4.7: LA MENTORA REVELADA
Fue el sábado cuando la vio.
Masariego estaba comprando comida en un mercado (un acto que normalmente hacía de manera rápida y eficiente, pero que ahora hacía lentamente, mirando a la gente, buscando grietas). Cuando una mujer se detuvo a su lado.
Era su antigua mentora. Había trabajado con ella hace años. Cuando ambos eran auditores completamente compactados. Luego había desaparecido del Ministerio. Se decía que se había jubilado. Se decía que se había mudado a otra región.
Pero aquí estaba.
Y sus ojos—sus ojos brillaban.
No como ojos normales brillan. Brillaban como si tuvieran luz interna. Como si estuvieran viendo cosas que el resto del mundo no veía.
"Masariego," dijo. Su nombre sonaba diferente cuando ella lo decía. Sonaba como una palabra de poder. Como un nombre de verdad.
"¿Tú?" preguntó Masariego. "¿También...?"
"Hace diez años," dijo ella. "Toqué el Grano hace diez años. He estado esperando que tú lo tocaras."
"¿Me esperabas?"
"Sé lo que sucedería. No sabía cuándo. Pero sabía que sucedería. El Grano sabe quiénes pueden recibirlo. Sabe quiénes están listos. El Grano es inteligencia viva."
Compraron comida juntas. Caminaron juntas. Y mientras caminaban, su antigua mentora le enseñó cosas.
Le enseñó que hay redes. Redes de personas que han sentido el Grano. Redes que se extienden a través de la ciudad. Redes que están comunicándose en silencio. Que están coordinándose sin coordinarse. Que están comportándose de maneras que parecen coincidencia pero que son inteligencia celestial operando a través de acciones humanas.
Le enseñó que hay lugares. Lugares donde el aire es más claro. Donde la levadura está fermentando más abiertamente. Donde uno puede respirar sin ser compactado completamente.
Le enseñó que el Ministerio sabe. O al menos sospecha. Y que permite que continúe porque aún no ha alcanzado el punto crítico. Porque la proporción aún es demasiado pequeña.
"¿Qué pasará," preguntó Masariego, "cuando la proporción sea lo suficientemente grande? ¿Cuando haya demasiada levadura?"
Su mentora sonrió.
"Entonces la masa se levantará. Y el horno se abrirá. Y lo que comienza como fermentación invisible se volverá visible. Y el pan estará listo."
Antes de separarse, ella le apretó la mano.
"Tienen un archivo sobre ti, Masariego. Comenzaron a vigilarte hace tres días."
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Editado: 10.01.2026