El regreso del mayordomo del Mundo

Piensa mejor...

Mientras el carruaje avanzaba montaña abajo, el ambiente dentro era tan incómodo que incluso el cochero parecía querer escapar.

Yuexin miraba por la ventana sin siquiera dignarse a hablar.

Bingyan, por su parte, estaba sentado frente a ella con una sonrisa torpe… aunque en realidad estaba pensando en comida.

Mientras tanto, dentro de la secta, Qingram finalmente comenzó a moverse.La joven llegó ante Huan Tianxie e hizo una elegante reverencia.

—Líder de secta, escuché del tercer joven maestro que los ancianos están sufriendo complicaciones en sus cultivos. Deseo ofrecer mi ayuda.

Huan Tianxie la observó sorprendido antes de soltar una pequeña risa. —Niña, incluso los mejores alquimistas de la región han fracasado. ¿Tú quieres ayudar?

Qingram mantuvo la calma.—Solo deseo intentarlo.El líder la miró fijamente unos segundos y finalmente agitó la mano. —Muy bien. Sígueme.

Poco después llegaron al Salón de Alquimia.

El lugar estaba lleno de enormes calderos de cobre, humo medicinal y discípulos corriendo de un lado a otro. Sin embargo, cuando los alquimistas escucharon las palabras de Huan Tianxie, todos comenzaron a reír.

Uno de ellos incluso casi derrama las hierbas que tenía en las manos.

—Señorita —dijo un anciano entre carcajadas—, ni siquiera las píldoras de décimo grado pudieron ayudar a los ancianos. ¿Cómo exactamente piensa usted lograrlo?

Qingram respondió tranquilamente:

—Si me proporcionan las raíces espirituales y suplementos necesarios… puedo mejorar la condición de uno de ellos. El salón entero quedó en silencio por un instante.

Luego las risas volvieron aún más fuertes.Claramente nadie le creía.Sin embargo, Qingram simplemente los observó con indiferencia antes de decir:

—Veo que todos son bastante reacios a aceptar mi propuesta.Sus ojos recorrieron lentamente el salón.

—Pero díganme… ¿no deberíamos hacer todo lo posible para salvar a los ancianos enfermos? ¿O acaso son ustedes quienes no desean ayudarlos?

Las expresiones de todos cambiaron al instante.Aquellas palabras eran prácticamente una bofetada pública. Un anciano explotó de ira y se abalanzó hacia ella.

—¡Mocosa insolente! ¿Cómo te atreves a insinuar que nosotros deseamos el mal de la secta?

Pero antes de que pudiera acercarse, una presión aterradora descendió sobre el salón.

Huan Tianxie había intervenido.—Suficiente.El anciano se congeló inmediatamente. El líder de secta miró a Qingram en silencio y luego habló lentamente:

—Démosle una oportunidad.Todos quedaron sorprendidos.

—Si fracasa… podrán desquitarse con ella por su insolencia.

Qingram simplemente asintió, como si aquella amenaza no tuviera importancia.Luego caminó tranquilamente hacia uno de los enormes calderos.

Pero justo cuando tomó las primeras hierbas espirituales, las pupilas de uno de los viejos alquimistas se contrajeron violentamente.

Porque la forma en que la joven acomodaba las raíces…No era algo que un discípulo común pudiera conocer.Era una técnica perdida.

Una técnica que pertenecía a un antiguo linaje de alquimistas desaparecido hacía miles de años.

Entonces, ante la mirada confundida de todos, Qingram levantó lentamente la mano y lanzó varias piedras espirituales hacia distintas esquinas del salón.Las piedras quedaron suspendidas en el aire formando un círculo perfecto.

La energía espiritual del lugar comenzó a vibrar violentamente. Qingram cerró los ojos y murmuró con calma:

—Formación del Dragón Celestial.El suelo tembló.

En el instante siguiente, un enorme dragón dorado emergió desde la formación espiritual, girando alrededor del caldero con un rugido profundo que hizo estremecer hasta las paredes del salón.

Todos quedaron horrorizados. Un anciano retrocedió varios pasos y gritó incrédulo:

—¡¿Cómo es posible?! Otro abrió los ojos de par en par.

—¡Esa formación…! ¡Se dice que apareció durante el antiguo Concurso de las Píldoras entre la Zona Occidente y la desaparecida Zona Central!

—¡Pero ese arte se perdió hace cientos de años!Las voces comenzaron a mezclarse caóticamente.

—¿Cómo una simple muchacha puede conocerla?—¡Esto es imposible!—¡Ni siquiera los grandes maestros actuales dominan esa técnica!

Sin embargo, Qingram ni siquiera volteó a mirarlos.Su voz seguía siendo tranquila.—No es una técnica perdida.Todos quedaron en silencio.




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