Hierro y sangre
No dije una sola palabra durante toda la mañana.
Ni en el desayuno.
Ni caminando por los interminables pasillos de piedra negra de Eryndor.
Ni siquiera cuando Rowan intentó hacer aparecer una ilusión de Aiden cayéndose de una torre “accidentalmente”.
Nada.
Porque todavía podía sentirlo.
El sueño.
El fuego.
La oscuridad moviéndose dentro de mí.
Y la mirada de Nyra después de despertarme.
Como si hubiera visto algo que jamás debió existir.
—Esto ya se volvió perturbador —murmuró Rowan mientras caminábamos hacia el sector de entrenamiento—. Empiezo a extrañar tus comentarios agresivos.
No respondí.
—Definitivamente perturbador —añadió Sera desde mi lado.
—Déjala respirar —dijo Nyra con frialdad.
Eso hizo que Rowan y Sera intercambiaran una mirada rápida.
Porque Nyra no defendía personas.No normalmente.
Rowan arqueó apenas una ceja.
—Ahora tengo curiosidad.
Nyra lo ignoró completamente.
Yo seguí caminando en silencio.
El entrenamiento de combate se realizaba en uno de los sectores más brutales de Eryndor.
Una arena circular gigantesca construida de piedra oscura y rodeada por balcones elevados donde los comandantes observaban cada combate.
El lugar olía a metal.
A sudor.
A sangre vieja.
Había armas alineadas contra una pared completa:
espadas,hachas,lanzas,dagas,cadenas.
Y estudiantes peleando en distintos cuadrantes marcados sobre el suelo de piedra.
Entonces lo vi.
Kael estaba de pie en uno de los balcones superiores junto a otros comandantes.
Oscuro.
Imponente.
Intimidante incluso desde lejos.
Su uniforme negro ajustado marcaba cada movimiento de su cuerpo mientras mantenía los brazos cruzados observando la arena con expresión completamente fría.
A su lado estaba el comandante de combate.
Y dioses…
ese hombre daba miedo de verdad.
Era enorme.
Mucho más alto que cualquier persona en la arena.
Hombros gigantescos.
Brazos llenos de cicatrices.
La mandíbula cuadrada cubierta por una barba corta oscura.
Parecía capaz de romperle el cuello a alguien con una sola mano.
Tenía el rostro permanentemente endurecido, como si jamás hubiera sonreído en toda su vida.
—Comandante Draeven —murmuró Rowan apenas—. El hombre que probablemente desayuna violencia.
El comentario normalmente me habría hecho reír.
Pero no hoy.
El comandante observó la arena unos segundos antes de hablar con una voz grave que atravesó todo el lugar.
—Hoy aprenderán algo importante.
Silencio inmediato.
—En una pelea real, el poder no siempre los salvará.
El miedo tampoco.
Y dudar…los matará.
Sus ojos recorrieron lentamente a todos los presentes.
—Aquí aprenden a sobrevivir.
El ambiente entero se tensó.
Draeven señaló las armas alineadas contra la pared.
—Elijan.
Los estudiantes comenzaron a avanzar.
Espadas.Lanzas.Arcos.
Yo observé las armas unos segundos antes de tomar dos Sai.
Ligeras.Rápidas.Precisas.
Algo dentro de mí se sentía más cómodo así.
Sentí la mirada de Kael sobre mí desde el balcón.
Maldita sea.
—Primer combate —anunció Draeven—.
Lyra Vaelith.
El silencio cayó inmediatamente.
Claro.
Perfecto.
Varias personas retrocedieron apenas automáticamente.
Como si todavía esperaran que incendiara el lugar otra vez.
Sentí el pecho tensarse.
Draeven observó alrededor del cuadrante.
—¿Quién entra?
Nadie se movió.Ni una sola persona.
El murmullo comenzó a extenderse lentamente entre los estudiantes.
—¿Hablan en serio? —espetó Nyra de inmediato con frialdad—. Qué patéticos.
Algunos desviaron la mirada.
Pero nadie avanzó.
Hasta que una voz habló detrás de mí.
—Bueno… esto es ofensivo para ella y extremadamente entretenido para mí.
Aiden.
Por supuesto.
Avanzó hacia el cuadrante con absoluta tranquilidad mientras giraba una daga entre sus dedos.
Solo una.
Arrogante.
Levantó la vista hacia mí y sonrió apenas de lado.
—Intenta no matarme, princesa del incendio.
—No prometo nada —murmuré finalmente.
Rowan soltó un dramático suspiro desde atrás.
—Volvió a hablar. Qué momento tan emotivo.
Aiden tomó posición frente a mí mientras varias personas comenzaban a reunirse alrededor del cuadrante.
Interesados.
Expectantes.
Peligrosamente atentos.
Draeven levantó una mano.
—Sin magia.Solo combate físico.Primer oponente desarmado pierde.
Aiden giró apenas la daga entre sus dedos.
—¿Lista?
No.
—Sí.
La señal cayó.
Y Aiden atacó primero.
Rápido.
Mucho más rápido de lo que esperaba.
Tuve que moverme inmediatamente para bloquear el primer golpe con una de mis sai antes de girar sobre mí misma intentando alcanzarlo en el costado.
Él retrocedió esquivándolo apenas.
Sonrió.
—Bien.
Volvió a lanzarse.
Metal chocó violentamente.
Otra vez. Y otra.
Era demasiado bueno.
Sus movimientos parecían naturales.
Fluidos.Precisos.
Yo lograba seguirle el ritmo apenas.
Intenté atacar bajo.
Aiden bloqueó mi arma con facilidad antes de atraparme de la muñeca y empujarme hacia atrás.
Casi pierdo el equilibrio.
Escuché algunas voces alrededor.
—Mierda…
—Es rápido.
—Ella también.
Respira.
Volví a atacar.
Esta vez logré rozarle apenas el brazo con el filo se mi arma.
Una línea roja apareció sobre su piel.
Aiden bajó la vista hacia la herida.
Y sonrió de verdad.
—Eso estuvo sexy.
—Cállate.
Ataqué nuevamente.
Más rápido.
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Editado: 28.06.2026