El relicario

Capitulo 5: ¿Dónde estás?

JACK

El llamado de Ariana me espantó, Mike era un verdadero estúpido, le había dicho que dejara de entrar por las noches a la casa de ella. La última vez que fui me salvé de milagro que no me viera, él era bastante obsesivo con cuidarla de cerca, porque Elio expresamente había dicho que la cuidaramos como si fuera nuestra vida.

—¿Que pasa Jacki?— me preguntó Margot agarrandome un brazo. 

—Nada amor, tengo que resolver unas cuestiones, quedate con Rayan, volveré pronto.— la tranquilicé dandole un beso en la frente. 

Me devolví hasta el hotel rápidamente, me refregaba la cara y rogaba  que a Mike no le haya pasado peores. Cuando entré Ariana desesperada le mojaba la cabeza y lloraba a mares.

—¿Qué demonios hiciste?— le pregunté sacandome el saco para tener una mejor movilidad.

—Juro que fue en defensa propia, ¡Estaba durmiendo aquí!— me dijo gritando, agarré su cabeza y la abracé. Extrañaba su olor, todo de ella, la necesitaba así todo el tiempo, pero Rayan es mi amigo y Margot... es diferente.

—Traeme unas vendas, necesito que te tranquilices y llames a la ambulancia ¿Esta bien?— le dije esperando su respuesta. Ella asintió. —Luego diles mi habitación y corta automaticamente.

—Esta bien ¿Por qué haces esto por mi?— me preguntó con los ojos rojos, se veía tan tierna.

—Porque te amo.— le dije, mis palabras se hicieron dueñas de mi cuerpo. —Solo cuídate, cierra la puerta,  no le abras a nadie Ariana.— le advertí.

Ella me observaba como me llevaba un casi inconsciente hombre a mi habitación, estaba espantada, si supiera la cantidad que me había llevado en todos estos años sin vida estaría en peores condiciones. Mike no pesaba tanto como yo esperaba, pero llevarlo así significaba un gran peligro, el golpe de Ariana le debe haber enseñado a no meterse con ella. 

Cuando llegamos al fin a mi habitación, lo tiré en el sofa esperando que Ariana haya seguido mis indicaciones, cuando volví del baño él estaba sentado tocandose la cabeza.

—Demonios Mike.— le dije sorprendido.

—Juro que es la última vez que voy a dormir ahí, sabe defenderse bien.— me respondió con una mueca.

—Eso te enseñará.

—Debes decirle a Rayan que vaya con ella.— me dijo preocupado.

—¿Por qué?

—En el balcón vi cerca de tres autos negros diferentes mirar de arriba abajo el hotel, en un lapso de diez minutos. Estuve observando y cuando miré por ultima vez fui por un vaso de agua y Ariana me golpeó. 

—¿Cuántas veces pasaron?— le pregunté llamando a Rayan que no me contestaba.

—Quince veces.— mi corazón dió un vuelco y tocaron la puerta. Era un enfermero asustado por mi reacción al abrir tan abruptamente, lo aparté y corrí hasta el próximo piso, sentí que Mike caminaba igual de apresurado detrás mío, cuando llegamos, su puerta estaba abierta, adentro no había nadie, todo estaba como lo había visto por última vez. Cuando bajé mi vista al suelo estaba el celular prendido de ella con mi número en la pantalla, mi corazón se detenía lentamente al pensar que se la habían llevado. Mike me señaló una mano marcada de  sangre en la puerta, buscamos en todo el hotel y no encontramos absolutamente nada.

—Mike, llama a  Elio, esto se nos escapó de las manos.— le dije agarrando el celular de Ariana, tenía en su fondo de pantalla una foto de los cuatro sonrientes. 

¿Dónde estás?, es lo unico que pensaba y hacerlo me destruía.

Mike hablaba con Elio serio mirando el balcón, no sé que haría sin ella, es mi vida, Ariana es mi vida desde pequeños. Una llamada de Rayan me desconcertó.

—¿Qué demonios te pasa Jack?—me preguntó Rayan, su tono de voz era pausado y muy borracho. 

—Rayan necesito que me escuches.— le dije firme.

—¿Qué quieres que te escuche? ¿Qué amaaaas a Ariana? ¿Eso es acaso lo que quieres decirme? Creí que eras mi amigo, aprovechas que no estemos juntos para tirarte con ella a escondidas. Te escuché en su habitación.— me respondió con desprecio.  No lo negué y me sentía más culpable. 

—¿Estuviste en el hotel? No entiendes la gravedad, el problema que acaba de suceder.

—¿Gravedad? dejate de decir tonterías. ¡Oh! espera... Ariana te puede decir lo mucho que los desprecio, hablé con ella hace un rato, verdaderamente es una cobarde.— me respondió y me cortó. 

Él era el unico que había visto a Ariana, estaba ebrio y  sacado de si, él es que podría llegar a tener todas las respuestas. Mike me miró desorbitado.

—La perdimos, Elio dice que recibió una llamada con una respiración agitada y golpes, pero desconoce cualquier información. Me dijo que fueramos a su casa ahora.— me dijo bajando su mirada al piso.

—Vamos, no la voy a perder Mike, he perdido a montones pero a ella no.—le dije saliendo de la habitación. En el piso de abajo intenté hablar con Lisandro pero la recepcionista me dijo que se había tomado la noche.

Mi pulso aceleraba, estaba pérdido, solo pensaba en la útima vez que me vió. Su rostro, cada facción de su cara, la extrañaba. Por primera vez una horrible imagen apareció en mi mente, encontrarla muerta y pasar una vida sin ella.

 




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