El reino de Dios

1.7

1.7: LA NOCHE DE LA PRIMERA PREGUNTA

A las 23:00, después de una cena que se enfrió en su plato porque no pudo comerla, Masariego se acostó.

Normalmente dormía exactamente ocho horas. Entraba en un estado profundo de inconsciencia a los tres minutos de cerrar los ojos.

Esa noche, permaneció despierto.

Estaba oscuro en su apartamento. Tan oscuro que no podía ver su propia mano frente a su cara. Pero podía sentir que estaba rodeado por paredes de piedra. Paredes que eran parte de un edificio que era parte de una ciudad que era parte de un sistema que era tan completo, tan perfecto, tan diseñado que no dejaba espacio para que nada escapara.

Excepto.

Excepto ese vacío en su pecho.

Masariego respiró profundamente. Su arquitectura interior estaba diseñada para no hacer eso. La respiración profunda era ineficiente. Agitaba cosas. Creaba necesidades que no podían ser satisfechas ordenadamente.

Pero respiró de todas formas.

Y mientras respiraba, pensó en el pan. El pan que la mujer estaba repartiendo. El pan que no tenía la uniformidad requerida. El pan que parecía hecho con algo que no era simplemente harina y agua.

Parecía hecho con aire.

¿Por qué no la reporté?

La pregunta apareció en su mente como un intruso.

No era una pregunta que se hacía a sí mismo. Era una pregunta que se hacía *a* sí mismo, como si hubiera dos personas dentro de su cabeza.

Porque...

No tenía respuesta.

Afuera, en el pasillo, alguien caminó. Los pasos se detuvieron frente a su puerta.

Un segundo. Dos.

Luego continuaron.

Masariego contuvo la respiración.

No sabía por qué.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.