El Reino Olvidado

Capitulo 10

Para el 24 de Diciembre siempre estaba la traición de vestir la mejor ropa, o la más nueva, y ella sabiendo que los vestidos que le mando su abuela con cariño no los usaría, consiguió a quien vendérselos y le pagaron un buen precio por ellos, con ese dinero le pago el mes adelantado a la dueña de la residencia y pudo comprarse un teléfono sencillo que necesitaría cuando empezara el segundo año de medicina, también pudo comprar una nevera pequeña que metió en la habitación, para poder guardar su propia comida y así no tener que salir en plena noche por sed o por hambre.

La pintura del techo que ya había terminado recibió un elogio por la dueña, al principio pensó que se molestaría y la correría de allí pero le dijo que una obra de arte debía tratarse como tal y le dio el trabajo de pintarle un paisaje a su propia casa prometiendo pagarle a lo que ella se negó, fue tanto la insistencia que termino aceptando por un bajo precio por pena con la dueña.

Algunos días trabajaba de niñera y otros días no, era temporada de vacaciones y los padres del pequeño tenían más días libres, cada que la necesitaban la mensajeaban y ella acudía, era feliz siempre que el niño le sonreía, salía poco por lo tanto no tenía amigos que visitar, tenía pensado quedarse en su habitación el 31 de Diciembre pero los padres del bebe que cuidaba la invitaron a cenar y disfrutar con ellos esa noche especial y contenta de no estar sola por una vez en esas fechas acepto, y la sorpresa se la llevaron ellos cuando ella llego y le dio regalos a ellos. También recibió regalos de su parte, la madre del niño le regalo un bonito vestido de seda de color salmón que se ajustaba a su cuerpo – antes le había comentado a ella que ropa así le quedaría de maravilla, a lo que ella se lo pensaba de ver en cuando – El señor de la casa le regalo un bolso azul claro con dibujitos de conos de helado – el sabia un poco más sus gustos de niña – y el tercer regalo fue comprado por los dos pero hicieron que él bebe se lo diera, un cuaderno de páginas blancas forrado de cuero con candado incluido, un diario.

Los abrazo emocionada y siguieron con la fiesta, Leo – el padre del niño – le enseño algunos pasos de merengue y vals, luego Libia se les unió y le trato de enseñar tango – pasos que aprendió en una academia de danza donde estuvo de adolescente – y con él bebe solo lo alzaba y lo balanceaba de un lado a otro sacándole risas contagiosas. A la hora de la cena dieron gracias por la exquisita comida y empezaron a comer, agarrando un poco de cada plato para no dejar nada sin probar. Estuvo festejando con la familia hasta que amaneció y se olvidó por esa noche de las pesadillas que la perseguían cada vez que serraba sus ojos.

Los primeros de enero las inscripciones abrieron y tuvo que hablar con los padres del niño ya que no podría seguir cuidando del bebe, ocupo casi todo su tiempo arreglando las cosas para el nuevo año de clases y cuando no estaba haciendo eso, pintaba en la pared el paisaje que la señora Carmen le pidió, para cuando Amanda empezó las clases ya todo el muro estaba perfectamente pintado, le dijo que con eso pagaba medio año de la renta y para ella estuvo de maravilla.

Cumplió 17 años el 17 de enero y al ser día de clases se tomó el día para descansar, llevaba semanas sin dormir bien y tenía el rostro demacrado y ojeras marcadas, así que durmió tanto como pudo dejando de lado lo que debía estudiar, al fin y al cabo demostró ser muy inteligente y al ser la carrera de su preferencia las cosas se les grababa más rápido, las cosas que le interesaban las investigaba de pronto y paso a ser la que más sabia sobre el tema pero nunca le gusto presumir o impresionar, al ser una persona solitaria era casi ignorada, pasaba por un grupo de personas sin que la notaran siquiera, no sabía lidiar con la multitud.

Despertó después del mediodía un poco descansada y con mucha hambre, comió y salió al centro a comprarse su propio regalo, zapatos para usarlo de diario, le llevo toda la tarde al regresar a pie, para despejar un poco su mente, llego agotaba y se durmió apenas toco la cama.

Corría sin parar por una carretera de tierra, era de noche y estaba cien por ciento segura que algo venía detrás de mí, algo que se sentía mal, corrompido y que no debería permanecer más tiempo en el mundo, corría y miraba atrás tratando de ver que era esa creatura, pero solo lograba distinguir un humo negro arremolinándose, como volando y varios puntos rojos, iban en par y parecían ser los ojos de aquella cosa.

Me distraje tratando de ver y no miraba por donde corría tropecé con una piedra y caí dando vueltas, raspando buena parte descubierta de mis piernas y brazos, caí en cuenta que cargaba un vestido – que carajos hacia yo con vestido y descalza – pensé al ver la planta de mis pies sangrando.

Las criaturas me rodearon, tomando distancia de un metro, me sentí sofocada y muy asustada, no sabía qué hacer y mientras que yo pensaba ellas se abalanzaron hacia mí, grite con fuerzas serrando mis ojos y apretando mis puños, escuche un horrible sonido a mi alrededor, luego todo se quedó en silencio, a los segundos abrí los ojos, las creaturas ya no estaban pero a la distancia podía ver a lo lejos a un hombre corriendo hacia mí, impactada por todo lo que estaba pasando, solo temblaba sentada en el suelo con un llanto silencioso mientras derramaba espesas lágrimas, podía ver que él chico seguía corriendo para alcanzarme, sentí una presencia detrás de mí y luego un terrible dolor de cabeza, sentía como mi fuerza se desvanecía poco a poco, vi como el chico sacaba una espada de la funda y ataca por encima de mi cabeza, sentí que aquello que me tenía atrapada me soltaba y caía de espalda cuando el chico se agacho y me sostuvo, lo veía mover sus labios pero no lograba escuchar lo que quería decirme con tanta urgencia, de pronto todo se puso negro y caí al vacío.

Despertó dando patadas al colchón con lágrimas en su rostro y las sabanas, algo la hizo sentir furiosa, un sentimiento como a odio la desconcertó y grito tapándose con la almohada para no despertar a las personas de las demás habitaciones. No durmió más por miedo pero se sentía diferente, como fuera de lugar, al no encontrar que hacer pensó en estudiar un poco, estaba levantándose de la cama cuando de entre las sabanas se cayó el libro, estaba segura que lo había dejado en la mesa antes de acostarse aquella noche, al no encontrar lógica ni solución ignoro el suceso sin más.




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