El reino de Dios

4.11

4.11: LA DECISIÓN EN EL PRECIPICIO

Masariego se sentó en el borde de la ventana. No estaba considerando saltar. Estaba considerando algo más radical.

Consideraba que mañana no volvería al Ministerio.

Consideraba que ya había sufrido lo suficiente por estar en la jaula. Que era momento de permitir que las grietas se convirtieran en ruptura.

Consideraba que había una mujer en los Suburbios Densos que estaba haciendo pan. Que había otros como él que estaban aprendiendo la frecuencia. Que había un Reino que estaba siendo fermentado invisiblemente en la masa de la ciudad.

Y consideraba que él quería ser parte de eso.

No porque fuera seguro. Porque ya había demostrado que no lo era.

Sino porque era la única cosa que se sentía real.

Abajo, los dos hombres entraban al edificio.

Podía oír el ascensor subiendo.

En la oscuridad de su apartamento, Masariego tomó una decisión.

Tomó el libro prohibido. Tomó el abrigo. Dejó todo lo demás.

Mañana sería diferente.

Mañana las grietas se convertirían en ruptura.

Mañana, él se volvería invisible de manera diferente.

Se volvería invisible siendo completamente honesto sobre lo que era.

El ascensor se detuvo en su piso.

Masariego abrió la puerta de emergencia de la cocina que daba a la escalera de servicio.

Justo cuando la puerta de su apartamento se abría desde el pasillo, él desapareció escaleras abajo, hacia la noche, hacia los Suburbios Densos, hacia Encarnación.

Hacia la levadura.

FIN DEL CAPÍTULO 4




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