3.6: LA COMPRENSIÓN QUE VIENE POR LOS HUESOS
Comprendió.
No fue una comprensión que llegara a través del pensamiento racional. Fue comprensión que llegó a través de los huesos. A través de la sangre. A través de cada célula de su ser.
Comprendió que todo lo que le habían enseñado que era sólido era ilusión.
Comprendió que la ciudad de piedra era mentira. Era una construcción de significado, no de materia. Era una narrativa que todos habían aceptado, y que una vez que aceptabas, se volvía tan real como para atrapar tu libertad.
Comprendió que el Ministerio no era malvado. Era simplemente la compactación institucionalizada. Era el sistema de significado que surgía cuando un grupo de personas decidía que la seguridad era más importante que el aire.
Comprendió que él—Masariego—no había sido víctima. Había sido participante. Había ayudado a compactar. Había perseguido a los porosos. Había sido instrumento de la asfixia.
Y comprendió que podía dejar de serlo.
Supo que era verdadero.
No supo cómo sabía. Simplemente sabía, con certeza que transcendía la duda.
El Reino de Dios no era una promesa lejana. No era mitología. No era metáfora.
Era operativo. Ahora. En este momento. En esta ciudad de piedra.
Estaba siendo fermentado invisiblemente en millones de corazones. Estaba creciendo pacientemente en los espacios donde la compactación no podía verlo. Estaba transformando la masa desde adentro hacia afuera.
Y ahora que Masariego lo sabía, no podía dejar de saber.
Ahora que lo había tocado, no podía dejar de estar tocado.
Algo se desprendió del Grano y se adhirió a su mano.
Era pequeño. Caliente. Latiente.
#840 en Thriller
#249 en Paranormal
#85 en Mística
#realismometafísico, #distopíaespiritual, #thrillerteológicoángeles
Editado: 10.01.2026