El Renacer de un Corazón

Capítulo 11: ¿Confío En Él? Claramente Sí

Kiara

La semana pasó más rápido de lo que esperaba. O tal vez fui yo la que dejó de prestarle atención a los días.

Entre clases, tareas y conversaciones a medias, todo se fue de golpe, sin darme tiempo a detenerme a pensar.

Maggie empezó a verse más cansada de lo normal. A veces, en medio de las clases, se quedaba en silencio con la mirada perdida, o apoyaba la cabeza sobre su brazo como si ya no pudiera más. Nos dio un susto enorme el día que se desmayó de repente. No supimos qué hacer. Como pudimos, pedimos ayuda y la llevaron a la enfermería. Después de eso, la mandaron a su casa.

Lyra y yo le preguntamos varias veces qué le pasaba, pero siempre respondía lo mismo: Que estaba bien.

Y como siempre... no insistimos.

No porque no nos importara, sino porque nos conocemos lo suficiente para entender cuándo una de nosotras no quiere hablar. No se trata de guardar secretos, sino de respetar los silencios. Así que llegamos a la misma conclusión, sin decirlo en voz alta: No está bien.

Pero tampoco la obligaríamos a contarnos nada si no quería.

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Por otro lado... Melissa, creo que ya empezó a notar todo.

Al inicio no decía nada, solo observaba. Pero en los últimos días, durante la cena, su mirada se quedaba más tiempo de lo normal sobre mí. Y siempre coincidía con los momentos en los que mi madre empezaba con lo de siempre.

La última vez, terminé saliendo de la mesa antes de siquiera probar la comida. Más tarde, un golpe suave en la puerta me hizo levantarme. Cuando abrí, era ella. Melissa.

Tenía en las manos un vaso de leche y un sándwich. Le sonreí, agradecida, y la dejé pasar. Se quedó un rato conmigo en la habitación, platicando de cualquier cosa... o tal vez intentando distraerme. En algún punto, intentó sacar el tema. El de mi madre. Pero no la dejé.

Es uno de los temas que más me duelen. Y ella lo entendió.

Entre ella y yo... las cosas han cambiado. Nos hemos acercado más. Tal vez podría decir que somos amigas. O al menos... eso quiero creer.

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Y Elian... No sé en qué momento se volvió costumbre.

Todos los días, sin falta, me esperaba a la salida para llevarme a casa. Al inicio, todo esto me parecía extraño. Ahora... cada día lo esperaba.

Esperaba verlo. Y eso...para mí, era peligroso.

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El sábado comienza un poco bien digamos. El clima está a buena temperatura, y claro, como no tengo nada que hacer, decido salir a tomar aire al jardín. Bueno, y a leer un rato. Me siento bajo un árbol —es mi lugar favorito para leer—, y el aire suave me da en la cara, haciendo que me sienta tranquila.

Abro el libro en mis manos, cuando de repente, el sonido de una nueva notificación me detiene. Miro la pantalla de mi móvil y el corazón me salta al ver de quién se trata.

Elian: ¿Tienes planes hoy?

Bueno, para mí leer es uno de los mejores planes, pero... me daba curiosidad del porqué de su pregunta.

Yo: ¿Por qué?

Elian: Porque eso dependerá de si te digo o no mi plan.

Yo: Tus planes me dan miedo.

Lo digo porque la última vez me invitó a, según él, "un lugar muy hermoso", y terminó siendo el zoológico. No es que no me guste... pero algunos animales me dan miedo. Ese día él me cubrió los ojos con las manos, y justo cuando me las quitó, estaba a un lado de una iguana.

Sí, me dan miedo. Así que salí corriendo.

Elian: Te juro que ya no es ir a ver animales que te asusten.

¿Por qué siento que se está burlando de mí?

Elian: Pero no sé si te guste. Aunque yo espero que si.

Yo: Entonces no.

Elian: Que mala eres.

Yo: Precavida. La última vez casi me matas de un susto por no ser precavida.

Elian: Mentirosa.

Mi sonrisa crece sin que me dé cuenta.

Yo: A ver, tu "plan".

Elian: Primero responde.

Yo: No.

Elian: Sí.

Yo: No.

Elian: Sí.

Suelto una pequeña risa, negando con la cabeza.

Yo: Está bien. No tengo planes... ¿Ahora sí vas a decirme?

Elian: Mejor que sea sorpresa.

Yo: ¿Sorpresa?

Elian: Sí. ¿Confías en mí?

Y eso era lo malo. Si confío en él.

Yo: No.

Digo solo para molestarlo.

Elian: Oye... Me hieres el corazón.

Yo: Lástima.

Elian: Sé que si confías en mí. Paso por ti en un rato.

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Nota de autora:




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