Kiara
Al llegar a casa, me encuentro con papá en la sala.
Ah, eh olvidado contar un poco de mi vida... fuera del dolor. Papá es empresario, vivimos en una buena ubicación de millonarios, tengo una casa enorme, pero para mí solo aspira tristeza.
—Hola papá —lo saludo, sin dejar de caminar hacia las escaleras.
—¿A dónde fuiste, princesa? —pregunta viniendo hacia mí.
Me volteo a mirarlo.
—A comprar un... —me detengo. Mamá y Antonella, dicen que son tonterías—. Nada.
—Kiara, sé que casi no estoy en casa, y tampoco me cuentas tus cosas —dice, mientras me toma de la mano—. Sé que te gusta leer, fuiste por un libro, ¿cierto?
—Sí —admito—. Y no son tonterías —digo antes de que comience con lo mismo que mi madre.
Él solo sonríe.
—Ven —me lleva a la sala—. Esto... es para ti —me extiende una bolsa rosa muy bonita.
—¿Qué es? —pregunto nerviosa.
—Ábrelo.
Con sumo cuidado lo abro, y mis ojos brillan de emoción cuando veo lo que contiene. Libros.
—Vi que en tu estantería tenías sobre fantasía y romance. Así que opte por esos, espero que te gusten.
—Gracias papá —lo abrazo.
En realidad, con papá no tengo problemas. Tal vez porque casi no está en casa. Solo los domingos.
—No es nada —me da un beso en la frente—. Tengo que regresar a la oficina, solo venía por unos papeles y a entregarte eso.
—Te quiero papá —sonrío.
—Y yo a ti, princesa —me regala una sonrisa, y se va.
No tengo razón de estar triste hoy. Sin duda, hoy salí ganando. Cinco libros.
Subo a mi habitación con las bolsas en la mano, y en el camino me encuentro con mi hermana.
—¿Qué te dio papá? —pregunta mirando la bolsa.
—Nada —paso por su lado.
No pienso molestarme con nadie. Quiero tener un fin de semana tranquilo. Mamá no está. Ella es la contadora oficial de la empresa de papá. Así que por el día cuando no está, siento paz. Pero por las tardes, o al llegar a casa, algo tiene que salir mal. Y mis pesadillas son los días domingos. Cuando todos están en casa.
Busco el grupo donde estamos Maggie, Lyra y yo.
Power Girls
Siempre me ha causado gracia el nombre.
Yo: Hola
Pasan unos minutos y nadie responde. Sí, ocupo otro método.
Yo: ¡¡LES TENGO CHISME!!
Maggie: ¿Qué pasó?
Lyra: Cuentaaaa....
Me río sola.
Yo: En realidad no es nada, jaja...
Lyra: Estaba a punto de tomar mi siesta, y solo me detuve por ti.
Yo: ¿Por mí, o por el chisme?
Maggie: JAJAJAJA...
Yo: Bueno, no sé si cuente cómo chisme, pero...
Maggie: ¿Qué pasó? ¿Te portaste mal?
Yo: No, nada de eso.
Lyra: ¿Entonces?
Yo: Pues... Elian y yo somos amigos...
Maggie: ¿Cómo?
Lyra: ¿Eso significa que no nos hablarás más?
Yo: No... No se van a librar de mí tan fácilmente.
Lyra: JAJAJA... ¿Segura que solo amigos?
Maggie: Mm... Aquí hay gato encerrado.
Yo: Suéltalo.
Maggie: ¿A quién?
Yo: Al gato... Dijiste que lo tenías encerrado.
Lyra: Ay, chicas... JAJAJAJAJAJA
Comienzo a reír, realmente estas chicas saben cómo alegrarme el día.
Yo: Bueno, solo eso les cuento, y que mi papá me regaló libros *stiker de una niña feliz con corazones al rededor*
Las chicas solo me dicen que está bien, luego les cambio el tema con lo del trabajo. En realidad, nos mandaron a hacer un ensayo sobre un tema de historia.
Me aburre historia. Nunca me ha gustado.
Después de hablar tonterías con ellas, me dispuse a hacer la tarea. Me senté frente al escritorio, y comencé con mi investigación.
Suelto un largo suspiro, al ver toda la información que hay en internet. Odiaba tener que leer para trabajos. Me gusta leer, pero no estos temas. Esos son excepciones.
Comienzo a leer, y poco a poco voy entendiendo. Hay veces que por más que leo, nunca entiendo lo que necesito entender. De pronto, me agarra un sueño tremendo. Quiero acostarme.