4.9: LA MANO INVISIBLE INTERVIENE
Lo que Masariego no sabía era que Azriel estaba coordinando todo.
No visiblemente. No de manera que pudiera ser documentada.
Pero estaba coordinando.
Cuando Masariego casi fue atrapado en una situación donde habría tenido que elegir entre reportar un acto de levadura o quedar expuesto, Azriel había arreglado que ocurriera un corte de energía. Había hecho que la cámara de seguridad fallara exactamente en el momento crítico.
Cuando el supervisor de Masariego estaba a punto de revisar sus archivos, Azriel había hecho que algo más urgente sucediera. Una crisis en otro sector que requería atención inmediata.
Cuando Masariego fue seguido por un investigador del Ministerio, Azriel había hecho que el investigador recibiera un mensaje que lo llevó en otra dirección.
Pequeñas cosas. Coincidencias. Fallos técnicos. Distracciones.
Pero todas coordinadas.
Porque el trabajo del Metrónomo no era permitir milagros visibles. Era permitir que la levadura hiciera su trabajo sin que la máquina de compactación la destruyera prematuramente.
Era mantener la proporción exacta.
Era la mano invisible, manteniendo el equilibrio.
Y esa noche, mientras Masariego dormía, soñó con pan horneándose. Y en su sueño, una voz le dijo:
"Mañana. Toma la decisión mañana."
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Editado: 10.01.2026