5.6: EL TRIÁNGULO DE CONTROL
Masariego entró a su oficina en el Ministerio.
Y por primera vez, vio el edificio de lo que realmente era.
No era edificio. Era mecanismo.
El Ministerio no existía para proporcionar orden. Existía para proporcionar compactación. Existía para convertir los tres agentes del Desfermento en política oficial. Existía para hacer que el miedo, la deuda y el ruido fueran estructurados. Legitimados. Institucionales.
Cada departamento servía una función:
La División de Seguridad propagaba el miedo. Vigilaba. Reportaba. Prosecutaba. Cada caso que pasaba a través de la División de Seguridad era un recordatorio para la población de que estaban siendo observados.
La División de Recursos controlaba la deuda. Asignaba trabajo. Determinaba salarios. Controlaba quién tenía acceso a qué recursos. Mantenía el bucle cerrado de endeudamiento.
La División de Narrativa controlaba el ruido. Producía mensajes. Diseminaba propaganda. Controlaba qué información era permitida. Reescribía la historia para que pareciera que la compactación siempre había sido así. Que siempre había sido necesaria.
Y luego estaba el nivel más alto. El nivel que Masariego rara vez veía. El nivel donde ocurría la verdadera coordinación.
El Piso 100.
Donde, según los rumores, nadie trabajaba.
Donde las decisiones se tomaban solas.
Donde el sistema se gobernaba a sí mismo.
#840 en Thriller
#249 en Paranormal
#85 en Mística
#realismometafísico, #distopíaespiritual, #thrillerteológicoángeles
Editado: 10.01.2026