El Reino Olvidado

Capitulo 11

Adán

Tenía días preocupado, semanas mejor dicho, desde que había llegado al pueblo no había recibido ninguna noticia del castillo, y se sentía algo ansioso, preocupado y asustado, había terminado un año y empezado otro y todavía no sabía nada sobre su siguiente misión, pensó en lo que le había dicho el rey “Te mandare a llamar tan pronto como sepa algo más” pero eso todavía no había pasado, ayudo a su abuela tanto como pudo, le planto vegetales en la parte trasera de la casa y se perdía en el bosque buscando aquellos hongos que tanto le gustaban a su abuela en las sopas. También había ayudado a la chica que antes ayudo mucho a su abuela, por agradecimiento, le había dejado claro a ella que no la veía para algo más allá que una simple amistad, a lo que ella le respondía que le diera la oportunidad, pero al conocer a su padre eso no era posible, algo en ese hombre le decía que estaba mal, pero al no encontrar nada sospechoso en el siguió con lo demás, tratando de ignorar ese sentimiento, y la chica teniéndolo en la casa no pidió más ayuda, mejor para él, debía ocuparse de sus asuntos.

Había empezado a soñar con un chica, que la salvaba de los demonios Kapnós y la sostenía en sus brazos desmayada, se repetía todas las semanas y acabo pensando que eso no era nada normal, algo estaba pasando, algo de lo que no sabía pero presentía un peligro cercano, empezó desconfiando de todos y su abuela creyó que era por pasar mucho tiempo valiéndoselas solo, el mismo quería creerlo, pero aunque intentara con muchas fuerzas, desconfiaba de todo aquel que se acercaba a él y a su abuela. Pasaba noches en vela después de despertar sudando creyendo estar rodeado de ellos, que venían por él, entonces se subía al techo y contemplaba las estrellas y el amanecer, después bajaba y salía al bosque, donde nadie lo encontraría.

Volvía temprano después del desayuno y se excusaba con su abuela diciendo que buscaba hongos para que hiciera sopa, sacaba de sus bolsillos algunas plantas diciendo que no consiguió lo que buscaba y que seguiría buscando, después del almuerzo cuidaba de lo que ya tenía plantado. Para que le pasara el tiempo rápido se iba a trabajar con el herrero o con el carpintero, para mantener su cabeza ocupada. Una tarde fue a comprarle hilos a su abuela para que cosiera y tuviera con que entretenerse para que lo dejara tranquilo con el tema de lo que le pasaba o lo de la chica, le repetía una y otra vez que ya estaba en la edad de formar una familia, que si seguía dejando que pasara el tiempo para cuando quisiera no encontraría ninguna chica disponible.

Con sus 23 años estaba fuera de sus planes casarse y tener hijos, todavía se sentía muy joven para eso, y no podía si después los dejaría solos por alguna misión, y después sufrieran como sufrió su madre, talvez cuando ya tuviera todo resuelto pensaría en otra cosa que no fuera el bienestar y la comodidad de su abuela, las cosas eran más importantes de lo que la pobre anciana sabia y así debía estar. Mientras los sueños lo perseguían a donde sea que fuera, ya casi las fuerzas no le daban para más.

Una mañana muy cansado decidió arreglar otras cosas que tenía pendiente dentro, su abuela necesita una nueva mesa y lugares donde guardas la comida y se puso manos a la obra, limpio y despejo todo el lugar y lo que no servía lo acumulo en una montaña fuera, salió al bosque y talo algunos árboles que se los llevó al carpintero y juntos la hicieron, a los tres días llego a la casa llamando a su abuela con entusiasmo mostrándole la nueva mesa, más estable y sin madera podrida.

- Mira abuela, te hice una nueva mesa para que puedas poner la comida aquí mientras cocinas.

- Qué bueno hijo, me alegro.

- Y pronto tendrás otras cosas más, dime ¿Qué más necesitas?

- Ahora que lo pienso necesito un baúl.

- Entonces eso tendrás, te lo aseguro.

Después de casi un mes de felicidad llego la visita que tanto esperaba, estaba con el herrero forjando unas armaduras cuando un pequeño llego preguntando por él, que su abuela le llamaba y preocupado fue a la casa, cuando estaba llegando vio dos caballos fuera y la puerta abierta, entrando los vio en la parte trasera y camino hacia el lugar. Dos personas vestidas como gente del pueblo pero con capucha cubriéndoles el rostro, protegiéndose de ser vistos, cuando logro verles la cara noto que era un guardia y la mensajera del rey.

- ¿Qué ha pasado? – dijo sin aliento.

- ¿Señor Adán? – asintió – Le traigo un mensaje del rey, quiere que mañana lo más pronto posible vaya al castillo para hablar de un asunto – en ese momento llega su abuela con dos tazas con té.

- Un gusto conocerlos, tomen un poco de té.

- Muchas gracias señora – dijeron los dos aceptando la taza.

Después de terminarse el té se fueron y lo dejaron pensativo el resto del día que por más que su abuela le preguntaba no le decía nada comprometedor.

- Abuela, ya llego la hora, el deber llama y debo acudir. No es nada malo, tranquilízate. – ella llorosa le dijo.

- No es eso, es que te iras de nuevo por no sé cuánto tiempo.

- Te dejare en buenas manos, ya lo veras.

Dejaron de discutir y se fueron a dormir, su abuela triste y el decidido, esa noche no hubo nada que lo atormentara que sus propios pensamientos. Antes del amanecer ya estaba despierto arreglando todo para su encuentro con el rey, apenas los rayos del sol empezaron a pintar el cielo de diferentes colores, se montó en el caballo y se fue a todo galope.

Apenas llegar lo llevaron ante el rey, este lo recibió en la sala de música, para evitar sospechas de ser algo más serio de lo que era. El rey lo invito a sentarse cerca de donde él estaba, en un piano de cola, toco algunas notas mientras lo dejaban solo y cuando se serró la puerta paro de mover sus manos y la música paro también.

- Aquí me tiene, señor.

- Tengo malas noticias. Su magia despertó, hemos tardado días en comprobarlo pero supimos por fin cuando nos envió una carta diciendo que le habían pasado cosas raras últimamente, en la universidad, en la calle y en donde está viviendo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.