El regreso del mayordomo del Mundo

Cambiar... Eso lo dudo

Bingyan se sentó sobre la cama y soltó una risa seca.

—Bueno, al menos ya sabemos algo importante, ¿no hermano?

Tianmo asintió lentamente. Antes de que Bingyan y Yuexi comenzaran su pelea, él había dejado una copia de sombra idéntica a sí mismo para infiltrarse en el palacio principal.

Y lo que encontró… no era nada bueno.

—El primer hermano sigue en reclusión —dijo con calma—. Está a punto de alcanzar la Etapa Génesis.Al escuchar eso, incluso Shuanger levantó ligeramente las cejas.

La Etapa Génesis no era algo que cualquiera pudiera tocar. Una vez alcanzada, el poder de toda la secta cambiaría por completo.

Pero Tianmo continuó:—Sin embargo… los ancianos están peor de lo que pensé.Los demás guardaron silencio.

—Encontré a varios reunidos en un salón polvoriento. Estaban meditando con dificultad y tratando de estabilizar sus energías espirituales. Algunos apenas podían contener la tos. Si siguen así, tarde o temprano su cultivo colapsará.

La expresión relajada de Bingyan desapareció poco a poco.Tianmo entrecerró los ojos.—Ahora ya tenemos un panorama completo para actuar.Luego señaló a la joven que descansaba tranquilamente sobre una de las camas.

—Qingram, hermana, debes hacer todo lo posible para ganarte la alta estima del salón de alquimia. Necesitamos acceso a sus recursos… y quizá encontrar la forma de salvar a esos viejos.

La muchacha abrió lentamente los ojos y asintió sin decir mucho.Después, Tianmo giró hacia Bingyan. —Y tú vas a escoltar a Yuexi.

—¡¿Qué?! —Bingyan casi se cae de la cama—. ¡Pero hermano, esa chica está medio muerta! ¿Cómo se supone que va a salir ahora?

Tianmo lo miró como si estuviera viendo a un idiota incurable. —Oe, genio… cuando se recupere, la secta la enviará a buscar a un maestro alquimista para tratar la desviación de los ancianos. Y en el camino la van a emboscar igual que intentaron hacerlo con su hermano.

Bingyan quedó atónito.—Pero… ¿no tienen una imagen mía como alguien inferior a la señorita?Tianmo asintió.—Sí. Precisamente por eso eres perfecto. Nadie sospechará de ti. Luego suspiró y añadió:

—Además, tanto el padre como los ancianos ya están llenos de problemas. Si estuvieran en buenas condiciones, ellos mismos irían a recoger las medicinas. El hecho de que necesiten enviar discípulos ya dice demasiado.

Bingyan permaneció callado un momento.Finalmente, soltó un largo suspiro y volvió a dejarse caer sobre una de las seis camas.—Qué fastidio…Pero justo cuando cerró los ojos, Tianmo sonrió levemente y dijo:

—Ah, y trata de no coquetear con Yuexi durante la misión.Bingyan abrió los ojos de golpe.—¡Hermano, yo no soy ese tipo de persona!

Shuanger soltó una carcajada.Incluso Qingram, que rara vez hablaba, giró la cabeza para ocultar una pequeña sonrisa.Solo Tianmo negó lentamente con la cabeza.

Porque en el fondo, sentía que el verdadero problema de la secta… todavía ni siquiera había comenzado.

Pasaron varios días y, contra todo pronóstico, Yuexin no solo se recuperó por completo, sino que incluso avanzó una capa en su cultivo.

Aquello dejó atónitos tanto a los ancianos como al propio Huan Tianxie.

Después de todo, las heridas provocadas por la Garra de Sangre no eran simples lesiones externas. Incluso recuperarse ya era extraño. ¿Avanzar una capa después de quedar medio muerta? Eso rozaba lo absurdo.

Varios ancianos comenzaron a sospechar que la joven había obtenido alguna iluminación durante la batalla.

Solo Tianmo, desde lejos, sonrió ligeramente sin decir nada.

Tal como él había predicho, pocos días después Huan Tianxie llamó a Yuexin para encomendarle una misión: ir a buscar a un maestro alquimista que pudiera tratar las extrañas condiciones de los ancianos.

Y, aprovechando la presencia de los nuevos discípulos, también mandó llamar a Bingyan para acompañarla.

Cuando Yuexin escuchó eso, frunció el ceño de inmediato.

—Padre, no necesito que este tipo me acompañe.Su tono estaba lleno de rechazo.Sin embargo, Huan Tianxie respondió con firmeza:—No es una petición.

Yuexin apretó los dientes, claramente molesta.En cambio, Bingyan ahuecó las manos respetuosamente. —Este discípulo obedecerá las órdenes del líder.

Aquella actitud obediente hizo que Yuexin lo mirara con una expresión aún más desagradable, como si quisiera preguntarle cómo podía actuar tan servil después de todo lo ocurrido.

Poco después, ambos abandonaron la secta en un carruaje, atravesando lentamente la enorme barrera de niebla que rodeaba el palacio flotante.




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