2.7: LA VISIÓN DE LO QUE PODRÍA SER
Azriel se permitió una visión especulativa. No era el futuro confirmado—el futuro nunca era confirmado, porque siempre existía la libertad—pero era una de las trayectorias altamente probables.
Vio a Masariego en un año. Sentado en un lugar que aún no existía, aprendiendo cosas que aún no sabía, de una mujer que aún no lo había conocido. La marca en su palma brillaría suavemente en la oscuridad.
Vio a Masariego en cinco años. Enseñando a otros sobre la Proporción. Introduciendo porosidad donde había compactación. Borrando archivos del Ministerio mientras nadie miraba.
Vio a Masariego en treinta años. Siendo refinado en fuego. Siendo presionado por fuerzas que no comprenderían su resistencia. Siendo probado de maneras que ningún ser debería ser probado. Y brillando. Brillando tanto que sería visible incluso para los ciegos.
Pero también lo vio después de eso.
Lo vio transparente. Lo vio convertido en levadura pura. Lo vio desapareciendo en lo que siempre había intentado defender.
Y lo vio, en la culminación, sirviendo pan en un Banquete que no tendría fin.
Estas eran solo probabilidades. Pero eran probabilidades tan altas que para todos los propósitos prácticos, eran casi certeza.
Casi, pensó Azriel. Pero "casi" es el espacio donde vive la libertad.
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Editado: 10.01.2026