El reino de Dios

4.8

4.8: LA TRAICIÓN DOCUMENTADA

Después del encuentro con su mentora, Masariego volvió al Ministerio.

Pero ahora estaba dividido.

Una parte de él era el auditor. La parte que había sido entrenada para identificar anomalías. La parte que sabía cómo perseguir a los porosos. La parte que, hace una semana, habría reportado a la familia que enseñaba a sus hijos a cantar.

Pero otra parte de él—una parte que crecía cada día—era el poroso. Era la levadura. Era la grieta que se estaba volviendo más ancha.

Abrió un archivo.

Caso 5,334. Una mujer que había estado distribuyendo literatura no autorizada. Parecía ser sobre el Reino. Parecía ser sobre fermentación. Parecía ser exactamente el tipo de cosa que el Ministerio necesitaba conocer.

Levantó el teléfono para reportar.

Pero mientras levantaba el teléfono, pudo escuchar—realmente escuchar, no con sus oídos pero con algo más profundo—la voz de Encarnación.

"El trabajo que has estado haciendo es trabajo de compactación. Miraste a través de mi alma y ayudaste a otros a mirar a través de la tuya. Pero eso era cuando creías que la compactación era salvación."

Su dedo tembló sobre el botón.

Tienen un archivo sobre ti.

Comenzaron a vigilarte hace tres días.

Colgó el teléfono.

Borró el archivo.

Lo que significaba que ahora había traicionado activamente al Ministerio. Lo que significaba que si era descubierto, sería ejecutado. Lo que significaba que había cruzado una línea de la que no podría volver.

Las grietas se estaban volviendo fracturas.

Y justo entonces, la luz de su oficina parpadeó. Una vez. Como un guiño.




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