpearte.

Tianmo sonrió apenas.

—Cuando quieras intentarlo otra vez, avísame.

—¡¿Qué dijiste?!

Pero antes de que Bingyan pudiera reaccionar, Tianmo ya había desaparecido entre las nubes oscuras que rodeaban el enorme salón negro a la distancia.




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